Internacional

La pesadilla alemana no acaba

Italia ratificó su supremacía y con una victoria de 2-1 se clasificó a la final de la Eurocopa

Celebración. El italiano Mario Balotelli comienza el festejo después de anotar el segundo gol de su selección. Los alemanes lamentan la caída.

Celebración. El italiano Mario Balotelli comienza el festejo después de anotar el segundo gol de su selección. Los alemanes lamentan la caída.

EFE / Varsovia

02:59 / 29 de junio de 2012

Italia, un equipo desorientado por los escándalos de las apuestas antes de la Eurocopa, llegó a la final tras ganar 2-1 a Alemania que nunca pudo parar el vendaval de Andrea Pirlo, la imaginación de Antonio Cassano y la pegada de Mario Balotelli.

Un par de selecciones acostumbradas a encumbrar al fútbol con sus encuentros históricos se dieron cita en un choque en el que Alemania, como siempre, partía como favorita. El pasado, repleto de derrotas ante el combinado transalpino, parecía no importar. De nuevo, la Mannschaft, convencida de juntar en un mismo equipo a tres generaciones diferentes de talentos, saltaba al césped con el pecho hinchado de orgullo.

No había espacio para el recuerdo de las eliminaciones en los Mundiales de México 1970 y Alemania 2006. Tampoco para la derrota en la final del disputado en España en 1982. Ni para recordar que jamás Alemania había vencido a Italia en una gran competición internacional.

No estaba Bonisegna, ni Riva, ni Rivera, ni Rossi, ni Tardelli, ni tantos otros que antaño dieran una lección a la gran Alemania. Pero sobre el campo había otros jugadores bien aleccionados por un Cesare Prandelli, que ha cambiado el estilo de juego de un país acostumbrado al conservadurismo.

Por encima del resto destaca el italiano Andrea Pirlo. Da pena que siga cumpliendo años. Merecería ser eterno. Es un perfecto metrónomo, un cerebro calculador con precisión alemana, pero con el toque mediterráneo necesario para crear magia. Y ante Alemania no falló.

Tras aguantar el tirón inicial de los hombres de Joaquim Löw, con una buena ocasión del joven central Mats Hummels y otra de Barzagli, que casi se marca un gol en propia meta, el jugador del Juventus decidió hacerse con el balón y ponerse a jugar. Él solo pudo con Sami Khedira, un auténtico "panzer" que arrasaba con todo en el inicio del encuentro.

Pirlo cogió la batuta y su equipo comenzó a carburar. De su juego se aprovecharon el imaginativo Antonio Cassano y el impredecible Balotelli. Entre los tres cocinaron el primer gol con un cabezazo del ariete del City, que repitió casi al final del primer acto. En esta ocasión, fue Montolivo el que dio una asistencia sensacional para que Neuer sólo pudiera contemplar el trallazo de Balotelli.

La historia volvía a repetirse. Italia otra vez ejerciendo de "bestia negra", aunque todavía quedasen 45 minutos por delante. En ellos, Löw buscó a Marco Reus para encontrar la chispa que necesitaba su equipo y que consiguió en el primer cuarto del segundo acto. En ese tiempo, el joven del Borussia de Dortmund a punto estuvo de marcar con un tiro de falta que salvaron Buffon y el travesaño.

Aunque Italia perdió el balón, como sabe defenderse por naturaleza lo hizo a la perfección, hasta el final, sin sobresaltos, e incluso pudo aumentar el marcador, pero Marchisio y Di Natale fallaron. Con los germanos sobrados de empuje, pero faltos de ideas, el partido fue muriendo poco a poco y sólo el gol postrero de Özil —de penal— creó incertidumbre.

Con Italia no se cumple la cita del exdelantero inglés Gary Lineker, que dejó una frase para el recuerdo: "El fútbol es un deporte de once contra once donde siempre gana Alemania". Se equivocó. En el fútbol, cuando se enfrentan italianos y germanos, siempre ganan los primeros. Ayer, una vez más, y van muchas. 

Los datos

La figura

Con sus dos goles de ayer Mario Balotelli se convirtió en la figura del partido. Ahora tiene tres tantos y puede ser goleador del torneo.

Invictos

Los italianos son los verdugos de los alemanes. En ocho cotejos, hubo cuatro triunfos e igual número de empates.

Tropezó un mito - Lorenzo Carri

Alemania no fue el equipo fuerte, ingenioso, distinto y por eso mismo candidato, que se había postulado al triunfo en los últimos tiempos. Como le sucedió en parte a España frente a Portugal, le salió respondón el adversario, en todos los sectores; pero, además de poner ganas y físico, los italianos jugaron, eso que muchos pretenden y no todos consiguen. Quiero entender (y sostengo) que la caída de Alemania fue un tropezón y no el fin de un ciclo, como el de los holandeses.

Italia se clasificó ayer sin discusión, pero en estos pocos días, hasta el domingo, deberá preocuparse de aprender algo: no es posible tanta incapacidad, tanto apuro sin razón (ganaba dos a cero) para rifar tantas ocasiones servidas en bandeja. Como tampoco se puede esperar a un rival —ayer Alemania, dentro de dos días España— con ese “catenaccio 2012” que puede servir en ocasiones, pero no siempre.

Hay que reconocer que Italia desfondó a los alemanes en el primer tiempo. Salió a buscar el arco rival, pero se cuidó de tener un arquero de los buenos (Buffon), un todoterreno como De Rossi, un jugador de fútbol de apellido Pirlo, un inimitable como Cassano, y, adelante, un talentoso-sedicioso llamado Balotelli.

Con los mencionados y seis compañeros de reparto, los azules llegaron diez veces, se equivocaron en la mayoría, pero acertaron en dos ocasiones: la jugada y el centro perfectos de Cassano y el cabezazo de Mario; y después el largo envío de Balzaretti que adivinó Balotelli para quedar solo y fusilar a Neuer. Alemania no parecía encontrar antídoto para tanta travesura italiana.

Habrá que agradecer al equipo de Löw, a Lahm, Schweinsteiger, Özil, Khedira y compañía, la generosidad de seguir luchando sin traicionarse, tratando de perforar ese muro italiano (por momentos fue el elenco azul de otros tiempos), sin éxito —porque el penal del epílogo pareció un premio consuelo—y sin golpes. Porque el cotejo, pese a la larga segunda etapa y el esfuerzo alemán, era cosa juzgada.

La primera parte salvó el partido, y la segunda fue un requisito reglamentario, una invitación al agotamiento y los calambres.

Lorenzo Carri es periodista y estadístico.

La otra mirada de la Euro

Reflexión

La Federación Francesa de Fútbol  anunció ayer que se dio un plazo “para reflexionar” sobre la prolongación del contrato del actual técnico Laurent Blanc.

Homenaje

El estadio Nacional de Varsovia, que se despidió del torneo ayer, llevará el nombre de Kazimierz Gorski, extécnico y padre de los éxitos del fútbol polaco en los años 70.

18,1 millones de españoles vieron por televisión la definición por penales entre su selección y Portugal. Es la audiencia de Tv más grande de la historia de ese país.

Sin memoria

Sara Carbonero, la periodista española, volvió a ser criticada en internet. Olvidó que Andrés Iniesta ejecutó un penal y le preguntó si le hubiera gustado patear alguno.

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