Internacional

Guardiola se va del Barcelona

El técnico del Barcelona, Josep Guardiola, anunció ayer que no renovará con el club azulgrana, agotado por el "desgaste" de cuatro años al frente de un exigente equipo que lo ha ganado todo con él y del que ahora se hará cargo su segundo y además amigo, Tito Vilanova.

Despedida El rostro de Joseph Guardiola lo dice todo, el técnico deja la conferencia de prensa en la que se anunció que se va del Barcelona.

Despedida El rostro de Joseph Guardiola lo dice todo, el técnico deja la conferencia de prensa en la que se anunció que se va del Barcelona.

AFP / Barcelona

02:24 / 28 de abril de 2012

"Son cuatro años, el tiempo lo desgasta todo, me he vaciado y necesito llenarme", aseguró Guardiola, poco después de que el presidente azulgrana, Sandro Rosell, anunciara oficialmente que Guardiola no continuará como entrenador la próxima temporada.

"Cuatro años es una eternidad como entrenador del Barça", añadió Guardiola, emocionado, recordando que es el tercer entrenador con más partidos en la historia del centenario club, que termina un ciclo con su partida. El anuncio llega después de ser eliminados en las semifinales de la Liga de Campeones por el Chelsea y de una derrota el sábado en el Clásico liguero con el Real Madrid que pone en bandeja a los blancos el campeonato español.

El entrenador más laureado del Barça, con 13 títulos de los 16 que ha disputado desde que en 2008 se hizo con las riendas del primer equipo, aseguró: "Me voy con la sensación de los deberes bien hechos, orgulloso de haber estado aquí, éste es un club de una fuerza, una vida y una potencia imparables".

Guardiola puso así fin a varias semanas de incertidumbre en que se especulaba sobre su futuro, pero prefirió no dar pistas sobre lo que hará al término de su contrato a finales de junio. "Creo que a nadie le interesa lo que tengo pensado ahora, pronto volveré a entrenar, pero no puedo llenar este vacío si vuelvo a entrenar enseguida, no tengo ganas", explicó.

Pese a su marcha, el legado de Guardiola en cuanto al juego de toque del Barça parece asegurado después de que el presidente del club confirmara que el sucesor será el segundo de Guardiola. "A propuesta de (el director deportivo, Andoni) Zubizarreta y ratificado por la dirección del Barça quiero anunciaros que el nuevo entrenador será Tito Vilanova", dijo Rosell, acabando con las cábalas que apuntaban, incluso, al argentino del Athletic de Bilbao, Marcelo Bielsa.

"El que me sucederá estará más que capacitado para desarrollar esta tarea", añadió Guardiola, en referencia a su fiel escudero, que se hizo famoso en agosto pasado cuando el entrenador del Real Madrid, José Mourinho, le metió el dedo en el ojo al término del partido de vuelta de la Supercopa de España. Vilanova, que en noviembre fue operado de un tumor en una glándula salival, fue la opción dentro de la conocida política del club de "mirar dentro de casa".

La versión de:

Lionel Messi: ‘Siento mucha emotividad’

“Quiero agradecer de todo corazón a Pep lo mucho que me ha dado a mi carrera profesional y personal. Debido a esta emotividad que siento, preferí no estar presente en la rueda de prensa”.

H. Stoichkov: ‘Se va un mito del Barça’

“Estoy triste. Se va el mito del Barça, el último mohicano de la era Cruyff. El club no tendrá nunca más a un entrenador que gane seis títulos en un año. Barcelona es con él, el mejor equipo del mundo”.

Sandro Rosell: ‘Perfeccionó un modelo’

“Gracias, Pep, por haber perfeccionado un modelo futbolístico que nunca más podrá ser cuestionado. Gracias por haber representado a la institución haciendo bandera de nuestros valores”.

El amigo que se va - Lorenzo Carri

Josep Guardiola tardó demasiado en decir “me voy, estoy agotado”. Pudo hacerlo al final de la temporada pasada después de tres años irrepetibles, pero tal vez lo tentó la idea de seguir un tiempo más con los muchachos. Alguien dijo ayer que el entrenador del Barcelona se marchó porque había perdido la Liga y el torneo europeo de campeones.

Ese alguien no lo conoció, ni lo vio cuando era joven y se empecinaba en hacer “otro fútbol” en el mismo equipo “blaugrana”. Siempre tozudo, casi siempre inteligente, diferente siempre.

A Guardiola le dolía perder, como a casi todos en este mundo. Pero más le dolía traicionar sus convicciones. Por eso ganó cosas, se hizo famoso, cosechó aplausos y envidias, seguidores y celosos, tuvo amigos más que jugadores y, en algunos casos, enemigos o disconformes entre sus futbolistas.

La sempiterna rivalidad Madrid-Barcelona se ha tornado absurda, rencorosa y cruel. Y como había que ganar ventas y audiencias, lo quisieron poner en la balanza con José Mourinho, que es como parangonar a Margaret Thatcher con la Madre Teresa, con el perdón de todos los mencionados.

El club catalán acertó —no siempre lo consiguió en el pasado— cuando llamó a Guardiola de modo inesperado. Y quizás acierte al convocar ahora a su amigo Tito Vilanova para este relevo traumático. Porque el que se va puso la varilla demasiado alta y salvo un hombre de la casa, alguien que vio crecer a muchos de los chicos ahora convertidos en figuras, no iba ser fácil para otro sentarse en el mismo banco y entender a los muchachos.

Esos muchachos a los que Guardiola les dictó algo más que roles, movimientos tácticos, tareas y todos esos menesteres que exigen  los entrenadores. Que les pregunten, por ejemplo, a los cuatro mosqueteros diferentes —Xavi, Messi, Iniesta y Busquet— lo que fue Guardiola en sus vidas y en su fútbol, y lo que significa esto que sucedió ayer. Tal vez contesten —aunque esta vez no haya nada trágico— con aquello que cantó Alberto Cortez.

Lorenzo Carri es periodista y estadístico.

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