Internacional

Una perfección abrumadora

Virtudes. Además de ser la mejor selección con la pelota, España fue notablemente superior desde la táctica

La Razón / Julio Peñaloza

00:40 / 02 de julio de 2012

De tan buenos que son, de lo infalibles que se exhibieron ayer volvemos a la paradoja: ser perfecto termina sepultando la posibilidad de asombro, disipando la leve sospecha de que en algún momento pueda producirse un craso error que retorne a la selección española al mundo de los mortales, ese en el que habita Italia con un día inspirado e irrepetible para dejar a Alemania en el camino y toparse con estos “aburridos” ibéricos que además de ser mejores con la pelota fueron notablemente superiores desde la táctica, tal como se lo hicieran saber a los germanos en Sudáfrica 2010 cuando con un frentazo furioso, Carles Pujol anotó el gol que los conducía a la final frente a Holanda.

España desplegó una demostración de todas las virtudes futbolísticas que se pueden conjuncionar en una larga temporada, nada más que en los primeros 20 minutos de la final de ayer. Pressing asfixiante para evitar las primeras probables bravuconadas de un rival que llegaba crecido luego de someter sin discusiones a los otros favoritos, pressing e inmediatamente, enloquecedora traslación del balón en triángulos, en círculos, en cambios de frente o en sablazos entre líneas como el de Iniesta para Fábregas que desde la línea de fondo mete el centro a media altura para que Silva inaugure apoteósicamente el baile.

Pressing, recuperación y toque y toque y toque y toque… y otra vez: Pressing, invasión pacífica de alta calidad en todas las zonas de la cancha para no dejar que en momento alguno Pirlo o Monteolivo, y menos Cassano o Balotelli pudieran mirar al horizonte. Enredados en su desconcierto, probando de la medicina con que históricamente ganaron todo lo que ganaron, cuatro copas del mundo, en primer lugar, los luchadores de Cesare Prandelli supieron perder con honestidad y resignación ante la escandalosa superioridad del rival, y admitieron la derrota 20 minutos antes del final cuando los tres cambios ya estaban hechos y Thiago Motta tuvo que dejar el campo por lesión para que llegara el inevitable 4-0.

Ningún tiro de esquina. Nada de “centritos a la olla”. Menos un tiro libre directo o indirecto. España, siempre con el balón contra el piso, anotó sus cuatro goles producto de la elaboración del juego, preanunciando que Alba, según ya se comenta en la prensa deportiva española, será el nuevo gran lateral izquierdo de la Liga que ha fichado por el Barcelona, mientras en la otra banda ya está Arbeloa consolidado y sus compañeros de la zaga central, Pique y Ramos pueden darse el lujo de salir con pelota dominada, confiados en que Busquets o Xabi Alonso ocuparán sus lugares mientras ellos se lanzan de vez en cuando a la bien respaldada aventura de pasar a la ofensiva.

Solamente España juega con unos polifuncionales que se desdoblan alternativamente en volantes de recuperación y gestación, y delanteros con capacidad de penetración en las áreas.  Gracias a su sistemática precisión para dominar la pelota le han dado la razón a Vicente del Bosque en eso de que lo importante en el fútbol no es la estática de uno o dos delanteros esperando, sino la dinámica del ataque masivo con Xabi, Busquets, Xabi,  Iniesta, Fábregas, Silva llegando por todos los flancos, despedazando los reflejos de sus eventuales cancerberos guiados por la sapiencia de Buffon.

Tres títulos en cuatro años. Sin Pujol y Villa. Con Arbeloa y Alba. Y Matta que remata el triunfo, gracias a la generosa cesión de su compañero en el Chelsea, Fernando Torres, para concluir la faena con la naturalidad que resulta de un divertimento para ellos, y en algunos momentos tedio para las audiencias que constatan, conforme transcurren los minutos, que rivales como los italianos de ayer ya saben que durante largos tramos la pelota circulará por sus narices sin la mínima posibilidad de siquiera poder despejarla hacia lo más alto de las tribunas.

España ha restituido en la posesión y en la importancia del pase, los fundamentos del fútbol y eso es de agradecer. Si tuvieran algún virtuoso o si Iniesta pudiera superar su genio convirtiéndolo en genialidad ya no habría más que decir, y ayer, otra vez, él, junto a Xabi ya han demostrado que son los mejores pasadores de la historia del fútbol de todos los tiempos.  Que me desmientan si exagero.

España puntúa ‘11 sobre 10’

Cuando el partido estaba debidamente controlado,  Fernando Torres ingresó por Silva, y minutos después Matta reemplazó a Cesc Fábregas. Los dos sustitutos se encargarían de duplicar el marcador para sellar una goleada poco habitual en finales de Eurocopa.

Italia entró con la misma vocación que a todos los partidos anteriores. A buscar el balón, nunca a esconderse o a replegarse. En esa medición de fuerzas terminaron muy mal parados, pues la tenencia, posesión, distribución y materialización de goles estuvo a cargo de un equipo con futbolistas técnicamente más afinados.

Parece un contrasentido, pero España con tres campeonatos obtenidos entre 2008 y 2012 podrá tener a dos de los mejores equipos del mundo, Barcelona y Real Madrid, pero no la mejor Liga nacional. De los 11 jugadores que alinearon ayer desde el minuto cero, siete son del Barça y cuatro de la Casa Blanca.

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