Internacional

El desconcertante Grupo A

Ecuador tiene senda para recorrer en pos de ir a Rusia 2018

La Razón (Edición Impresa) / Julio Peñaloza Bretel / La Paz

02:34 / 20 de junio de 2015

A juzgar por sus tres actuaciones, y como este juego no siempre tiene que ver con la justeza en los marcadores finales, Ecuador ha dejado como huella característica del Grupo A el desconcierto en el que el protagonista por calidad y contundencia terminó siendo Chile que no tuvo problemas para dominar el partido contra Bolivia de cabo a rabo y traducir esa supremacía en un marcador final incuestionable.

Lo de Ecuador es paradójico si se tiene en cuenta que debutó con solidez y coherencia, cayendo por un discreto 0-2 frente al dueño de casa del torneo, y perdió la brújula durante la primera media hora contra Bolivia, que fue el único tramo de los 270 minutos jugados, en el que el equipo nacional  pudo concretar en el campo lo que pretende el seleccionador Mauricio Soria como patrón de juego: Presión en la salida del rival, rapidez y precisión para poner en circulación el balón y practicidad para buscar la puerta contraria.

Luego de esos fatídicos treinta minutos, la escuadra de Gustavo Quinteros recuperó el alma y su propuesta de juego, atropellando a nuestra selección durante la segunda mitad del encuentro en la que no le alcanzó el tiempo para por lo menos emparejar el marcador, lo que prácticamente la puso al filo de las posibilidades de acceder a cuartos de final.

Ecuador tocó el balón frente a los nuestros hasta decir basta. Produjo por lo menos media docena de situaciones de gol que erigieron en figura a Rómel Quiñónez, aparte de los que marcaron Valencia y Bolaños, y prosiguió jugando de la misma manera, esta vez manejando un ritmo parejo y sostenido frente a México que le había hecho la vida imposible a Chile logrando un notable empate (3-3) que hasta ese momento se constituía en el partidazo del campeonato.

Si nos circunscribimos a los niveles de rendimiento, fueron Chile, México y Ecuador los menos irregulares, dejándole a Bolivia el sitial de los desempeños más endebles, con un combinado al que todavía le costará un buen tiempo encontrar un planteamiento con la menor cantidad de fisuras posible,  que le asegure regularidad y deje de exponerse de manera tan alarmante a goleadas que al final terminan subrayando cuál es sin lugar a disimulos la verdadera correlación de fuerzas imperante en el concierto futbolístico sudamericano.

En el fútbol de este tiempo, la salida de balón desde el fondo y su buen tratamiento hacia arriba cuando se dispone de él son fundamentales si se quiere llegar hacia algún lugar de las exigencias competitivas. Cuando la pelota está en los pies del rival, y termina siendo recuperada, pero quema los pies de sus intérpretes, sucede que se puede perder de la manera más incomprensible el control que habilita automáticamente a los adversarios para fabricar en pocos segundos contraataques contundentes, más si éstos se llaman Arturo Vidal, Alexis Sánchez, Charles Aranguiz, Jorge Valdivia o Eduardo Vargas.

Cierta prensa interesada en promocionar potenciales sustitutos fue muy precipitada en sentenciar el trabajo de Gustavo Quinteros. Futbolísticamente Ecuador demostró contra México que tiene senda para recorrer en busca de la clasificación hacia Rusia 2018, dominando las acciones de manera tácticamente más inteligente que la propia Chile que jugó uno de esos partidos alocados contra el equipo azteca, muy típico del equipo ofensivo que descompensa sus líneas cuando lo invade la ansiedad de querer reparar los contrastes en puerta propia.

En el paradójico contexto final del grupo, han pasado a la siguiente fase, una de las candidatas al título, ahora sí, luego de superar el trastabilleo frente a los mexicanos, dejar atrás el accidente de tránsito de Arturo Vidal, y también lo ha conseguido la que futbolísticamente resulta la más frágil, mal que nos pese, pero que tiene la oportunidad de seguir midiéndose en una esfera internacional que nada tiene que ver con los valores de rendimiento en la muy doméstica Liga nacional. Con el partido que Bolivia jugará en cuartos de final, serán cinco en casi veinte días, de los cuales insinuó proyección hacia el futuro inmediato frente a México y Ecuador, mientras que en el preparatorio inaugural del ciclo oficial de Soria y el juego de ayer contra Chile, expuso falencias que requieren arduo y sostenido trabajo para ser superadas, si quiere perfilar un equipo que sea capaz de recuperar el respeto por la localía de los 3.600 metros de altitud sobre el nivel del mar, y de encontrar fórmulas que le ayuden a romper con un miedo escénico en varios de los convocados que frente a la Roja de Sampaoli se tradujo en cesiones ingenuas y casi increíbles de balón hacia los pies rivales que al final significaron un resultado desastroso.

La irregularidad de una jornada a otra está marcando la característica dominante de esta Copa América, cosa que veremos si hoy es en alguna medida superada por Argentina frente a Jamaica, y Uruguay contra Paraguay que hoy definirán los lugares en los que probablemente las tres terminen franqueando la barrera de esta fase de grupos con una Albiceleste que se autoconsuela diciendo que también puede jugar de manera muy física por lo hecho contra Uruguay, Paraguay que es otro grupo en formación y sobre el que es muy temprano para formular veredicto, y Uruguay que con la sentida ausencia de Luis Suárez no promete mucho más de lo hasta ahora expuesto.

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