Internacional

El nuevo desafío es el Mundial

La Confederaciones mostró grandes deficiencias del país sede. Hay mucho por hacer

Visto bueno. Joseph Blatter (der.) dio su aprobación a la Copa. En la foto, junto al secretario Jerome Valcke.

Visto bueno. Joseph Blatter (der.) dio su aprobación a la Copa. En la foto, junto al secretario Jerome Valcke. EFE.

AFP / Río de Janeiro

02:43 / 02 de julio de 2013

Las históricas protestas en Brasil implican un nuevo desafío para el Mundial-2014: cómo evitar que turistas extranjeros desistan de visitar “el país del fútbol” durante la Copa. Además, Brasil también debe terminar en seis meses, seis monumentales estadios y reformar saturados aeropuertos.

Durante la Copa Confederaciones, un ensayo a pequeña escala del Mundial, Brasil se había preparado para hacer frente a hinchas violentos, al crimen organizado y hasta a un ataque terrorista.

Pero tuvo que hacer frente a indignados ciudadanos, que llegaron a ser más de un millón en las calles de sus ciudades en protestas contra los servicios públicos caros e ineficientes y la corrupción de la clase política, que muchas veces terminaron en violencia y con hinchas atrapados entre las piedras de los manifestantes y las balas de goma, y gases lacrimógenos de la Policía, cerca de estadios mundialistas.

Muchos, incluida la FIFA, temen que las protestas continúen o se reactiven durante la Copa del Mundo, cuando se espera la llegada de 600.000 turistas extranjeros, 30 veces más que en la Copa Confederaciones, y cuando unos tres millones de personas circularán durante un mes entre las 12 ciudades sede.

Brasil fascina por sus bellezas naturales, su clima, la cordialidad de su gente, su destreza con el balón. Pero es también un país donde transportarse de un sitio a otro es complejo y caro, que tiene niveles de violencia “epidémica” (más de diez homicidios por cada 100.000 habitantes), y habitaciones de hotel a precios desorbitantes. Los hoteles de Río tuvieron una tasa de cancelaciones de 27,5% durante las protestas, según la Asociación Brasileña de la Industria de Hoteles (ABIH).

Brasil terminó con retraso cuatro de los seis estadios para la Confederaciones. Pero para el Mundial, otros seis deben ser entregados al 31 de diciembre, sin excepción. Dos de las 12 ciudades sede con problemas de alojamiento están en carrera contrarreloj para paliar esa falencia: en Río se construyen 36 hoteles nuevos y en Recife habrá 10.000 nuevos cuartos.

Los datos

Un éxito

El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, calificó como “un éxito” la Copa Confederaciones que culminó con la conquista del título de Brasil, y pese a las protestas ocurridas en todo el país.

Balance

Estadios bien, transporte regular, telecomunicaciones deficientes. La escasa infraestructura resistió este torneo que se juega con sólo ocho selecciones y sin mayor movimiento de turistas.

Hoteles

Durante la Copa, los hoteles subieron en promedio el 60% y se espera que en un año aumenten de 200% a 300% para     el Mundial.

Retraso

Las obras prometidas de movilidad urbana están claramente atrasadas. Pero como la mayoría de los aficionados era de las propias ciudades, no hubo quejas.

España se queja por algunas condiciones

La selección española regresó de la Copa Confederaciones molesta con la FIFA, por haber impedido establecer una sede en una ciudad, prohibir sus viajes tras los partidos y concentrarla en hoteles de menor calidad, lo que se suma a la sorpresa por las condiciones de Brasil. FIFA no le dejó elegir una sede fija, como suele hacer en las fases finales de los torneos, desde la que se desplaza para los partidos en otras ciudades el día anterior al juego.

De hecho, miembros de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), ya han mirado varias opciones para dentro de once meses y gusta la de quedarse por Río de Janeiro. Porque España ha sufrido en Recife y Fortaleza, donde a los jugadores se les tenía recluidos por la falta de seguridad y en hoteles de un nivel medio, con instalaciones antiguas, muy alejados de los que suelen visitar.

En sus primeros pasos en la Confederaciones, en Recife, los internacionales españoles llegaron a entrenarse en un espacio sin la posibilidad de ducharse y tras una hora de camino desde el hotel. Las distancias fueron motivo de queja de los jugadores, que han perdido muchas horas en el autobús en la competición.

También hubo la denuncia de que a seis jugadores les robaron dinero, unos 1.000 euros a cada uno. El calor de Recife tampoco ayudó. Temperaturas superiores a los 30 grados  y un alto nivel de humedad pasaron factura. Así jugaron el último partido de la fase de grupos ante Nigeria y también las semifinales contra Italia.

Además, la FIFA impidió a España volar tras sus partidos, una costumbre que permite a los jugadores pasar viajando esas horas después de jugar en las que les cuesta conciliar el sueño. La RFEF intentó incluso hacerse cargo de los costes y se le fue denegado.

La otra cara del torneo

‘El campeón volvió’

Brasil festejó el título y su prensa reflejó la felicidad de todo el país. “El campeón volvió”, tituló el diario O Globo y en páginas interiores destacó el juego del equipo que “recuperó e impuso su jerarquía para ganar”.

La peor España

Los medios españoles coincidieron que jugó la peor selección española en la final contra Brasil. “Un golpe en el Maracaná”, tituló el diario Marca, que también destacó como figuras a los brasileños Neymar y Fred.

600.000 turistas se estima que llegarán a Brasil para el Mundial. El país trabaja intensamente en este ítem de la logística. En Río de Janeiro se construirán 36 hoteles y en Fortaleza 10.000 cuartos.

Una buena experiencia

El delantero español Fernando Torres señaló que lo más importante de la derrota en la final ante Brasil (3-0) es “la experiencia” adquirida. “Se confirma algo: no será fácil vencer a Brasil jugando en su casa”.

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