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Salah: Un Faraón triunfa en la tierra de Los Beatles

Pese a su perfil bajo, El Messi de Egipto, que desde la Roma en adelante usa el 11 en su espalda, tiene legiones de fanáticos: 7,7 millones lo siguen en Facebook, 7,5 en Instagram y 4.136.079 en Twitter.

El centrocampista egipcio del Liverpool Mohamed Salah controla el balón durante el partido de fútbol de la Premier League inglesa entre Southampton y Liverpool en el estadio de St Mary en Southampton, en el sur de Inglaterra, el 11 de febrero de 2018.

El centrocampista egipcio del Liverpool Mohamed Salah controla el balón durante el partido de fútbol de la Premier League inglesa entre Southampton y Liverpool en el estadio de St Mary en Southampton, en el sur de Inglaterra, el 11 de febrero de 2018. Foto: AFP

La Razón Digital / Jorge Barraza

11:25 / 12 de febrero de 2018

“Seis goles en 7 partidos: Mourinho ha regalado un fenómeno a la Fiorentina”, tituló La Gazzetta dello Sport el 5 de marzo de 2015. Se refería al egipcio Mohamed Salah, que terminaba de darle el triunfo a la Fiorentina por 2 a 1 sobre Juventus en Turín por semifinal de la Copa Italia. Dos goles del zurdo, uno de ellos sensacional en el que atravesó toda la cancha llevándose a la rastra al zaguero Padoin para definir cruzado, alto y potente, abrieron de par en par los ojos de toda la Italia futbolera. “Ma, ¿quién es este extraterrestre…? ¿de qué planeta cayó…?”

Todavía con 22 años, Mohamed era prácticamente un misterio. Y su pasaporte no lo ayudaba; pese a que el fútbol está definitivamente globalizado, nadie cree que un egipcio pueda ser un verdadero crack. El mismo prejuicio que ha afectado a tantos buenos jugadores de países no tradicionales. Había caído del Chelsea, a préstamo, porque el técnico portugués no lo tenía muy en consideración. Y en el Calcio deslumbró.

De la Fiorentina pasó a la Roma y dio otro salto de calidad. Dos temporadas de oro en la ciudad de los Césares le valieron que el Liverpool hiciera la máxima inversión de su historia: 42 millones de euros por el pase más 8 millones en objetivos. Y el Faraón dio otro brinco ascendente: lleva 29 goles en sus primeros 34 partidos en el  equipo conducido por Jürgen Klopp. Los dos últimos, el domingo pasado frente al Tottenham, con los cuales quedó a dos del goleador Harry Kane en liga: 22 a 23. También lleva 6 en Champions. Pero, a diferencia de Cristiano Ronaldo, en su caso los goles son un condimento más. Con un metro 72 y 73 kilos, Salah es una flecha humana. El suizo Murat Yakin, su entrenador en el Basel FC, sostiene convencido que Salah “podría competir en una carrera con Usain Bolt”.

Tiene un pique demoledor y una carrera sostenida; siempre llega una milésima antes que los marcadores, pellizca la bola y se la lleva. Y no es un simple velocista. "Con futbolistas veloces he jugado. Pero él es veloz, técnico y además hace goles", dice Alino Diamanti, quien fue su compañero en Florencia. Tal cual. Y cada día se suelta más, crece. A su increíble ligereza le suma una gambeta indescifrable: pica, frena, engancha, vuelve a arrancar, frena de nuevo… Es un castigo para los defensas. Aparte, está definiendo cada vez mejor, muestra gran ambición y una mentalidad fuertísima. A mayor exigencia ha exhibido mayor rendimiento.

  • Niños egipcios juegan fútbol en el Centro Juvenil Mohamed Salah en la aldea egipcia de Nagrig, a unos 120 kilómetros al noroeste de El Cairo el 9 de enero de 2018. Foto: AFP

Si el Barcelona tuvo que poner 160 millones de euros para llevarse a Coutinho del Liverpool, la cotización de Salah es inimaginable. Este no es simplemente un tocador fino sino un delantero lleno de desequilibrio y gol, devastador. Recién transita los 25 años, cabe esperar que lo mejor lo entregue en los próximos cinco o seis años. La confianza no le viene sólo de su actuación en la Premier League: en su país es un héroe nacional. Egipto volverá a un Mundial después de 28 años gracias a sus goles trascendentales. Hizo 5 en la Eliminatoria, y los dos de la histórica victoria ante Congo por 2-1. Abrió el marcador con un zurdazo, empató el Congo en el minuto 87 y Mohamed tuvo un penal exactamente en el minuto 94. El estadio temblaba en silencio, Mohamed tomó carrera y no dudó: metió un balazo que le dio la clasificación."Las palabras no pueden explicar lo que pasó, a los 50 minutos del segundo tiempo, frente a 100 mil aficionados, usted podía oír un alfiler cayendo mientras él caminaba hacia la pelota, de ese tamaño era el silencio, pero sabíamos que estábamos a salvo en sus manos". La descripción de Marwan Ahmed, del sitio egipcio KingFut al diario The Times, dimensiona bien el gol más notable de Mohamed Salah. El crack tuvo una frialdad impresionante para no sucumbir a la presión.

Hasta su llegada a la Roma usó el número 74 en su camiseta en memoria de la tragedia que enlutó al fútbol egipcio, cuando al final de un clásico que el Al-Masry le ganó al Al-Ahly por 3 a 1 hubo terribles disturbios que dejaron 74 muertos y cientos de heridos. Y a causa de ello recaló en Europa. En un gesto de solidaridad, el Basel FC de Suiza organizó un partido amistoso con la selección Sub-23 de Egipto. Salah entró en el segundo tiempo y marcó dos goles. Encandilado, el club de Basilea lo contrató de inmediato. Fue campeón de Suiza y, como tal, entraron en la Champions League. Allí, enfrentando al Chelsea, le marcó también dos goles y el club inglés lo fichó por 15 millones de euros.

Pese a su perfil bajo, El Messi de Egipto, que desde la Roma en adelante usa el 11 en su espalda, tiene legiones de fanáticos: 7,7 millones lo siguen en Facebook, 7,5 en Instagram y 4.136.079 en Twitter. No sólo en su tierra es Gardel. También en el mundo árabe, del que seguramente es el máximo exponente. Fue elegido como Mejor Futbolista Africano 2017.

Robbie Fowler, ex figura del Liverpool, definitivamente quedó encantado con el Faraón tras los dos goles del domingo y se declaró fan total suyo. “Queremos que rompa todos los récords goleadores porque eso ayuda al equipo”, afirmó Fowler, sexto máximo artillero de la historia del club, con 183 anotaciones. Mohamed comienza a ser ídolo fuerte en el club, pero ya es idolatrado en el mundo islámico."Él consiguió algo que ningún político hizo: unir a Oriente Medio. Túnez, sauditas, emiratenses, omanís, marroquíes, todos quieren una camiseta de Salah”, dice Hatem Kadous, quien comanda el Oil Field Index, un podcast sobre el Liverpool dedicado a aficionados árabes. “Tengo hinchas del Manchester United enviando mensajes durante nuestros juegos, diciendo: 'Eso es duro para mí, no sé qué hacer’. Con la Selección Egipcia, él carga con la esperanza de 90 millones, tenemos ataques terroristas cada semana, una economía llena de problemas, es la única cosa que mantiene a los egipcios felices. En cualquier café de El Cairo, cuando el Liverpool está jugando, la gente está alegre. Es fantástico, por 90 minutos, une a la nación y nos hace olvidar todas las cosas malas que estamos pasando”.

De infancia humildísima, Salah viajaba cuatro horas de ida y cuatro de vuelta para ir a El Cairo a entrenar en su club de origen, el Mokawloon al-Arab. Ahora es millonario, pero no está apenas en la tilinguería de los autos caros. Comprometido política y socialmente con su país y su región, Salah empieza a ser una figura gigante en el norte de África y Medio Oriente.

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