Internacional

Desapareció Napout, apareció Messi

Cuando ya empezábamos a pensar en que el fútbol estaba tan desaparecido como Napout, irrumpió de golpe en La Serena con el fantástico 2 a 2 de Argentina y Paraguay, uno de los partidos más insólitos que hayamos visto nunca.

Messi durante el cotejo con Paraguay. Foto: AFP

Messi durante el cotejo con Paraguay. Foto: AFP

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Barraza

02:49 / 14 de junio de 2015

Se está disputando el torneo más importante de la Conmebol y nadie sabe responder dónde está su presidente, Juan Ángel Napout. “Está desaparecido”, dice un cable de Associated Press. Él, que jamás falta a un torneo, a un congreso, a un lanzamiento. Desde el sábado 30 de mayo, cuando participó del Comité Ejecutivo de la FIFA, en Zúrich, no se lo vio más en público. No asistió a la inauguración de la Copa América en el estadio Nacional. Por parte de Conmebol, el torneo está funcionando con el piloto automático. El Papa avisó que no quiere los 10.000 dólares por gol y por penal atajado que la Conmebol ofreció donar a Schollas Ocurrentes, las escuelas impulsadas por Francisco. “¿Para qué me habré sacado la foto con esos tipos…?”, debe estar lamentándose el máximo hincha de San Lorenzo, mientras miraba Argentina-Paraguay en el Vaticano. “¿Para qué les habré dado audiencia…?”.

LO MÁS BONITO, EL RESULTADO. Uruguay nunca tuvo un compromiso con la estética en el fútbol, ése es un problema de los otros. Lo suyo es la entrega y hacer un gol más que el adversario; es la Italia de América. Pero aún así, no debe estar muy satisfecho del partido que hizo ante Jamaica, que tuvo media docena de situaciones de gol para merecer mínimamente el empate. Uruguay no tiene a Lugano y Forlán, ya no son jugadores de selección; tampoco han venido por lesión o suspensión Martín Cáceres y Luis Suárez, y es como que le está costando el recambio que busca afanosamente el Maestro Tabárez. No han surgido figuras desequilibrantes desde el medio hacia adelante. Lodeiro, De Arrascaeta, Rolan, no son de la misma clase de la generación que salió cuarta en Sudáfrica y conquistó la última Copa América. La Celeste ganó porque hizo un gol (que siempre es un mérito, desde luego). Y Jamaica ninguno. “Los equipos también se van formando durante el torneo”, manifestó Tabárez en la previa del debut. Es verdad. Eso se vio en Argentina 2011, Uruguay tuvo un comienzo menos que discreto y terminó siendo campeón por demolición. Ahora le toca una prueba más exigente frente a Argentina.

¡AY, JAMAICA…! Le sobraron ocasiones para alcanzar un resultado positivo, el pecado de Jamaica es la inocencia. Por eso pierde. Y por falta de precisión en el remate final, tanto de cabeza como con el pie. Físicamente son superdotados y el futuro les es promisorio si continúan desarrollando el fútbol masivamente. Aprenderán y serán temibles. Traban y ganan, saltan y ganan, chocan y siguen, corren y sacan metros de distancia. Y han mejorado en el control y dominio del balón. Si logran precisión…

UN CALCO DE PARTIDO. Bolivia 0 - México 0 fue un facsímil del cotejo Uruguay-Jamaica. Mucha dinámica, marca, buena ocupación de los espacios, velocidad de traslado, generosidad en la entrega, incluso sin especulación. Faltó calidad de juego, ingenio, la chispa creativa que genera el desnivel, que quiebra la oposición y provoca la ocasión de gol. Igual, después del 5 a 0 previo que había sufrido ante Argentina en el amistoso, nos alegramos que Bolivia arrancara con un empate y sin goles en contra. Quedó la sensación de que los jugadores bolivianos se esmeraron al máximo para no defraudar otra vez. Nuevamente mostró su gran capacidad Alejandro Chumacero, a quien vemos frecuentemente destacar en la Libertadores con The Strongest. También impresionó el lateral izquierdo Leonel Morales. Activo, enérgico, con entusiasmo, decidido para escalar por su banda. Se necesitan elementos así para cambiar la historia. Muy bien la zaga Raldes-Zenteno. Ninguno defraudó. El mejor elogio para Mauricio Soria, por ahora, es decir que Bolivia no fue un equipo fácil. Así debe plantarse frente a todos. Para empezar a progresar lo primero es no perder, no ser goleado. Bien. Y atención: este México no es un Sub-20, tiene jugadores interesantes.

ESTADÍSTICA. El diario La Tercera publicó que en el debut ante Ecuador, Alexis Sánchez dio 22 pases al contrario y falló 4 ocasiones claras de gol. Son los aspectos que damnifican su juego. Tiene gran habilidad Alexis, pero no creemos que sea superior a los otros grandes del fútbol chileno. Al menos no mejor que Caszely, Figueroa o Salas. Aunque es muy joven y puede seguir creciendo.

LA FRASE DE QUINTEROS. “A Ecuador le falta juego asociado para mejorar”, dijo Gustavo Quinteros. Aguda reflexión. Más allá de las capacidades individuales, del despliegue físico de cada uno, de la obediencia táctica, el fútbol ecuatoriano debe incurrir más en el toque, en la posesión y en las combinaciones para dar un salto de calidad. Surgen talentos importantes en Ecuador, son fuertes física y anímicamente, les falta aprender a jugar en bloque, hacer circular la pelota, darse pases. Da la impresión de que todas son acciones individuales. Para empezar, el diagnóstico es bueno.

DEL 6 A 0 AL 2-2. Cuando ya empezábamos a pensar en que el fútbol estaba tan desaparecido como Napout, irrumpió de golpe en La Serena con el fantástico 2 a 2 de Argentina y Paraguay, uno de los partidos más insólitos que hayamos visto nunca. Pudo ser 6 a 0 a favor de Argentina, terminó 2 a 2. Como broche, Paraguay llegó al empate en el minuto 89 con gol de un futbolista argentino: Lucas Barrios. El partido lo empató Martino, el entrenador albiceleste, al que seguro le van a llover críticas. En un momento en que había perdido el medio y Paraguay se le venía peligrosamente, puso dos delanteros más. Terminó de desquiciar a su propio equipo y propició la igualdad. Meritoria de Paraguay, porque estaba para llevarse una goleada humillante y en cambio salió fortalecido anímicamente después de su levantada.

IMPRESIONANTE MESSI. El “10” brindó una actuación descomunal, de las habituales. Habilísimo, imparable, guapo, veloz, fuerte. En cincuenta años de fútbol jamás vimos un futbolista más encarador que Leo. Arremete con todo y contra todos cada vez que toca la pelota. Si Argentina no ganó no fue precisamente por él. Simplemente, los compañeros no están a la altura, sobre todo Di María, quien atraviesa un momento negro desde hace un año.

Jorge Barraza es periodista argentino, columnista de La Razón durante la Copa.

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