Internacional

Sin Neymar, sin Suárez, sin fuego

En realidad, hoy no existe más un gran fútbol sudamericano, sino unos grandes futbolistas arrancados como recursos naturales renovables que se marchan pronto a divisiones juveniles de clubes con estructura institucional, solidez económica y actualización deportiva permanente.

Messi

Messi Foto: AFP

La Razón (Edición Impresa) / Julio Peñaloza Bretel

00:00 / 21 de junio de 2015

El gran fútbol sudamericano está vaciado en Europa. Allí juegan sus mejores exponentes, extraídos de las canteras brasileña, argentina, colombiana, uruguaya y chilena, y en menor medida ecuatoriana, venezolana y peruana, y lo hacen en los grandes equipos de España, Inglaterra, Alemania, Italia, Francia y en menor incidencia en Holanda o Bélgica. Trabajan en condiciones de óptima organización, cobran mucho y puntual, saben que los depósitos en sus cuentas bancarias no sufrirán retrasos ni de 15 minutos, así que todo continuará garantizado para que entrenen y jueguen, jueguen y entrenen, sin distraerse en asuntos que puedan perjudicar sus capacidades y sus rendimientos.

En realidad, hoy no existe más un gran fútbol sudamericano, sino unos grandes futbolistas arrancados como recursos naturales renovables que se marchan pronto a divisiones juveniles de clubes con estructura institucional, solidez económica y actualización deportiva permanente, y así se explica que sus condiciones terminen perfeccionadas por la profesional hiperespecialización de cada equipo que los recibe, y consigan superar con creces sus prometedoras condiciones de origen y por ello tenemos el atípico caso de Lionel Messi que pasó a vuelo de pájaro por las menores de Newell’s Old Boys de Rosario para convertirse en un argento catalán por formación deportiva y perfeccionamiento competitivo, y luego podemos encontrar que en la lista de la veintena de las más grandes figuras sudamericanas, todos los que forman parte de ella, han centuplicado sus capacidades y sus rendimientos en las ligas nacionales donde actúan, en Champions y Europa League.

La Copa América tiene el gran defecto de constituirse en el torneo de la extenuación, pues las grandes figuras que prometen animarla, arriban a las concentraciones de sus selecciones machacadas por el altísimo grado competitivo al que han sido sometidas durante la temporada, y eso puede notarse en cabreos e impaciencia que al propio Messi  o a Neymar no se les advierte cada fin de semana que deben jugar con la camiseta del Barcelona. Por esto Messi reacciona con inusual agresividad con Arévalo Ríos, y Neymar termina estallando por el cabreo que significa el recuerdo del golpe propinado por Zúñiga que lo dejó afuera del último mundial, el arbitraje que juzga nada protectivo con su humanidad y finalmente doble amarilla más roja, más el agravante de insultar al árbitro ya en el túnel, lo que le significa haber quedado afuera de la Copa, con la gravedad de lo que esto significa si Brasil llega a jugar la final.

Examinemos los destinos de los triples campeones europeos: A Messi se le sigue cobrando la factura de no rendir con la albiceleste como lo hace con la blaugrana porque algún desubicado afirma, “aquí lo marcan, y allá puede hacer lo que le da la gana”, tontería de conclusión si lo que sucede es fácil de comprender en sentido de que una cosa es jugar durante un año completo y continuo en un club y otra muy distinta, de manera esporádica en la selección de un país, por más que este sea Argentina. A Suárez le debe pesar, pero debe cumplir como corresponde, el castigo que significó su atroz mordisco sobre Giorgio Chiellini en Brasil el pasado año. Y Neymar queda fuera por calentón, salido de la vaina por no soportar que Colombia le ganara a su selección, esa verde amarilla que por historia se considera siempre imbatible. ¿Se puede creer que la monumental delantera del Barcelona con tres títulos ganados en un solo año como la Liga Española, la Copa del Rey y la Champions, no sean las figuras sobresalientes en Chile 2015? Por supuesto. Messi porque no juega tan bien arropado en España y los otros dos, Suárez y Neymar, por asuntos disciplinarios que les impiden saltar a los campos con la celeste y la canaria.

Será Chile la que mejor disimula constancia por ser anfitriona del torneo y cuenta con un onceno casi invariable desde hace por lo menos cuatro años y que llega a cuartos de final con diez goles a favor en dos partidos y tres en contra, exhibiendo un juego asociado, propio de los equipos netamente ofensivos y pacientemente trabajados, mientras que las otras selecciones que pintaban favoritismo según los antecedentes individuales y colectivos de sus conformaciones han rayado en niveles de irregularidad, consecuencia de la temporada 2014-2015 que tiene al 80% de los futbolistas del planeta disfrutando de la vacación indispensable que sirve para reabastecerse de energías para lo que vendrá a continuación, a partir de agosto.

Este cuadro de situación explica por qué la cuadragésima cuarta Copa América no ha sido lo descollante que se esperaba, atenidos todos a los nombres y no a los hombres, que lo mismo pueden terminar cansados de tanto jugar y saturados de regímenes disciplinarios estrictos donde se compite por honores y por millones de euros. Veamos pues, con este panorama, qué nos deparan los cuartos de final, mientras seguimos esperando que alguien la rompa, cosa que conforme avanzan las fechas, no se divisa por ninguno de los cuatro puntos cardinales de nuestro firmamento futbolístico.

Julio Peñaloza Bretel es periodista.

Responsable de Historia y Estadística de la FBF.

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