Internacional

Lo de siempre: hay que jugar contra todos

Se respira un aire más fresco, es saludable que ya no jueguen el último partido del torneo Uruguay y Argentina

Una vista general de la ceremonia en San Petersburgo de la fase preliminar del  Mundial Rusia 2018.

Una vista general de la ceremonia en San Petersburgo de la fase preliminar del Mundial Rusia 2018. Foto: AFP

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Barraza - periodista argentino

00:00 / 27 de julio de 2015

Mientras estuvo con vida Julio Grondona, los presidentes de siete federaciones sudamericanas se oponían al calendario preestablecido de la Eliminatoria. Refunfuñaban por lo bajo, pero nunca se atrevieron a cambiarlo (pese a que ganaban la votación 7 a 3) porque el capo di tutti i capi los fulminaba con la mirada nomás. Aun octogenario, los mantenía bajo la suela. Tuvo que ser la naturaleza la que propiciara el cambio de fixture. Se lo llevó y ahora hay un nuevo orden de emparejamientos. Con Grondona vivo se disputaron cuatro Eliminatorias como él quiso. Ahora es historia. Hoy, siete asociaciones están felices. La pregunta es ¿qué cambió…? Poca cosa. Todos deben jugar contra todos, como siempre, todos deberán ir a la altitud de La Paz y de Quito, todos tendrán que ser visitantes de Argentina y Brasil. Y todos se someterán a los fallos garrafales de los árbitros, que nunca faltan (ya vimos en la semana cómo un juez sacó a Panamá de la final de la Copa Oro y puso a México). Y también existirán las presiones sobre los réferis, ahora con otros colores, pues el poder ha cambiado de manos momentáneamente. Puede que el FBI y la Justicia estadounidense den otro golpe y vuelva a mutar.

No obstante, se respira un aire más fresco, es saludable que ya no jueguen el último partido Uruguay y Argentina, que era como una piedra en el zapato de la mayoría. Pero mucho más higiénico es que tampoco se verán las caras en la última jornada Paraguay y Colombia. Guaraníes y cafeteros habían jugado siete veces por Eliminatorias en Asunción, con cinco triunfos guaraníes y dos empates. En las cuatro clasificaciones últimas, curiosamente Colombia venció en las cuatro a Paraguay. En la fecha final. Y en Asunción…

Tampoco fue un sorteo en el sentido estricto de la palabra, en el que cada capítulo fuera determinado por el azar. Al pedir varias asociaciones no tener que enfrentar en una fecha doble a Argentina y Brasil (moción que habría presentado Chile), se debió confeccionar un calendario de antemano. Apenas se sorteó el número, del uno al diez, que le correspondería a cada selección. Y ya se sabía que Argentina sería el número cuatro y Brasil el cinco. Hubiese sido más espontáneo, más puro, que se hubiese sorteado fecha por fecha, y si a alguno le cabía medirse con los dos grandes en jornadas sucesivas, paciencia.

Viajar a San Petersburgo para tan poca expectativa no tenía mayor sentido. Acertado Gustavo Quinteros (entrenador de Ecuador) de no ir. Si hay algo que discutir o plantear, deben hacerlo los dirigentes, no el técnico. Pero, además, en esa instancia no se puede reclamar, es ir y ver apenas. Y se trataba de un calendario ya envasado que no permitía modificaciones. Igual, no hay por qué dudar de la legitimidad del sorteo. “La transparencia del procedimiento fue absoluta”, declaró Ricardo Gareca, el buen técnico de Perú.

Consultado por DirecTV, Néstor Pékerman dijo una verdad simple pero indiscutible acerca del estreno de Colombia ante Perú en Barranquilla: “Es un rival difícil, pero es que difíciles son todos”. Pékerman es uno de los técnicos que deberá meter mano a fondo para revertir la pobre (e inquietante) Copa América que hicieron. Colombia marcó un gol apenas en cuatro partidos, y a cargo de un defensa que encontró un rebote en el área. No tuvo casi situaciones de gol y exhibió una falta de creación ofensiva notoria. Para Perú es un excelente desafío estrenarse en Barranquilla. Una derrota entra en los cálculos, es parte de lo posible, un empate o una victoria significarían un envión anímico notable.

Uno de los países que pretendía acabar con aquel esquema de las Eliminatorias de 2002, 2006, 2010 y 2014 era Ecuador. Antes debutaba de local ante Venezuela, ahora se estrenará contra Argentina en Buenos Aires y cerrará contra la misma albiceleste en casa. Para Argentina no cambia nada, será local ante Ecuador, que tiene un grado de dificultad similar a Chile (con el que abría las Eliminatorias anteriores) y cierra afuera con la tricolor, cuando antes debía ir a Montevideo. Lo que puede variar como obstáculo, para ambos, es si uno o los dos llegan clasificados o eliminados a la última jornada.

En Argentina no hay grandes expectativas con la selección por el técnico y por algunos jugadores, que ya se sabe siempre estarán en las convocatorias aunque no rindan (Lavezzi, Gago, Higuaín, Di María...). En Uruguay, los lectores de los medios digitales coincidían en general con el ánimo argentino: no hay mucho entusiasmo y se critica a Tabárez. “Ahora, como siempre, a rezar y hacer cálculos para llegar al repechaje, eso es lo nuestro”, opinaron varios foristas. El País tituló en su portada con tono de preocupación: “Uruguay debuta con Bolivia en la altura”, partido que habitualmente le resulta duro: nunca la celeste le ganó a Bolivia en La Paz en una Eliminatoria en nueve enfrentamientos. También es cierto que cerrará en la fecha 18 contra Bolivia en el Centenario, y no es descabellado ni agorero pensar que para ese momento Bolivia pueda estar eliminado. O también el mismo Uruguay…

El optimismo es fundamental en el prisma con que se ve el nuevo orden de partidos. Los hinchas peruanos, muy negativos en los últimos años con su selección, esta vez opinaron positivamente. Los internautas de El Comercio votaron en un 44% la opción “Me gusta el sorteo” (que les tocó). Tiene que ver seguramente con el reciente tercer puesto en la Copa América.

El que sí tendrá un escollo duro en su presentación será Brasil: jugará con el flamante campeón de América —Chile— en Santiago. Ronaldo Fenómeno, que animó el sorteo, no ocultó su preocupación: “Es difícil, y sin Neymar…” En los diarios brasileños, la tendencia es que ahora todo es complicado para la selección de Dunga. “Los rivales han perdido el respeto por la camiseta amarilla”, dicen.

La buena noticia general es que en el otro sorteo, el del repechaje, a Sudamérica le tocó Oceanía. Una Oceanía sin Australia, digámoslo, lo cual equivale a bastante menos: es Nueva Zelanda, Islas Salomón, Vanuatu, Thaití… En cambio Asia, y sobre todo Concacaf, hubiesen representado un peligro mayor. Se puede aspirar tranquilamente a mandar cinco selecciones a Rusia en 2018.

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