Internacional

La igualdad no es de gran ayuda

Así como estuvo cerca de ganar en el primer tiempo, en el segundo Bolivia pudo perder

Incidencia. El arquero de Bolivia, Romel Quiñónez, logra despejar la pelota en un ataque en profundidad de México, que insistió en el segundo tiempo con la búsqueda del gol.

Incidencia. El arquero de Bolivia, Romel Quiñónez, logra despejar la pelota en un ataque en profundidad de México, que insistió en el segundo tiempo con la búsqueda del gol. Pedro Laguna.

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Asturizaga / Viña del Mar

03:39 / 13 de junio de 2015

Bolivia vivió un debut de dos caras anoche contra México (0-0) por el Grupo A de la Copa América 2015: en el primer tiempo estuvo más cerca de la victoria, en el segundo se salvó de perder. Al final, el empate es algo, pero ayuda poco en un grupo en el que los favoritos son Chile y Ecuador, que en su primer partido demostraron tener mucho más fútbol. Bolivianos y mexicanos jugaron un partido intenso, predominó la marca sobre la astucia ofensiva, por tanto escasearon las acciones claras y las proyecciones reales de gol.

La balanza se inclinó un poco más a favor del norteamericano por la tenencia de la pelota y la iniciativa de querer ir al frente; Bolivia equilibró eso con un sólido marcaje de mitad de cancha para atrás, pero con poco poder ofensivo, y ya se sabe que si no hay ataque, mucho no se puede aspirar a lograr un buen resultado.

A pesar de ello, atacando menos, Bolivia tuvo las mejores opciones de gol, de las pocas que hubo en el primer tiempo. La más clara fue un empalme de Ricardo Pedriel —tras un centro de Martin Smedberg— que hizo rebotar la pelota en el palo derecho de México.

Eso ocurrió a los 13 minutos. Antes, el balón fue de México, solamente la tenencia, el dominio, llevarlo de un lado para el otro, nada más. Porque se topó con un sólido sistema defensivo boliviano, bien liderado por Ronald Raldes y Edward Zenteno, quienes transmitieron seguridad.

Bolivia comenzó un poco indeciso, sin embargo se dio cuenta de que podía equilibrar el juego y de animarse a atacar. No generó mucho, pero estuvo bastante cerca del gol. Esa jugada de Pedriel era para celebrar. Luego —un minuto después—, Marcelo Martins probó y su disparo fue alto. Pasó mucho rato para que volvieran las emociones. México apenas tuvo una, un disparo que controló bien el golero Romel Quiñónez.

Fue así. El equipo norteamericano tuvo el balón y la iniciativa, pero con ninguna claridad porque el boliviano le fue cerrando espacios. En eso, el equipo nacional estuvo muy concentrado. En la recta final de la etapa, la selección nacional volvió a tener chance. A los 41’, con un zurdazo de Jhasmani Campos, que exigió al guardameta Jesús Corona; y un minuto después, tras el tiro de esquina, un cabezazo en el segundo palo de Raldes salió apenas desviado.

La torta, en cuanto a ocasiones, se dio la vuelta en la segunda parte. Bolivia no tuvo casi ninguna, salvo una entrada de Martins (16’), cuyo disparo de derecha se fue cruzado. Fue, quizás, el único susto que pasó México en ese periodo. En cambio, los aztecas llegaron bien desde los 12’ que fallaron en la definición. A los 22’, Raúl Jiménez cabeceó solo, y por poco no fue gol cuando Quiñónez ya estaba vencido.

El panorama se puso muy favorable para México, que presionó por hallar la apertura de la cuenta. Y a Bolivia, sin fuerza adelante, no le quedó otra que retroceder y defenderse lo mejor que pudo. A los 26’ hubo una doble jugada en el área boliviana que de milagro no acabó en gol. A los 38’, Zenteno salvó poniendo la pierna cuando parecía que la pelota se metía en el arco de Quiñónez.

El seleccionado nacional logró alargar hasta el final el cero. En realidad, en la segunda parte no hizo mucho —o no hizo nada— para buscar la victoria, y dio la sensación de que se fue de la cancha con algo de tranquilidad, lo que no ocurrió con México, a cuya gente, sobre todo por lo que hizo en el complemento, el resultado le quedó sabor a poco.

Los datos

Equilibrado

Mauricio Soria puso el “dibujo” que más le gusta: 4-4-2. Bien de mitad de cancha para atrás; sin embargo, con poca fortaleza adelante. En el segundo tiempo su ofensiva se vino abajo.

Línea de tres

México jugó con línea de tres en el fondo (3-4-1-2). Para defenderse, era línea de cinco. Utilizó bastante los laterales para atacar. Le faltó claridad. ¿Penal?

Hubo una jugada dudosa en el área de Bolivia. La televisión mostró que no hubo penal, el mexicano se tiró.

Fría noche

Bolivia fue visitante anoche en el estadio Sausalito, pues los hinchas mexicanos fueron mayoría y le dieron color a la fría jornada en Viña del Mar. No se llenó el recinto.

Pocos bolivianos

Unos 200 aficionados bolivianos se ubicaron en la parte baja de las curvas, el resto de las graderías fue copado por mexicanos y chilenos que fueron a ver el partido.

‘Bo bo bo...’ 

Guiados por el Chasqui, los pocos hinchas bolivianos se hicieron sentir más en el segundo tiempo, cuando gritaron el “Bo bo bo li li li via via via”, aunque eran silenciados por la fuerte presencia azteca.

Opiniones

Marcelo Martins: ‘Tuvimos entrega y dedicación’

“Fue difícil. Los dos equipos entramos a ganar, pero no se dio. Nosotros tuvimos entrega y dedicación. En lo personal me faltó generar más, pero tuve mucha marca encima. Estamos obligados a lograr una victoria si queremos tener chance de clasificar. Respetamos al rival, pero creo que también nosotros nos merecemos ganar”.

Ronald Raldes: ‘Entretenido  y muy parejo’

“Nos vamos con cierta tranquilidad porque estuvo entretenido y muy parejo, pero también con un saborcito de que nos faltó algo más. Tenemos en la cabeza el deseo de hacer un buen papel y eso pasa necesariamente porque nos urgen lograr triunfos. Lo bueno es que esto sigue, quedan dos partidos más en los que se puede pelear”.

Mauricio Soria: ‘Hubo valentía en los jugadores’

“Este partido debíamos haberlo ganado, pues nuestro rendimiento fue parejo; en cambio ellos (México) no tuvieron jugadas claras, sí de rebote. Lo que hicimos fue bueno, hay que reconocer la valentía de los jugadores. Nosotros desciframos bien lo que el rival quería hacer. Nos faltó lo último para ganar, que es el gol”.

Ricardo Pedriel: ‘Merecíamos mucho más’

“Jugamos diferente a la última vez. Hoy (ayer) nos tocó empatar, pero sinceramente creo que merecíamos mucho más por lo que hicimos. Nos faltó decidir y meterla. Ahora estamos obligados a ganar el lunes sí o sí. Debemos ser más decididos. Nos queda un saborcito por ahí algo amargo, porque pudimos ganar”.

Martín Smedberg: ‘Para mí, hicimos un gran partido’

“Metimos mucha fuerza, corazón y buen juego; para mí hicimos un gran partido. Estoy feliz por el grupo y pienso que podemos aspirar a lograr mejores cosas y por qué no pensar en la siguiente fase. Nos falta, vamos a trabajar para mejorar. Generamos opciones interesantes para anotar, pero no lo pudimos hacer, quizá por eso como que sientes que algo faltó”.

Óscar Dorado Vega: La batalla minimizó el talento

Pelearon más que jugar. Hubo demasiadas faltas e interrupciones. También un sinfín de balones que salieron del campo a raíz de imprecisiones. Y eso explica en buena medida el cero a cero. El partido, a raíz de su tónica, dejó de lado lo pensante. Las ideas (aquellas munidas de claridad) pasaron a segundo plano y eso derivó en un trámite que lindó entre lo discreto y unas cuantas gradas más de descenso. Sin embargo —para ir a lo positivo—  Bolivia desparramó esfuerzo, prodigación y orden. Asimismo, se aplicó al libreto que Soria diseñó, cambiando el dibujo táctico previsible.

En cada una de las líneas contó con un hombre destacado: Raldes, Smedberg y Martins abanderaron lo mejor. Y el resto se las arregló para apuntalar al colectivo. El equipo anoche albo dispuso, en el lapso inicial, las mejores ocasiones para ganar: el vertical se lo negó a Pedriel y una gran atajada de Corona a Campos.

México, en su ímpetu, no provocó ninguna intervención importante de Quiñónez —dato no menor— y si bien creció en el lapso final lo suyo se caracterizó por un empuje sin claridad. No logró aprovechar el retroceso (además del cansancio) del rival y a pesar de las variantes —Herrera intentó mejorar de mitad de cancha hacia arriba— no dio la talla. Y es que dentro de un desempeño menos lucido, el del segundo tiempo, un arranque de Martins dio lugar a que su remate se fuera apenas ancho.

Se deja constancia de que un cabezazo de Vuoso resultó lo más cercano del conjunto azteca, que generalmente avisó sin efectividad. Fue un cotejo de lucha compartida. Necesitó de pausas para bajar las revoluciones y encontrar caminos debidamente orientados. No se dieron tregua pero sin encender las luces de la destreza. Y porque nadie lo destrabó derivó en un desenlace que solo acepta como consuelo el haber eludido la derrota a la hora del debut.

Óscar Dorado Vega es periodista

Jorge Quispe: Desde atrás

Después de la goleada de 5-0 ante Argentina, la defensa boliviana fue la que más críticas recibió y lo mostrado anoche en el empate sin goles ante México es una señal de que poco a poco Bolivia encuentra el equipo y lo hace desde atrás, desde donde se arma el juego de una formación.

Ante los aztecas, los dirigidos por Mauricio Soria tuvieron un aceptable primer tiempo y si bien aflojaron en el segundo, la Verde exhibió una mejoría. La prensa chilena esperaba una caída boliviana, pero ahora deberá estar atenta al seleccionado nacional que comenzó con buen pie en la Copa América, ante uno de los candidatos de la serie A.

A diferencia de otros encuentros, donde los nervios traicionaban a Edward Zenteno, esta vez éste estuvo firme y junto al gladiador Ronald Raldes fueron una muralla en la defensa boliviana. Miguel Hurtado también se destacó en la banda izquierda al anular durante gran parte del partido al argentino-mexicano Matías Vuoso; y Leonel Morales tuvo altibajos por la banda derecha, pero su empeño y su fuerza fueron encomiables. Y pensar que poco más de menos de un mes Raldes se lesionó en Oriente y se decía que no llegaría, en cambio anoche rayó a gran altura. 

Ahora, Soria tendrá que trabajar con sus hombres de mitad de cancha para adelante, para encontrar la explosión que permita convertir los goles. El técnico hizo bien al mandar a dos delanteros, la lección de jugar con un solo atacante ante Argentina fue muy bien aprendida y la apuesta de anoche con Ricardo Pedriel y Marcelo Martins estuvo a punto de dar resultados.

El lunes 15, Bolivia se medirá ante la selección ecuatoriana, que es dirigida por Gustavo Quinteros, el exentrenador de la Verde. A propósito, hay que recordar que en 1995, cuando la tricolor se enfrentó a Chile, dirigida por Xabier Azkargorta —que dejó unos meses antes al cuadro boliviano para irse a Santiago—, los comandados por Antonio López le empataron 2-2 al cuadro del Bigotón. Azkargorta no le pudo ganar a su exequipo. ¿Qué pasará el lunes con Ecuador, de Quinteros frente a la Bolivia que lo encumbró internacionalmente?

Jorge Quispe es periodista de La Razón.

Óscar Dorado Vega

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