Internacional

Rotaciones, ventaja de los grandes equipos

Arsenal La plantilla tiene por lo menos 18 jugadores a los que no se podría etiquetar como titulares y suplentes.

Serge Gnabry, de Arsenal, durante el partido con el Tottenham. Foto: EFE

Serge Gnabry, de Arsenal, durante el partido con el Tottenham. Foto: EFE

La Razón (Edición Impresa) / Julio Peñaloza Bretel / La Paz

00:00 / 06 de enero de 2014

El Arsenal se impuso al Tottenham Hotspur (2-0) en el derbi londinense por la FA Cup que se juega en simultáneo con la Premier y en el gol de la apertura, la asistencia perfecta para Santi Cazorla —balón rasante en profundidad hacia la izquierda del área grande— la ejecutó con clase y precisión, Serge Gnabry, delantero alemán llegado en 2012 del Stuttgart y al que Arsene Wenger ha empezado a otorgarle minutos de rodaje para que pueda ganar confianza y engranar en el ritmo de jugar entre siete y ocho partidos mensuales.

Gnabry tiene 18 años y completó un interesantísimo de- sempeño para gestar varias arremetidas en ataque que con el triunfo del sábado sitúan al equipo de los “gunners” en la punta en dos de los torneos locales y seguramente con la mente puesta en lo que podrán ser los encuentros con el Bayern de Múnich a jugarse en febrero por octavos de final de la Champions.

Retirado Alex Ferguson, ahora queda Wenger como única ave rara en el cosmos de los grandes entrenadores, con 17 años de permanencia continua al frente de un equipo cuya identidad está sustentada en múltiples sociedades estratégicas para ser protagonista con una inequívoca vocación ofensiva, y ahora también en una muy notable rotación con una plantilla que tiene por lo menos 18 jugadores a los que no se podría etiquetar con los clásicos denominativos de titulares y suplentes.

En el triunfo logrado contra el Tottenham, el Arsenal salió al campo del Emirates sin Mesut Özil, Lukas Podolsky y Olivier Giroud que a primera vista podrían ser considerados como prioridades del onceno inicial. Sí lo hicieron en cambio el ya citado Gnabry, Theo Walcott y Jack Wilshere que refrendaron con sus actuaciones los argumentos por los que marchan primeros: Trabajo en bloque desde las bandas (Bacary Sagna y Nacho Monreal) y por el centro (Mikel Arteta,  Santy Cazorla, Tomas Rosicky) y enorme solidaridad al momento de retroceder para colaborar sin medir esfuerzos en la recuperación a sus compañeros del fondo, por lo general, Laurent Koscielny y Pet Mertesacker.

Pero está visto, nuevamente, que Wenger puede privilegiar el funcionamiento con sus respectivas variantes tácticas sin necesidad de encorsetarse en un equipo de inamovibles porque cuenta nada menos con 34 jugadores: ¡Tres porteros, siete defensores, trece mediocampistas y once delanteros! con los cuales, gracias a esa combinación de experimentados y valores forjados en la cantera, tiene margen para dosificar las cargas con la elasticidad que permite una plantilla larga.

La modalidad de las rotaciones resulta muy beneficiosa como ya lo demostró Gerardo Martino al ponerla en práctica en el Barcelona, apenas se hizo cargo del equipo catalán al inicio de la temporada, sentando en el banco sin que le temblara la mano, de manera alternativa, a Messi, Iniesta y Xavi Hernández porque el sistema de juego del equipo se mantiene incólume con Fabregas, Alexis Sánchez o Neymar tal como se puede comprobar con los azulgranas comandando nuevamente la tabla de la liga española, pero quienes pretendan trasladar mecánicamente el “experimento” a realidades donde las limitaciones gritan de obvias seguramente fracasarán en el intento tal como ha sucedido con un equipo boliviano en el último torneo liguero.

Si un equipo tiene una identidad histórica que defender, un palmarés que testifica su trayectoria, y los recursos económicos para tener jugadores de una sola calidad, las rotaciones pueden convertirse, como está sucediendo con el Arsenal, en el mejor antídoto para combatir la extenuación con la que muchos futbolistas terminan sus torneos, pero eso solo lo pueden hacer este puntero inglés, los Manchester United y City, el Chelsea, el Barcelona, el Real Madrid, el Bayern de Munich y unos pocos más que tienen la fortaleza económica para simultáneamente invertir en sus divisiones menores y en la compra de jugadores en cifras fabulosas.

Calidad —y cantidad— en el Arsenal

Si en el arco no está Szczesny pueden estar Fabiansky o Viviano. En defensa con igual rendimiento podrán estar en las bandas Sagna, Monreal, Gibbs o Jenkinson, y como marcadores centrales Mertesacker, Koscielny o Vermaelen. En el centro del campo Wenger ensaya continuamente más de tres combinaciones con Arteta, Cazorla, Rosicky, Ramsey, Wilsher, Diaby, Flamini y Ozil; y en el frente de ataque rotan Walcott, Giraud, Podolsky, Gnabry.

A los nombres citados se pueden agregar los centrocampistas Frirmpong, Hayden, Eisfeld, Zelalem y Olson, y los delanteros Chamberlain, Sanogo, Bendtner, Park, Miyaichi, Akpom e Ibowi.

Con esta fortaleza, el Arsenal ha vuelto a ser animador principal del torneo inglés, y dada su experiencia en Champions League tiene que estar muy animado para intentar sacar de carrera al último campeón, el Bayern de Munich, y automáticamente convertirse en candidato al título.

Julio Peñaloza Bretel es periodista y asesor de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF).

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