Internacional

Perú vuelve a ser promesa

Perú cuenta con un interesante estratega y éste jugadores sólidos.

La Razón (Edición Impresa) / Julio Peñaloza Bretel / La Paz

02:21 / 04 de julio de 2015

La selección de la banda roja repite el tercer puesto en la Copa América. Tal como lo hiciera con Sergio Markarián en Argentina 2011, con una base de jugadores parecida, ha superado con merecimientos a Paraguay, tal como lo hiciera hace cuatro años frente a Venezuela, y otra vez conducida por un experimentado que ostenta la virtud no suficientemente reconocida de haber dirigido al equipo argentino más regular de la última década: Vélez Sarsfield. Dicen los peruanos que el Tigre que fuera delantero y goleador de Boca Juniors es el mejor conductor para el momento que vive esta selección, históricamente caracterizada por contar con futbolistas de gran categoría técnica, habilidosos en distintas épocas como Teófilo Cubillas o Hugo Sotil.

La claridad conceptual de Perú se advirtió en cuartos de final cuando le propuso un partido inteligentísimo y desquiciante a Chile, que igual que contra Uruguay, se vio rabiosamente favorecido con una expulsión, la del central Zambrano, lo que descuajeringó la meticulosidad con la que Gareca había planeado el juego como para que a Valdivia le costara una enormidad generar abastecimiento hacia Alexis o Vargas. Perú perdió tras un mal control de Guerrero, bien aprovechado por el goleador del torneo, y de ninguna manera por virtudes chilenas como sí hizo Argentina, que trituró a Paraguay a plan de toques y llegada hasta la última línea para inflarle las redes a Justo Villar.

Perú cuenta con un interesantísimo estratega y éste tiene, qué duda, jugadores sólidos y con los perfiles ideales para lo que pretende: Advíncula es un fenomenal lateral que pasa a convertirse en central para defender y un extremo derecho para atacar, lo suyo es ir por la banda casi en línea recta a diferencia del otro lateral, Vargas, que tiende más a asociarse con Lobatón o Cueva hacia el centro que saben bien a dónde hay que enviarle los balones a Guerrero o a Farfán cuando se trata de buscar definir, y no será casualidad, por tanto, que Paolo haya convertido cuatro y figure entre los principales goleadores de la Copa.

Pero así como Perú se perfilaba con su participación en la pasada versión de este torneo, para las eliminatorias hacia Brasil 2015, en el trayecto pueden suceder cosas como las que finalmente averiaron la búsqueda a cargo de Markarián que dio lugar a que la bicolor terminara antepenúltima. ¿Hacia dónde apunto con esta referencia? A establecer una diferencia radical entre un torneo corto, casi maratónico, por la cantidad de partidos que se juegan en tres semanas, con una eliminatoria que se extiende por algo más de dos años con fechas dobles cada dos meses, lo que exige que las selecciones tengan a sus jugadores igualados en lo concerniente a condición física y ritmo competitivo para conseguir rendimientos ganadores.

Digo esto último porque justamente durante el partido que jugaban Perú y Paraguay anoche, tuve una interesante conversación con el seleccionador de Bolivia, Mauricio Soria, que me confió detalles reveladores de lo que significó este primer capítulo competitivo tanto para él como para varios de los jugadores convocados. Nuestra Selección adolece de problemas que sus similares no confrontan, comenzando por la muy desigual preparación en sus equipos, lo que le exige, me decía, cubrir una serie de ítems que un seleccionador debería dar por hechos o superados. Vale como dato comparativo, no como excusa, que Soria tiene cinco partidos jugados como seleccionador titular, frente a los cuatro años que Colombia viene jugando con la batuta de José Pékerman, y tiempo más o menos parecido Chile bajo la guía de Jorge Sampaoli, por supuesto que con un material humano de primera línea, que sin embargo puede a veces deparar sorpresas negativas: la tricolor de James entró por la ventana a cuartos con un solo gol anotado en todo el torneo.

Con todas las miserias cotidianas que aquejan al fútbol boliviano, con los déficits de encarar sus participaciones en absoluta desigualdad de condiciones, la Verde, que esta vez fue blanca, expuso un fútbol en el que se notó un cuidadoso trabajo táctico, cuando los nuestros soltaron las amarras y supieron desplegar sus mejores virtudes frente a Ecuador, presionando muy arriba y aprovechando como oro las oportunidades para anotar y como nunca exponer una efectividad infrecuente en nuestro fútbol. El nerviosismo y la no apropiación de la pelota cuando correspondía ponerla en circulación fueron los rasgos negativos que son los que deben superarse. No es poco que Raldes, Quiñónez y Smedberg hayan sido considerados en la fase de grupos, como valores destacados de una Bolivia que después de casi dos décadas accedió a cuartos de final.

Parecerá forzado abordar el tema de Bolivia hoy, pero si nos atenemos que junto con Perú forman parte del segundo pelotón en la tabla de la última eliminatoria —séptimo y octavo—, las dos selecciones parten más o menos del mismo lugar, y seguramente pensando en cuán fuertes pueden hacerse en casa propia. Ojalá que Soria pueda continuar disponiendo de las condiciones que él mismo destaca, para conseguir, con el triple de trabajo y el triple de dedicación, el nivel competitivo que se necesita para pensar en llegar a Rusia 2018.

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