Internacional

El mundo según Neymar

Perspectiva. El Mundo Brasil será el mundo que sea capaz de dibujar Dunga con Neymar como referente de la brújula.

El brasileño atrae todas las miradas allá donde llega. Es el nuevo capitán del seleccionado brasileño. Foto: EFE

El brasileño atrae todas las miradas allá donde llega. Es el nuevo capitán del seleccionado brasileño. Foto: EFE

La Razón (Edición Impresa) / Julio Peñaloza Bretel / La Paz

00:00 / 08 de septiembre de 2014

Una señal de esperanza ofreció Dunga a la torcida otorgándole el cintillo de capitán a Neymar para el reéntre de Brasil, después de su más estrepitosa caída en una Copa del Mundo, justo en el año de centenario de la existencia de la selección verde amarilla. Casi nadie sabe que el nombre del nuevo seleccionador es Carlos Caetano Bledorn Verry y muy pocos en el planeta deben conocer que el “10” brasileño es Neymar da Silva Santos Junior, pero de lo que sí tenemos registro y con diversos antecedentes para la sospecha de lo que hará, dado su estilo como jugador, es que Dunga no forma parte del Club del Jogo Bonito y sí, en cambio, Neymar es la única expresión renovada de la identidad del fútbol más grande de todos los tiempos.

Dunga ya fracasó en Sudáfrica 2010, privilegiando el trabajo en la retaguardia, en la que precisamente el holandés Wesley Sneijder hizo de las suyas para eliminar de carrera a la verde amarilla en cuartos de final. Fiel a su estilo, sin disimular su pánico al riesgo, a la aventura de volar con la Marca Brasil de su característico y exquisito trato de balón, hizo lo que casi inmediatamente después, con todos sus matices ejecutaría Luiz Felipe Scolari, esto es, un Brasil forzadamente disciplinado a minimizar riesgos en defensa, dejando de lado el hecho de que el scratch certificó a lo largo de casi toda su existencia, que la mejor defensa es un gran ataque.

Allá donde Brasil puso el énfasis de su propuesta antihistórica en el Mundial jugado en su casa, fue donde fracasó por adentro y por afuera , y así se explica que Miranda haya sustituído a Thiago Silva, que Filipe Luis fuera convocado en lugar de Marcelo, y Maicon sustituyera a Danny Alves, quedando solamente en la línea de fondo, ese caudillo a la antigua llamado David Luiz que frente a Colombia ratificó su temperamento, su tendencia a la proyección ofensiva y su gran disparo con balón detenido. Y para no dejar una sola duda del cambio de timón, el nuevo equipo base comienza con Jefferson en el arco sustituyendo a Julio César.

Al haberle encomendado la capitanía del equipo a Neymar, Dunga ha emitido un importante mensaje subrayando el privilegio que en el fútbol brasileño hay que otorgarle a aquellos futbolistas igualmente sólidos en la búsqueda asociada y en los intentos individuales, capaces de encabezar los nuevos proyectos, como precisamente lo hizo el nuevo capitán frente a los colombianos que no se cansaron de frenarlo a patadones, manotazos y otros recursos propios de los que no pueden resolver sus limitaciones honrando el fair play.

Aislado James Rodríguez en la mitad del campo, sin encontrar la fluidez para las conexiones con sus compañeros de ataque, Luiz Gustavo, Ramires y Oscar se impusieron en el medio terreno y conectaron bien con Willian, Tardelli, que seguramente dejará fuera para siempre a Fred de las convocatorias, y especialmente Neymar que recostado desde la izquierda enganchó una y otra vez hacia el centro para buscar el arco de Ospina con ese incontrolable dominio de balón que marcó la diferencia en el juego y que finalmente se tradujo en triunfo, gracias a su gran pegada ejecutando un tiro libre por encima de la barrera, clavando la pelota en el ángulo izquierdo.

Las grandes selecciones, las históricas y ganadoras de siempre, cuentan con esa enorme ventaja que pasa por la sustitución casi inmediata de aquellos que no rinden por otros que sí pueden hacerlo, como comenzaron a insinuarlo de manera muy notoria, figuras que ni siquiera figuraban en los planes anteriores, intentando, por ejemplo, la recuperación de Robinho, otro jugador capaz de aportarle a su selección, fantasía, explosión y gol.

El Mundo Brasil será el mundo que sea capaz de dibujar Dunga con Neymar como referente de la brújula y como definidor principal de las últimas jugadas, y esto encontrará mayor solidez en la medida en que su juego vaya madurando y afianzándose en el Barcelona donde mas adelante compartirá tareas con Messi y Suárez, materializando en un trío de excelencia,  que en toda la historia han sido capaces de forjar el propio Brasil, Argentina y Uruguay.

Si a Dunga no lo visitan los espectros del miedo a perder, para acogerse nuevamente a esa tendencia resultadista que tanto daño le ha hecho a Brasil, cada vez que ha intentado ese camino, tendremos una canarinha en la que defender sea el primer recurso de ir a por todas, y que la tarea de hacer goles no esté sujeta a controles policíacos en los que se note cuanto protagonismo busca el organizador táctico, cuando el fútbol, ya se sabe de sobra, es y será siempre de los futbolistas en primer lugar y luego de los entrenadores capaces de dibujar los caminos de la inteligencia táctica y la libertad creativa y no los laberintos del miedo a perder, teniendo con qué ganar.

Juan Camilo Zúñiga puede respirar tranquilo. La lesión que le provocó a Neymar en la tercera vertebra lumbar ha sido superada y en el partido jugado el viernes en Miami, él solo, durante tramos fundamentales del juego, disminuyó la jerarquía colombiana dirigida por José Néstor Pekerman, que, por cierto, volvió a hacer notar que el equipo cafetalero tiene grandes jugadores, un interesantísimo juego colectivo, pero que mantiene pendiente la asignatura del salto significativo para ingresar en el exclusivo club de los grandes ganadores.

Julio Peñaloza Bretel es periodista y asesor de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF).

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