Internacional

La mayor goleada de la historia

España venció a Tahití 10-0. Nunca hubo tanta diferencia en un partido de selecciones

Escrito. El tablero del Maracaná registró el histórico score de España vs. Tahití.

Escrito. El tablero del Maracaná registró el histórico score de España vs. Tahití. EFE.

AFP / Fortaleza

01:04 / 21 de junio de 2013

La selección española se clasificó a semifinales de la Copa de las Confederaciones, tras plasmar la abismal diferencia de calidad con Tahití en la mayor goleada de la historia, endosando diez tantos (10-0) . El nivel de España, campeona del mundo y de Europa, dependería de la motivación de los jugadores y de su hambre de mejorar sus números como internacionales. Para hacer partícipes a todos, Vicente del Bosque cambió por completo la cara del equipo titular. Tan sólo Sergio Ramos repetía y por obligación.

Era un duelo de profesionales contra aficionados. Tanta distancia entre dos selecciones, que la afición se lo tomó a broma. Abucheó a los españoles y se volcó con la selección oceánica, la “cenicienta” del torneo.

Fernando Torres abrió el marcador a los cinco minutos, pero pasaron 26’ hasta que llegó el segundo. La imagen siempre está en juego y España no se podía permitir ir al descanso con muestras de dejadez.

La falta de calidad de Tahití fue comiendo terreno a su ilusión y los goles se fueron sucediendo. Se había protegido con defensa de cinco. De nada serviría cuando los defensas no veían los desmarques. Villa y Torres querían goles que ensanchasen su leyenda en la Roja. No debían ser egoístas.

Bastó un grito de Del Bosque para la reacción. Villa vio el pase al espacio de Silva que colocó con la zurda el disparo pegado al palo para marcar el segundo. En ocho minutos la Roja marcó cuatro goles para cambiar el panorama al descanso. Torres encontró espacios para exhibir su fútbol. Picó el balón a la salida del espacio y marcó a puerta vacía el tercero. Villa lograba el cuarto a placer tras pase de Silva. Y al borde del descanso llegaba el único disparo a puerta de Tahití. No fue ni intencionado. Un centro de Aitamai se envenenó y lo detuvo Reina.

España jugó como quiso ante un rival para el que sólo estar en la Copa de las Confederaciones ya es un motivo de fiesta. Los goles fueron enlazándose. Villa a pase de Monreal. Torres a servicio de Navas. Y mostraba su respeto al torneo al no bajar el pistón. Villa encontraba un regalo del portero para hacer el séptimo. A Roche se le escapó el esférico en su salida y dejó al Guaje marcar a puerta vacía. El octavo lo recibió de Mata. Pero de nada le importaban a Tahití los goles recibidos, celebró como victorias el fallo de un penal de Torres, que chutó al travesaño, y una buena parada a falta de Villa.

Del Bosque tuvo un gesto con Andrés Iniesta. El genio del fútbol español no se podía ir del Maracaná sin jugar. La afición brasileña le recibió de pie. Un reconocimiento a su bello fútbol y a la selección española. Era el broche del cotejo. España dejaba su nombre inscrito en la historia al firmar la máxima goleada en el mítico estadio y de la Copa de las Confederaciones. Torres marcaba el noveno y Silva cerraba el festival.

Los datos

El Maracaná

Después de 63 años, la Roja española regresaba al estadio Maracaná. Los futbolistas se mostraron emocionados de jugar en un escenario con tanta historia.

Goleadores

Fernando Torres se dio el gusto de hacer cuatro goles en el partido y pasó a encabezar la tabla de artilleros. David Villa, su compañero, hizo tres.

Lo que viene

A Tahití le queda un partido más (¿y otra goleada?). Jugará el domingo frente a Uruguay.

El público se volcó a favor del más débil

No por esperada la goleada de España a Tahití 10-0 ayer en la Copa FIFA Confederaciones fue menos intensa, al menos en las tribunas de un estadio Maracaná que vibró por todas las razones contrarias a la lógica de un aficionado común en un partido normal y de paso vio algo histórico.

Si habrá sido extraordinario el encuentro: España registró la mayor goleada de la historia en torneos organizados por la FIFA en lo que respecta a campeonatos de selecciones absolutas, superando el 10-1 de Hungría a El Salvador, justamente en el Mundial de España 1982.

Así, los 72.000 aficionados que se acercaron al Maracaná para ver el partido compensaron el alto precio de los boletos para tener en frente un cotejo que no fue más que una práctica de los europeos, con un poco de historia.

Claro que poco importó a los presentes, brasileños en su mayoría, que ovacionaban cada toque de balón de Tahití, por más que fuera un error, y abucheaban a España durante toda la tarde, incluso en sus goles. Es que el público hizo lo que pudo para evitar la sangría. Coreaba “olé, olé” cuando los tahitianos combinaban, rugía cuando cruzaban el medio campo, reclamaba faltas y penales si había algo parecido.

“Hemos tomado el partido con mucha seriedad”, dijo el entrenador de España, Vicente del Bosque, acabado el encuentro.  Para el DT, los “uuuuuuuuuu” de los aficionados se debieron a las circunstancias del partido y no a una inquina contra España. “En los entrenamientos y en la calle nos demostraron mucho afecto”, manifestó después.

Pese a ello, centenares de brasileños portaban camisetas de España y del Fútbol Club Barcelona. “Me gusta la camiseta y no me preocupa que sea la de España porque la final será Brasil-Italia”, dijo Jorge, quien esperaba por una gaseosa en la zona de comidas de la tribuna.

Ante un lance tan anodino en el campo de juego, muchos se dedicaron a pasear por el estadio o admirar la vista hacia los “morros” circundantes, entre ellos el Corcovado coronado por el famoso Cristo Redentor.

De todas formas, para Fernando Torres, autor de cuatro dianas, el cotejo fue “un ejemplo de cómo hay que jugar al fútbol, respetuosos en todos los sentidos”. Según el Niño, se trataba de “marcar goles y nada más” para ganar. España, que entró a la cancha con diez cambios, lidera ahora el Grupo B con 6 puntos y +11 en el saldo de goles, por supuesto ya está clasificada para afrontar la ronda semifinal del torneo.

El arquero goleado fue la figura

Gracias al público

El arquero de Tahití, Mikael Roche, fue el jugador más destacado del partido que su equipo jugó contra España ayer en el Maracaná por la Copa FIFA Confederaciones y que acabó perdiendo 10-0. El golero no pudo hacer mucho en la gran mayoría de los tantos, pero se ganó a la tribuna, que se compadeció de sus errores y lo alentó sin parar.

Los 103 de Torres

Fernando Torres disputó ante Tahití en la segunda jornada de la Copa de las Confederaciones su partido 103, superando a Raúl González y convirtiéndose en el sexto internacional con más partidos en la historia de la Roja, mientras David Villa ya es noveno, con 90, tras pasar a Fernando Hierro.

Emocionado

El seleccionador de Tahití, Eddy Etaeta, se emocionó con el apoyo de los brasileños en el Maracaná, y lo consideró como una “gran victoria” pese a caer goleado por 10-0. “Fue una enorme sorpresa lo que nos ocurrió en Brasil, porque a pesar de esa goleada tuvimos un inmenso apoyo de la afición”, declaró Etaeta.

Por cada hijo

El español David Villa, autor de tres tantos ayer, celebró haber podido dedicar un tanto a cada uno de sus tres hijos y subrayó la nobleza de los jugadores tahitianos. “Tenemos que agradecerles la profesionalidad con que han competido. No han dado una mala patada en todo el partido. Nosotros estamos contentos porque, aunque el rival no era difícil, era importante poner todos los sentidos en el campo”.

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