Internacional

Cristianismo y messianismo

Figuras. Hoy los futbolistas de élite como Ronaldo y Messi se consideran actores caracterizados por fungir de personajes.

La Razón (Edición Impresa) / Julio Peñaloza

00:00 / 30 de septiembre de 2013

Era casi impensable que el Manchester United de Alex Ferguson perdiera dos partidos en 15 días. Hasta la temporada pasada, los diablos ingleses hacían sentir su supremacía histórica y ratificaban en cada fecha de campeonato ese aura de imbatibilidad que los ponía por encima del resto, pero ahora que las cosas han cambiado, con el sustituto David Moyes pagando derecho de banquillo, más el regreso de José Mourinho al Chelsea que también ha perdido dos partidos en dos semanas, y el espectacular arranque del Liverpool primero y el Arsenal después, asistimos entusiastas a las muy peleadas primeras jornadas de este que siempre he considerado el mejor campeonato nacional de clubes de todo el planeta, en un país en el que a pesar de contar con un amarillismo periodístico que no mide consecuencias, se tienen bien diferenciados los asuntos de la pelota de aquellos que llenan la crónica chismográfica que a diario puede armarse acerca de sus astros. La Premiere League se está jugando a toda máquina y para comprobarlo es suficiente con revisar el espectacular triunfo del Aston Villa sobre el Manchester City (3-2).

Mientras tanto, en la península ibérica, alrededor del Real Madrid que salió derrotado por el Atlético (1-0) y al que en la previa, Carlo Ancelotti ha elogiado abiertamente a través de la figura de su entrenador, Diego Simeone, al que como jugador considera que fue “tácticamente perfecto”, vuelven otra vez las versiones, los trascendidos o las infidencias que resurgen conforme avanzan los tiempos, con ribetes cada vez más telenovelescos, incluidas las metidas de pata de su presidente Florentino Pérez que a su catálogo de desatinos agregó la anterior semana el haber tachado de demagogo a Gerardo Martino, conductor del Barcelona, por haber criticado el valor del fichaje de Gareth Bale.

Pero si en el Santiago Bernabéu el vestuario del primer equipo se parece cada vez más al de una banda de rock stars enfermos de divismo, las cosas parecen no haber sido muy distintas en el Barcelona de Guardiola, según las explosivas declaraciones del sueco-bosnio Zlatan Ibrahimovic a un diario alemán, a través de las que califica a Pep de gran entrenador pero cobarde, que frecuentemente habría cedido a las presiones de Lionel Messi que se manejaba sin hablar casi nada, a punta de mensajes de texto a través de su celular, para que le despejara las interferencias que pudieran amenazar su empecinamiento en ser siempre centrodelantero y que en el caso del actual ariete del PSG francés desembocaron en su desafectación del Barcelona.

Si el guerrero y cultor de artes marciales Ibrahimovic dice la verdad, el cristianismo madridista quedaría equiparado por el messianismo blaugrana en un vestuario en el que probablemente no hayan rock stars, pero sí un solista, digamos un concertino del juego, absolutamente consciente de su superioridad que lo conduce a plantear las condiciones de hacer funcionar el equipo a partir de su protagonismo, sabedor de su talento incomparable por ser considerado el mejor jugador del mundo. Así las cosas, Martino, lo mismo que en su momento Mourinho, Guardiola, Vilanova y ahora Ancelotti, además de dirigir a dos grandísimos equipos de fútbol, deben arreglárselas para administrar esos egos perfectamente alimentados por una afición y un sistema mediático que manipula con calculado profesionalismo el dice que dice para vender diarios o mejorar ratings televisivos.

CR7 y Lio (no Leo como muchos dicen equivocadamente), descubiertas muchas situaciones producidas dentro y fuera del campo, hacen honor a los juegos de palabras que ese mismo periodismo inventa, el uno cristiano, el otro mesiánico, enviado como salvador del planeta (en este caso del planeta fútbol). Lo que valdrá recordar en honor a la rigurosidad histórica es que Cristo era un jugador que se manifestó por el equipo de los pobres, los desheredados de la tierra, aquellos, justamente, que jamás podrían pagar por una entrada a un partido del Madrid o del Barça, algo así como mil doscientos bolivianos la más barata.

A estas alturas con todo transparentado y las historias que van enriqueciendo los registros acerca de los perfiles de quiénes son en realidad estos talentosos de la pelota, debe quedarnos como nunca claro, que hoy los futbolistas de élite se consideran actores caracterizados por fungir de personajes que se devoran en el día a día a las personas comunes y corrientes que en realidad son, asunto peligroso cuando alguno de ellos se golpea una rodilla y constata que al ser de carne y hueso como cualquiera, su vigencia está permanentemente amenazada por los toperoles de algún adversario cargado de mala leche.

Messi ya se lesiona como los demás

Si algo destacaba en Lionel Messi hasta diciembre del pasado año es que nunca había sufrido lesiones de consideración que amenazaran su continuidad, paseándose por el Oráculo de los más grandes futbolistas de todos los tiempos, hasta que la racha se quebró hace unos meses con una lesión que fue continuamente pospuesta en su tratamiento debido a los partidos de exhibición que estaba obligado a jugar, luego de concluidas la liga española y la Champions.

El sábado frente al Almería ha vuelto a suceder, y debido a una dolencia en el bíceps femoral, dejará de jugar entre dos y tres semanas, lo que significa que no podrá estar en cuatro partidos, dos correspondientes al torneo local y los otros dos a la eliminatoria sudamericana mundialista que ya concluye.

Julio Peñaloza Bretel es periodista y asesor  de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF). Durante el mes de octubre hará un paréntesis en la publicación de esta columna, pero continuará escribiendo regularmente en Señor Fútbol de los viernes.

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