Internacional

Mourinho supera la crisis en el Madrid

El elenco merengue fue una máquina permanentemente desdoblada entre el corte de los circuitos de un Barcelona frágil como no se veía en los últimos años.

El funcionamiento, la dinámica y la base táctica del Real Madrid están por encima de los nombres elegidos

El funcionamiento, la dinámica y la base táctica del Real Madrid están por encima de los nombres elegidos Foto: EFE

La Razón / Julio Peñaloza B. / La Paz

02:36 / 04 de marzo de 2013

Los calendarios del fútbol suelen generar paradojas como la del sábado: para el Real Madrid era coyunturalmente prioritario cuidar lo más granado de su escuadra porque debe encarar el partido definitorio por octavos de final de la Champions League frente al Manchester United en Old Trafford y, por ello, el derbi frente al Barcelona, segundo en una semana, aparecía como secundario, cosa que condujo a José Mourinho a no alinear miren a quienes: Cristiano Ronaldo, Xabi Alonso, Samy Khedira, Mesut Ozil y Angel Di María, casi la mitad del onceno titular con el que batió a su clásico rival por la Copa del Rey 72 horas antes. En cambio jugaron Varane, Essien, Coentrao, Modric, Kaká y Morata, y enfrentaron a un Barcelona sin Xavi Hernández y Carles Pujol, pero con hombres de recambio habituales como Mascherano, Thiago y más tarde Adriano.

El controvertido e histriónico entrenador portugués consiguió dos cosas igual de importantes en este segundo triunfo madridista consecutivo por torneos oficiales en siete días: Primero, logró resolver en la cancha lo que en el vestuario andaba descompuesto con un Sergio Ramos energético, señalado como uno de sus principales detractores, que con su cabezazo liquidó el partido (2-1), y segundo, en lo estrictamente futbolístico, que el funcionamiento, la dinámica y la base táctica del equipo está por encima de los nombres sobreponiéndose, incluso, a la “Ronaldo dependencia” ya que la estrella saltó al campo cuando ya se había jugado la mitad de la segunda etapa.

Horas antes, Xabi Alonso había declarado “lo nuestro no es es el tiki-taka (el toque) sino el área rival” y en efecto a eso jugaron los merengues con una impresionante combinación de fortaleza física, capacidad de anticipación para recuperar la pelota e incontrolable profundidad para llegar a la puerta de Víctor Valdez que fue figura para evitar por lo menos tres caídas casi cantadas de los azulgranas y que terminó empañando su notable desempeño increpando hacia el final del partido al árbitro por no haber cobrado una supuesta falta cometida por Ramos a Adriano dentro del área grande, que probablemente hubiera viabilizado un empate como resultado final.

El Real Madrid fue una máquina permanentemente desdoblada entre el corte de los circuitos de un Barcelona frágil como no se veía en los últimos años y apostar por la profundidad que supo producir con determinados pasajes de espectacularidad propia de un equipo que a pesar de nunca sujetarse a una sola forma de jugar, exhibe como constante la calidad técnica de toda su plantilla.

Maniatado Iniesta, ausente Xavi, y controlado Messi por los cuatro puntos cardinales y esta vez más preocupado por la iniciativa del contraataque que por la reacción para cortar el habitual control de pelota del Barça, tenemos a un Madrid recuperado y con la soberbia restituida al lugar que necesita para encarar el difícil desafío de llevarse la victoria frente al Manchester United que goleó al Norwich City (4-0), para mantenerse puntero en la tabla de la Premier League.

Con el desempeño y el resultado del sábado, los agoreros que daban por hecha la salida de Mourinho de la Casa Blanca apenas concluya la liga española, ya estarán pensando distinto, más si se consigue eliminar a los de Fergusson para pasar a cuartos de final de la Champions, y de esa manera saltar al podio de los favoritos para llevarse el título que en este caso sería el décimo en toda su historia, ratificándolo como el más campeón de los campeones europeos.

Entretanto, las posibilidades del Barcelona frente al AC Milán son más limitadas debido a la obligación de ganar por un 3-0 y evitar anotaciones en puerta propia si no quiere terminar eliminado de la competición. Ironías y paradojas tiene el fútbol, a pesar del ostensible bajón experimentado en el último mes, el equipo catalán se encamina a ganar el título de la temporada 2012-2013 de la Liga Española.

Barcelona necesita una inyección anímica

Ha tenido que influir la partida forzada del entrenador Tito Vilanova a Nueva York para continuar su tratamiento médico, luego de haber sido intervenido quirúrgicamente por la glándula parótida. Tras ser dado de alta, volvió a las prácticas, estuvo en el banco en un partido, pero intempestivamente volvió a ausentarse seguramente obligado por la necesidad de los cuidados médicos a los que debe someterse para superar la operación en la que se le extrajera por segunda vez dicho tumor.

Jordi Roura (foto), el entrenador asistente, continúa en la misma línea de trabajo, pero desde que asumió la conducción transitoria del plantel, al Barcelona se lo ve extrañamente desmotivado, como saturado de tanto jugar y jugar con una regularidad asombrosa y de ganar y ganar sin prisas, pero sin pausa. Todo indica que para superar la depresión colectiva que parece aquejar al grupo, el regreso de Vilanova se hace indispensable.

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