Internacional

Un nuevo y sorprendente Perú

Los llamados Cuatro Fantásticos (Pizarro, Farfán, Guerrero y Vargas) ya están dejando paso a una nueva camada

El colombiano James Rodríguez (izq.) marcado por  Luis Advíncula, uno de los mejores jugadores de Perú.

El colombiano James Rodríguez (izq.) marcado por Luis Advíncula, uno de los mejores jugadores de Perú. Foto: AFP

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Barraza - periodista argentino

00:04 / 22 de junio de 2015

Después del gigantesco bostezo de Argentina frente a Jamaica (mucho tememos que se repitan con frecuencia en la era Martino) llegó un partido que nos sacudió la molicie y deparó una grata sorpresa para el fútbol sudamericano: Perú y Colombia. El 0 a 0 es el resultado más feo del fútbol, aunque éste resultó atractivo, tenso, vibrante, de final incierto, y le dio la clasificación automática a Perú. Colombia debió implorar a Brasil. Lo de grato debe aplicarse exclusivamente a Perú, del que no se esperaba nada antes de comenzar la Copa y se muestra como una revelación interesante. Años llevábamos sin ver a Perú jugar con frescura, sin temor, organizadamente y con cierto atrevimiento como esta versión Gareca 2015. Ojalá se mantenga en la Eliminatoria venidera, pues Perú también entregó bonitos pasajes y dejó una seductora promesa en la Copa América de Argentina 2011 (salió tercero) y luego se desdibujó por completo en el camino a Brasil.

De entrada, esta Copa supone un recambio de nombres estelares en la bicolor. De hecho, los pomposamente llamados Cuatro Fantásticos originales (Pizarro, Farfán, Guerrero y Vargas) ya están dejando paso a una nueva camada: Christian Cueva, Joel Sánchez, Carlos Ascues y Luis Advíncula.

Le costó a Perú 25 minutos acomodarse y salir del asedio a que lo sometió Colombia, asedio en el mucho tuvo que ver el cuestionable y redomado arbitraje de Néstor Pitana, que siempre inclinó la balanza en contra de Perú. A los dos minutos vio una falta inexistente de Advíncula a James Rodríguez y eso le costó al cuadro incaico dos córners, un tiro libre y tres minutos de zozobra. Y además una media vuelta de Falcao que tapó magníficamente Gallese (buen arquero). Si era gol, Pitana tenía mucho que ver en eso. Vio una falta inexistente, luego no advirtió dos acciones condenables de Cuadrado (una patadita a Advíncula y un puñete a Cueva) y un codazo de James al mismo lateral que era expulsión indiscutible.

El inicio agrandó a Colombia. Y demoró en salir de ese acorralamiento Perú, pero apenas pudo hacer pie de igual a igual comenzaron a sobresalir dos jóvenes veloces, encaradores, de gran técnica y con atrevimiento: los mencionados Joel Sánchez y y el escurridizo Christian Cueva. Bien apoyados por la sapiencia de Carlos Lobatón.

Atrás sobresalió la clase de Carlos Ascues para quitar y salir con clase, como hacían antiguamente otros zagueros peruanos tipo Julio Meléndez (¡de pie, por favor..!). Lo acompañó muy bien, muy firme Carlos Zambrano, quien parece haber entendido que este juego no consiste en pegarle patadas continuas al adversario, sino en utilizar de la mejor manera el balón.

Por derecha estuvo el socio de todos, el que siempre está para descargarle la bola cuando uno está apretado por el rival: Advíncula. Otra tremenda actuación del lateral-carrilero-puntero. Hizo todo bien, corrió por tres, por cuatro. Y siempre con criterio. En los tiempos del Independiente rey de copas de los '70 destacaba anónimamente un jugador incansable, utilísimo: Alejandro Semenewicz. El Zurdo López, mariscal de aquel equipo, definía así la gravitación del Polaco: “No es que Independiente no puede ganar sin Semenewicz, no puede ni entrar a la cancha”. Advíncula nos trajo el recuerdo de aquel volante todoterreno. Si no juega él, es como si le amputan una pierna a Perú. Ojalá esta Copa sirva para eyectarse como jugador.

Una aclaración importante, acerca de los nuevos valores mencionados: para aquellos que deliran con que la prensa “primero los endiosa y luego los destruye”, el futuro profesional de Cueva, Sánchez, Ascues y Advíncula es responsabilidad de cada uno. Tienen condiciones para destacar; luego, si son buenos profesionales, está en ellos.

Este es simplemente un análisis futbolístico del que salen airosos. El periodista no se puede hacer cargo de las conductas de los futbolistas.

Le falta pimienta en el área a Perú. Esas no son cosas que un entrenador pueda aportar, la ponen los delanteros, son cuestiones individuales. Guerrero va demasiado por afuera y a Pizarro hay que ponerle la pelota para que remate, no se autogenera. Entonces se complica. Pero se nota un progreso importante en Perú, marcó muy bien esta vez, en el medio y atrás; está en el camino, debe ratificarlo en la Eliminatoria.

Este es el rival de Bolivia en cuartos, un equipo en crecimiento, aunque sin duda el más accesible de la ronda. Peor serían Chile, Uruguay, Colombia, Brasil o Argentina.

UNA COLOMBIA EN CRISIS DE JUEGO. Colombia pasó angustiosamente de ronda gracias a la obra de un tercero, Brasil, que venció a Venezuela. No hizo muchos méritos propios para estar en cuartos de final. Colombia tiene problemas de generación de juego. El sistema de Pekerman es con cuatro volantes, dos puramente de marca (Sánchez y Edwin Valencia, lesionado), uno de creación (James) y uno de desequilibrio en base a arranques y gambetas (Cuadrado). Esto dos, bien abiertos, por las bandas. Si los rivales tapan a James y Cuadrado, el equipo se queda seco de jugadas de gol. Le ha pasado en esta primera fase en la que marcó apenas un gol en tres partidos, y eso porque un zaguero (Murillo) pescó un rebote tras un tiro de esquina. Hay un déficit ofensivo evidente. Falcao no está fino y la pelota no le llega bien a los delanteros. Para peor, Cuadrado es un individuo con cierta inestabilidad emocional, se lo ve pendiente de pegar una patada o de discutir un fallo, no concentrado en el partido. Y James está bajo. Lo enciman y se le complica porque no es un hombre veloz. Ahora le viene un choque terrible contra Argentina, como terrible será Colombia para la albiceleste.

SIN MILAGRO. Ecuador esperó en vano, se fue de la Copa con gusto a fracaso. Más achacable a los jugadores que no vinieron y a los que fallaron en el campo, que al técnico. Ahora se lamenta la derrota increíble ante Bolivia. Más que desentrañar cuestiones futbolísticas, Gustavo Quinteros deberá encarrilar y solidificar el grupo, saber quiénes tiran del carro para adelante y quiénes patean en contra. Hay un ambiente muy extraño internamente. Pero se lleva una buena noticia: ha nacido una dupla que puede darle grandes satisfacciones a Ecuador en los próximos años: Miler Bolaños y Enner Valencia. Son verdaderos cracks, se entendieron, ilusionan. Claro, es difícil no entenderse con Miler, una inteligencia superior en este juego.

LECCIÓN. Gustavo Domingo Quinteros es un excelente entrenador, pero le anotamos un error: llegó a Chile con el discurso de que la prioridad era la Eliminatoria (que empezará en octubre). Así le fue. En la Copa América, la prioridad es la Copa América y en la Eliminatoria, la Eliminatoria.

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