Internacional

Triunfo con ribetes de hazaña

Bolivia supo golpear de entrada y defender con el corazón

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Barraza / La Paz

04:28 / 16 de junio de 2015

Golazos, vibración, espectáculo, emociones y una pizca de injusticia… Se pueden agregar sustantivos y adjetivos a gusto.  Ecuador 2 - Bolivia 3  quedará como un lance inolvidable de la Copa América. De ésta y de muchas. Desafiaron el frío y el viento de Valparaíso, el rótulo de equipos chicos, y compusieron un cotejo extraordinario, que erizó la piel hasta de los hinchas neutrales. La victoria, celebrada como un título por jugadores y cuerpo técnico, pone a Bolivia virtualmente con ambos pies en cuartos de final. Como contrafigura, pese a todo lo que luchó, jugó y mereció, Ecuador parece condenado con ese cero que le asigna la tabla. No obstante, como se clasifican también los dos mejores terceros, no se puede aventurar que esté eliminado.

Fue un choque de tantas alternativas salientes que consumimos media libreta con anotaciones. Bolivia ya había dado ante México una pauta de que es un equipo ordenado, laborioso, atento, que quiere hacer las cosas bien; se esmera por ello. Y lo ratificó ante un Ecuador guerrero, con vergüenza y espíritu para ir a torcer el resultado adverso.

Sin que nadie hubiera podido soñarlo siquiera, Bolivia se fue al descanso del primer tiempo con un 3 a 0 en la bolsa. Al minuto avisó esta agradable selección de Mauricio Soria con un tiro libre de Martin Smedberg que Domínguez alcanzó a arañar y echar al córner. Pero a los 4’ no fue aviso, fue gol. Córner desde la derecha, entró totalmente solo Ronald Raldes (el mejor cabeceador boliviano) y la colocó junto a un palo. Alguien se olvidó de su marca. Sorpresa, Bolivia 1 a 0 con gol de camerino.

Antes de cumplirse los 18’, ¡el segundo…! Tiro perfecto de Smedberg abajo, junto a un palo, muy difícil para cualquier arquero, más para uno como Domínguez que orilla los dos metros de estatura. Estupor.

Y a los 41’ claro penal de Erazo a Lizio que Marcelo Martins Moreno transformó en el 3-0. Perplejidad. Imposible imaginar un cuadro más idílico para Bolivia y tan negativo para Ecuador. Tres minutos antes, el juez salvadoreño Joel Aguilar benefició a la Tricolor con uno de los penales más insólitos que hayamos visto nunca: Enner Valencia quiso arremeter dentro del área, Zenteno buscó sacar su brazo y lo tocó apenas; Aguilar marcó la pena máxima. Pateó el mismo Valencia y gol, pero hubo clara invasión del área y el juez ordenó repetir. Volvió a ejecutar Enner pero esta vez el magnífico arquero Rómel Quiñónez tapó el disparo. Más euforia boliviana, más desazón ecuatoriana.

Si el primer tiempo resultó emotivo, sería nada comparado con el segundo. Tocado en su orgullo, Ecuador inclinó la cancha hacia el arco de Quiñónez. Fueron 49 minutos de peloteo incesante en el que el equipo de Gustavo Quinteros dejó el alma y generó una docena de acciones de gol. Marcó dos: gran jugada de Jefferson Montero en el primero, con desborde y centro servido a Enner; golazo desde afuera de Miler Bolaños en el segundo. Ibarra falló un gol estando totalmente solo, el travesaño se lo negó a Noboa, hubo mil centros y entreveros… No pudo ser. Fue un premio para Bolivia, que supo golpear de entrada y defender con el corazón, y un castigo para Ecuador, que mereció largamente la igualdad (como mínimo) y que engrandece la victoria boliviana. Cuando se juega así, el fútbol es un espectáculo único. Y todavía faltaba Chile-México…

Lo dijimos, notable Quiñónez, Raldes está haciendo una Copa América brutal, Zenteno lo acompaña en gran nivel; gratísimo lo del lateral izquierdo Morales; claro, positivo y con gran remate Smedberg… Se van sumando puntos altos. Chumacero y Danny Bejarano se vieron desbordados en el segundo tiempo por el vendaval ecuatoriano, pero también son garantía de confiabilidad.Gustavo Quinteros debe encontrar las causas de las dos derrotas consecutivas de Ecuador. Y también hallar más nombres para reforzar a esta selección, que tiene poco banco de recambio. Soria va a toda vela, con viento en popa.

DOS PERÚ. Sin ánimo de bromas, Ricardo Gareca debería reunir al plantel de Perú y pasarle al menos un par de veces el video de Venezuela 1 - Colombia 0. Que lo miren atentamente y traten de copiar todo. Venezuela hizo el partido perfecto. Con esa actitud se juega, con esa firmeza se marca, con esa concentración se aguanta hasta el final (el juez uruguayo Andrés Cunha dio 47 minutos en el primer tiempo y 50’ 24” en el segundo) y con esa mentalidad se busca la victoria ante un rival encumbrado, de grandes individualidades, teóricamente superior. Nos agradó Perú ante Brasil cuando tuvo la pelota, supo manejarla, darle uso y circulación. Claro que hay dos Perú: uno cuando tiene el balón, otro sin él. Y este juego tiene dos facetas bien marcadas: defensa y ataque. Defensivamente tuvo fallas alarmantes que le ocasionaron la derrota. Exprimimos la memoria y no recordamos otro gol de cabeza en el que el autor esté saltando tan solo como Neymar en su gol. No había nadie ni cerca. ¿Dónde estaban los centrales…? Neymar pudo haber tomado un martini y luego hacer el gol igual. Y en el segundo tanto recibió solo y se la pasó a otro compañero todavía más huérfano de marca. Así no hay manera, se pierden todos los partidos. Además, estamos hablando de Neymar, el rival a quien más celosamente debían custodiar. La actitud defensiva fue muy amateur.

EL PARTIDO PERFECTO. El de Venezuela ante Colombia. Será un paradigma para demostrar cómo con recursos modestos se puede ser competitivo en este juego. Básicamente, poniendo el 110%, teniendo la máxima concentración posible, marcando firme y tratando de jugar bien la pelota cuando se tiene la posesión. Consagratorio lo del técnico Sanvicente. Y a Colombia le toca Brasil…

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