Internacional

Neymar se sacó solo de la Copa

Por una vez, la Conmebol ha tomado una resolución que la dignifica y le confiere seriedad de organismo rector, sin medir al personaje ni su camiseta. “Neymar tenía tres fechas por la agresión, la cuarta fue por el insulto al árbitro”, según Alberto Lozada.

Neymar

Neymar Foto: AFP

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Barraza

00:00 / 21 de junio de 2015

Alberto Lozada, miembro boliviano del Tribunal de Disciplina de la Conmebol, explicó las razones de la fuerte sanción de cuatro partidos a Neymar: primero fue expulsado por agresión (pelotazo intencional a Armero cuando el cotejo había finalizado), ataque que además desató una gresca general, y luego por insultar al árbitro cuando éste se retiraba del campo. “Es premeditada la acción de Neymar de esperar al juez en la manga y decirle ‘hijo de puta’. Podría haber recibido una sanción más fuerte porque además venía de una agresión. La sacó muy baja”, comentó Lozada. Las palabras textuales, según el diario Lance, de Brasil, fueron: “Te quieres hacer famoso a costa mía, hijo de puta”. Conste que se le dejó pasar por alto una agarrada por detrás al réferi Enrique Osses que era tarjeta naranja, y una entrada muy fuerte contra Zúñiga, pero bueno, vaya esta por el rodillazo aquel del Mundial…

Por una vez, la Conmebol ha tomado una resolución que la dignifica y le confiere seriedad de organismo rector, sin medir al personaje ni su camiseta.

Un eclipse de sol se ha posado sobre la figura de Neymar, que con las 4 fechas queda fuera de la Copa América. “A Neymar le pegan 20 patadas y no pasa nada”, lo defendió Javier Mascherano, su compañero en el Barcelona. Y su técnico Dunga disparó contra el espíritu de la sanción: “Hay que proteger a las estrellas de las faltas que reciben”, dijo. “Todo depende de la filosofía que queremos del fútbol, si lo queremos bien jugado con pocas faltas y ver grandes jugadores con buena técnica, o no. No hay que olvidar a Colombia y la táctica que propuso. Neymar recibió 20 patadas y después, en una situación del partido, cuando estaba desequilibrado cayendo, pone la mano y le sacan la amarilla”.

Por si acaso, la amonestación del primer tiempo por tocar la pelota con la mano no tiene nada que ver con la sanción. Equivocada o no, esa tarjeta no cuenta, sino su comportamiento del final. “Neymar tenía tres fechas por la agresión, la cuarta fue por el insulto al árbitro”, aclaró Lozada.

Modestamente, Dunga y Mascherano están confundidos. Nadie en Colombia se dedicó a pegarle a Neymar. Ni sufrió 20 faltas. Opta, un empresa de análisis de los partidos, informa que Neymar recibió cinco faltas. Y ninguna descalificadora. El problema de Neymar, como sosteníamos ayer, son sus actitudes dentro y fuera del campo; causan irritación. No es que moleste su habilidad, tampoco su atrevimiento, sino sus intentos de ridiculizar al adversario. Tampoco es que Neymar inventó la habilidad, hubo mil como él, pero no provocaban. Por si fuera poco, ya se ganó con justicia la fama de “piscinero” y además, cuando pierde la pelota o se irrita él, comete faltas fuertes de atrás. Y esa sonrisita burlona… Es un combo complicado.

Le va a costar modificar toda una serie de comportamientos, no es fácil para ninguna persona intentar cambiar su naturaleza, pero tendrá que hacerlo o se verá envuelto en decenas de altercados en los que siempre llevará la peor parte. Porque en Brasil todo el mundo le hace fiesta, pero a la cancha el público no entra, ahí se tiene que defender solo. Hace un mes, en un juego con el Atlético de Madrid, Messi debió mediar con Diego Godín y aplacarlo porque el uruguayo lo quería acogotar al brasileño. Y su capitán barcelonista Xavi fue de los que separó a los vascos del Athletic de Bilbao que querían hacer una cazuela con él. Xavi, siempre tan sensato, reconoció: “Tendría que hacer una reflexión en serio sobre cómo debe actuar. Yo entiendo que actitudes como la jugada final ante el Athletic, en la Copa, la gente lo vea como una falta de respeto”.

Cuando sucedió aquel conato con el Athletic (quiso levantarle la pelota por sobre la cabeza a un rival enganchándola con los tacos cuando ya ganaban 3 a 0) mucha gente protestó en los foros: “¿Y qué…no se pueden hacer bicicletas o túneles….? Esa es la sal del fútbol”. Todo se puede hacer, el tema es el momento. Y el tono burlón de la jugada. Esa tarde Messi le dio un baile fenomenal a Balenziaga, el marcador que le pusieron para hacerle hombre a hombre, pero nadie se enojó con Leo. Juega seriamente.

Antes que protestar contra jueces o tribunales, Dunga deberá hablar con Neymar. Si no cambia va a tener decenas de altercados y al final lo paga la selección, como en este caso. Ahora llega la eliminatoria y cada vez que salga de Brasil pisará terreno hostil. Sobre todo en algunos lugares como Colombia (ya lo han tomado como enemigo) y en Uruguay, donde no toleran mucho al jugador brasileño.

DE ARRIBA TAMBIÉN VALEN. De los 36 goles marcados hasta el partido Uruguay 1 - Paraguay 1, diez fueron marcados de cabeza. Es un alto porcentaje: 28%. Y ya es una tónica de esta Copa. Los técnicos suelen demeritar los goles de esta factura, como si no representaran una virtud. “Perdimos por un gol de pelota parada”, se atajan. Pero cuando es al revés no dicen: “Ganamos por un gol de pelota parada”.

El gol de cabeza es un excelente recurso cuando hay poca creatividad y no aparecen los huecos para lastimar al rival. Raldes (Bolivia), Vidal, Vargas y Alexis Sánchez (los tres de Chile), Raúl Jiménez (México), Agüero (Argentina), Rondón (Venezuela), Neymar (Brasil), Giménez (Uruguay) y Barrios (Paraguay) hicieron red con sus cabezazos. De todos queremos destacar cuatro:

1) El de Rondón a Colombia porque le tiran un centro bombeado muy suave, con la bola muriendo y Salomón tiene que anticipar al marcador alejándose del arco, pero en un gesto técnico fantástico, sin salto, le da toda la fuerza con el cuello y la manda hacia atrás, bien esquinada y de pique al suelo para ponerla muy lejos de Ospina. Es notable.

2) El del Kun Agüero a Uruguay. Su anticipo a José María Giménez (muy fuerte en el juego aéreo) es fantástico y su cabezazo al primer palo es brillante. Por lo general este tipo de acción termina con el remate apenas desviado. Golazo.

3) Los dos de Chile a México, primero de Vidal y luego de Eduardo Vargas. Prácticamente idénticos. Viene un centro en movimiento desde la derecha, ellos llegan a la carrera y le dan un tremendo frentazo al ángulo bajo del palo opuesto. Son remates de largo recorrido, desde el borde el área, pero imposibles para el buen arquero mexicano José Corona.

Los goles de cabeza también pueden ser espectaculares. Y valen uno.

Jorge Barraza es periodista argentino,

columnista de La Razón durante la Copa.

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