Internacional

La pena es no poder entregar la Copa

Blatter tampoco vendrá a la culminación de la Copa América

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Barraza / La Paz

03:44 / 30 de junio de 2015

Joseph Blatter no pudo ir a la final del Mundial Sub-20 en Nueva Zelanda porque los organizadores le avisaron con bastante antelación que “no era bienvenido”. ¡Persona no grata en su propio torneo…! Ahora sus abogados le sugirieron que no acuda a la definición del Mundial femenino porque podría tener “problemitas” a raíz de la investigación del FBI. Tampoco vendrá a la culminación de nuestra Copa América, a la que no faltó en las últimas cinco ediciones, desde que es presidente de la FIFA.

Aquí en Chile casi no se han visto dirigentes de la Conmebol porque sus letrados, y sobre todo sus familias, les han recomendado o pedido no salir de sus países. Nuestros países son muy folklóricos y protectores, siempre se puede “arreglar”. Además, está la figura del arresto domiciliario, esa cláusula  tan conveniente. En cambio el exterior siempre es riesgoso. Perderse los partidos no es problema, nunca vimos dos dirigentes de Conmebol hablando de fútbol (“¿Viste la jugada de fulano…?”  O “qué golazo el de mengano…”) La pena es no poder entregar la Copa… ese instante es el sueño de todo directivo.

No imaginamos cómo será la próxima reunión del Comité Ejecutivo en Asunción, estará Juan Ángel Napout porque vive allí, el resto serán sillones vacíos; pocos se atreven a salir de su país. Celebrarán reuniones por videoconferencia, suponemos. Es muy peligroso para ellos darle al FBI otra ocasión como la del congreso de la FIFA en Zúrich, cuando los tuvo a todos juntos. Era un mar infestado de tiburones; fue apenas cuestión de tirar la red y pescarlos.

Más allá del FBI, en los distintos países se sigue avanzando con causas e investigaciones, aunque con menos energía. A Eugenio Figueredo ya se le embargaron nueve propiedades de alto valor en Montevideo. Puede que le encuentren más. Ahora todos le echan el fardo a Figueredo, sin embargo es importante señalar que, al momento de firmar los escandalosos contratos de cesión de derechos, Napout era el vicepresidente 1º de la Conmebol. No podía ignorar el entramado de corrupción.

La Conmebol, que ha recibido cientos de millones de dólares en los últimos 15 años, es hoy una entidad económicamente devastada. Es posible que pidan préstamos a la FIFA o a bancos; o que vendan derechos anticipados de futuros torneos para seguir funcionando, lo cual sería nefasto, porque estarían malvendiéndolos, dado que nadie puede predecir lo que pagará el mercado a diez años.

Los directivos no pudieron romper el contrato de esta Copa América con Datisa y sospechamos que tal vez no puedan anular los de las tres ediciones venideras (2016, 2019 y 2023), pues Datisa vendía las cuatro copas juntas. Y las cobró. Conmebol podría enfrentarse a una situación catastrófica: tener que cumplir el contrato, televisando gratis los torneos, pues las cuentas de Datisa están congeladas en Estados Unidos y es posible que le sean confiscados definitivamente los fondos. Y que Conmebol nunca cobre por estos torneos. Pero sí debería pagar la participación de las selecciones. Tampoco podría anular los torneos pues se expondría a una lluvia de juicios millonarios. Casi 200 países compraron las imágenes y se las abonaron a la sobornadora Datisa.

Además, los temblores de la investigación no han terminado. Puede que llegue una segunda razzia norteamericana. No es apenas un traspié de Conmebol, el fútbol sudamericano todo trastabillará ante este terremoto. Y la hambruna puede que dure unos años. Ahora no solo no habrá más dinero para los clubes, ¿habrá algo…? El contrato de la Libertadores está adjudicado a Torneos, que es una de las tres empresas integrantes de Datisa. ¿Sigue valiendo ese contrato con una empresa denunciada por la Justicia norteamericana de coimear…? ¿Y de coimear a los propios directivos de Conmebol…? Si los actuales dirigentes están limpios como aseguran, tienen la obligación moral de interrumpir ese vínculo.

En este contexto apocalíptico, producto de la codicia desmesurada de unos cuantos dirigentes (no pocos), cabe felicitar a Chile como anfitrión de la Copa. Quedó virtualmente solo a cargo de un montaje que habitualmente tiene tres patas: país organizador - Conmebol - empresas poseedoras de derechos. Las dos últimas han estado virtualmente ausentes por las bochornosas razones que son de público conocimiento. Chile ha hecho una Copa razonable, austera; el Gobierno arregló los estadios con esfuerzo, de manera entusiasta, lo cual es muy edificante, pues esos recintos quedarán para mejorar el desarrollo del fútbol chileno. No se han gastado obscenidades como en Brasil 2014, para que un grupete de desalmados se llenara de millones. Aquí todo fue muy medido, como debe ser. El país (no la asociación de fútbol) ha prestado los servicios públicos con eficiencia y seriedad. Siempre surge alguna dificultad, pero han sido mínimas. Chile ha honrado su tradición de buen organizador.

JARA DEFRAUDÓ. Las tres fechas de sanción a Gonzalo Jara, luego reducidas a dos, son un regalo que el Tribunal de Disciplina le hizo al zaguero chileno. Merecía más. Jara incurrió en tres faltas: primero apeló al bajo recurso de desestabilizar emocionalmente a Edinson Cavani diciéndole “tu padre se va a comer veinte años de cárcel”. Usó el grave incidente automovilístico de Cavani padre. Segundo, le metió el dedo en el trasero. Feísimo. Tercero, fingió ser golpeado por el delantero. Tres en una, demasiado. Por último, nunca se disculpó. Cuando Arturo Vidal pidió perdón ante todos y rompió en llanto de arrepentimiento en la conferencia de prensa posterior al accidente que protagonizó con su Ferrari, no solo salió a dar la cara, también mostró un costado muy sensible. Y millones lo absolvimos. ¿Qué le costaba a Jara decir que estuvo mal…? Pero hacerlo antes de la sanción era dar argumento para la misma. Hasta en eso especuló. Muy lamentable.

También Sampaoli defraudó, al decir que esta sanción sienta mal precedente. Muy lamentable de quien tiene, por su cargo, la obligación de dar ejemplo y ser docente. Por último, el público chileno en general tampoco estuvo feliz. Festejaron la avivada, brindaron un apoyo irrestricto al zaguero creando en Twitter el lema “Jara somos todos”. Vergonzoso es poco. En breve llega la Eliminatoria y Jara va a tener que ir a Montevideo y enfrentar la situación. Ahí no lo va a acompañar el público chileno. Va a tener que enfrentar solo la indignación uruguaya. O decir que está lesionado…

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