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Donde los micrófonos no llegan

Todo por ganar En el fútbol la justicia no siempre se materializa. Insultos, amenazas e infracciones son parte del asunto

La Razón / Julio Peñaloza Bretel / La Paz

01:45 / 17 de septiembre de 2012

Carlos Zambrano, central de la selección peruana y del Eintracht Frankfurt, autor del gol frente a Argentina en la última fecha de eliminatorias, nos ha recordado la siempre incompleta percepción de los alcances de un partido de fútbol que se tienen desde las gradas y los televisores. Como deporte de contacto y por sus características reglamentarias hay mucho de estratagema y de argucia psicológica para intentar menoscabar la integridad emocional del rival, sin que muchas de sus acciones sean medidas por la vara arbitral. En el fútbol como en la vida en general, la justicia no siempre se materializa porque todas y todos, de carne y hueso, encontramos la manera de no salir en desventaja cuando se trata de una lucha por ganar algo.

Los insultos, las amenazas y las infracciones inadvertidas por los árbitros son parte del asunto que consiste en mantener desdibujada la línea fronteriza entre la ética y las cartas bajo la manga para buscar superioridad y triunfo, por lo que quienes reivindican el juego limpio deberán saber que este tema queda en la intimidad no registrada del intercambio de palabras, medición de fuerzas en las pelotas divididas, habilidad para usar los codos en los balones aéreos, o viveza para fabricar faltas que no existieron.

Pues bien, Zambrano que jugó un muy buen partido junto a sus compañeros, y que Perú pudo haber ganado el pasado martes, ha sindicado de “niñas” a Higuaín y Messi por haberse pasado quejándose por cómo les entraban los muchachos de la banda roja cada vez que había que arrebatarles la pelota. El 5 peruano remató sus expresiones diciendo que su selección estaba en la obligación de hacerse respetar, pero por otra parte, entró en una obvia contradicción cuando en su sesera machista le había quedado la sensación de que “la niña” Higuaín se la pasó provocándolo y “yo no caí en eso”, lo que significa que el ariete del Real Madrid sería una niña amachada.

“Se creen intocables, y eso está mal, porque el fútbol es de hombres” terminó declarando el defensor, cuando en realidad lo que había sucedido en el partido es que Higuaín y Messi se cuidaron como pudieron para evitar que las violentas infracciones contra sus humanidades los arrastraran al deprimente y perjudicial mundo de las lesiones, considerando que Perú intercaló su calidad técnica con una inocultable y sistemática mala intención que recordó a cómo jugaba la selección paraguaya de Chilavert, dirigida por el actual seleccionador del Perú, Sergio Markarián, con ese ánimo que según el humor popular pasa por pegar la patada más baja a la altura de la medallita: ¿Habrá sido la garra charrúa del técnico la que hizo del juego fuerte, parte del diseño táctico en el plan de ganar el partido?

Ya no parece haber dudas de que la concepción del fútbol para Markarián pasa por la necesidad de la trama y la maña, y esto se hace más notorio cuando éste lleva como estandarte de identidad la preconcebida idea de salir a la cancha a romper piernas que desfigura completamente las cualidades propiamente deportivas, lúdicas y espectaculares que son las que lo hacen atractivo y emocionante. 

En descargo de Argentina y saliendo al paso a declaraciones como las de Zambrano, habrá que decir, desde otra perspectiva de análisis, que los peruanos enfrentaron al equipo de Sabella con una inocultable bronca, calentando el partido desde que los albicelestes arribaran a Lima, gritándole a Messi “Cristiano” para ver cuánto podía incidir la malvada comparación en su ánimo,  para terminar confundiendo la hombría con la mala fe.

Hechas las cuentas, el buen juego y el desempeño al filo del reglamento no les alcanzaron a los peruanos que fueron futbolísticamente superiores, —con un Farfán que nos recordó los tiempos de Teófilo Cubillas y del Cholo Sotil—, y quedó una vez más en indiscutible evidencia, que jamás podremos, como espectadores, tener registro completo de lo que sucede en un partido. A no ser que de vez en cuando aparezcan tipos como Zambrano, esos a los que también les gusta jugar con la boca frente a los micrófonos.

Markarián tiene un equipo ‘macho’

La selección peruana comienza un microciclo hoy en Cusco con jugadores del Cienciano y Real Garcilaso. Mañana se integrará el resto de los que actúan en clubes de la liga nacional. Este primer trabajo con vistas al partido en La Paz frente a Bolivia, culminará el miércoles con un partido frente a Real Garcilaso.

Conocedor de las claves para jugar en la altitud dirigiendo a Paraguay (2001, eliminatoria para Japón/Corea) con dos férreas líneas de cuatro y la bocaza de Chilavert calentando el partido, Sergio Markarián ya ha evidenciado que le gusta enrarecer ambientes previos para sacar ventajas como la de aquella oportunidad en la que la rojiblanca se llevó un empate.

Zambrano, el “valiente” que la emprendió contra dos de las más importantes figuras de Argentina, cuenta con el antecedente, en junio pasado, de haber estado jugando un partidito en el Callao, mientras su selección se enfrentaba a la uruguaya. Estaba lesionado, dice, pero parece que se recuperó milagrosamente para participar de ese encuentro de barrio.

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