Internacional

Dos gritos de campeón del fútbol paraguayo

El título de 1953 fue producto de un gran decenio previo. En el segundo tuvo equipos locales fuertes

Los aguerridos guaraníes, campeones de 1979, conquistaron su segunda estrella en la región.

Los aguerridos guaraníes, campeones de 1979, conquistaron su segunda estrella en la región.

La Razón (Edición Impresa)

08:20 / 10 de junio de 2015

La conquista de Lima, en 1953, fue el punto culminante de un decenio de previos triunfos de la selección paraguaya, a la que se sumó un segundo título en 1979, producto de talentosos jugadores y equipos locales fuertes.

Paraguay logró dos coronas de campeón de la Copa en verdaderos hitos que irrumpieron en el contexto sudamericano, pese a no ser potencia internacional, sino un equipo menor.

El primer certamen ganado se forjó desde el Sudamericano de 1946 en adelante, cuando se sucedieron hechos fantásticos que inexorablemente tenían que concluir en un campeonato. Ese año el cuadro albirrojo fue tercero en la Copa. En 1947 fue subcampeón detrás de Argentina y en 1949 repitió el segundo lugar, pero esta vez ante Brasil.

Conste que a lo largo de esos cuatro campeonatos sudamericanos, y una Copa del Mundo, el equipo fue mutando hasta llegar a 1953 con solamente un “veterano”, Manuel Gavilán, que debutó con la albirroja en la Copa Chevallier Boutell de 1945.

En 1979, el segundo título llegó porque contó con buenos equipos y grandes jugadores. Paraguay confirmó estar en su mejor momento. Ese fue un año espectacular para el fútbol guaraní. Olimpia y Sol de América se habían clasificado para la Copa Libertadores, pero, además, Cerro Porteño y Libertad tenían buenísimos jugadores, por lo cual formar una selección no fue difícil.

Más bien costaba decidirse qué jugadores utilizar, dada la gran cantidad de excelentes futbolistas en cada puesto. El resultado fue halagador.

Una identidad de juego a lo largo de este campeonato

Roberto Fernández, una muralla ante los mejores.

En Argentina 2011, Paraguay regresó a una final de la copa luego de 32 años en base a coraje y temperamento, aunque cayó ante Uruguay; sin embargo, había el recuerdo de que los guaranís siempre impusieron esa característica en sus equipos a lo largo de la historia de la Copa América.

“Paraguay tuvo siempre excelentes jugadores, pero su historia también muestra que antepone el juego del equipo a una figura”, comenta en el diario ABC Color de Asunción el periodista Gabriel Cazenave.

También destaca que ese temperamento de sus equipos tiene uno de sus orígenes en un entrenador de los años 50, Heriberto Herrera, quien hablaba e incentivaba al juego bravo.

El goleador Angel Berni y su socio Juan Romero, apodado El poeta de la zurda, fueron los exponentes de ese estilo.

En la conquista de su segundo título, en la que Nicolás Leoz era el presidente de la Federación Paraguaya, los albirrojos contaban ya con figuras de roce como Roberto Fernández, garantía total en el arco, equipo que daba prioridad al juego defensivo.

Al medio estaban, entre otros, el armador Carlos Kiesse y Hugo Talavera, pilares en el rendimiento de ese equipo. Se sumaron dos jóvenes: Julio César Romero y Roberto Cabañas.

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