Marcas

Menos millones y más cojones

Economía Las cifras del fútbol son de locura, desde lo que perciben de salario los astros hasta una entrada para un partido

El jugador Cristiano Ronaldo camina sobre el césped tras la derrota del Real Madrid. Foto: AFP

El jugador Cristiano Ronaldo camina sobre el césped tras la derrota del Real Madrid. Foto: AFP

La Razón / Julio Peñaloza Bretel

00:00 / 29 de abril de 2013

Los jugadores del Real Madrid han tenido que tragarse la indignación de sus parciales que les espetaron en el aeropuerto de Barajas por la goleada soportada ante el Borussia Dortmund “menos millones…más cojones” en clara y directa alusión a los millonarios ingresos que perciben que para el caso contrastan, según la afición, con el poco empeño puesto frente a los alemanes por semifinales de Champions con los que se vuelven a medir en las próximas horas y a los que deben hacerles por lo menos tres goles y no recibir ninguno si quieren llegar a la final.

6.202.700 son las personas desempleadas hoy en España lo que significa el 27,16% de la población económicamente activa que seguramente viven ajenas a la burbujeante irrealidad en la que las cifras del fútbol son de locura, desde lo que perciben como salarios sus grandes astros, pasando por lo que cuesta una entrada a un estadio y lo que se eroga en materia de derechos de televisión con un 50% que se lo llevan sólo dos equipos —Barcelona y Real Madrid— y el otro 50 que es repartido entre los 18 restantes, porque si hay una liga bicéfala es esta con dos grandes instituciones y todas las demás en distintos peldaños más abajo, aunque los méritos de las que llegan en tercer, cuarto, quinto y sexto lugar en la tabla final para clasificar a la Champions y a la Europa pretendan convencernos que se trata del fútbol español, dicho así en genérico.

El gran fútbol que se juega en España, el que ha podido desplegar en estos últimos cinco años, se lo debemos a la cantera del Barcelona, al afán obsesivamente ganador del Real Madrid que tiene una política de contrataciones cercana al delirio y a las individualidades que han sabido producir las divisiones menores del resto de los clubes para lograr dos Eurocopas y una Copa del Mundo a nivel de selecciones nacionales, pero así como la inequidad se manifiesta en todos los ámbitos socioeconómicos del país, esta misma se reproduce en la estructura de la Real Federación si se miran las cifras que diferencian a los supuestos más grandes clubes del mundo, por estas horas puestos en entredicho, con las otras, las restantes, el relleno del torneo para muchos.

La liga española entonces termina convirtiéndose en la más insultante expresión de la inequidad y la inconexión con el ciudadano de a pie, pues los que pueden asistir al Santiago Bernabéu o al Camp Nou, o los que pueden adquirir las camisetas del equipo y consumir toda la oferta del merchandising representan un ínfimo porcentaje frente a aquellos que deberán resignarse a mirarlo siempre todo por Tv o a escucharlo por radio, allí donde la calidad de los grandes futbolistas termina siendo inversamente proporcional a la calidad de vida general de las mayorías.

El capitalismo tiene estos horrorosos contrasentidos: Los mejores futbolistas del planeta juegan y amasan sus fortunas en el país más destrozado económicamente de Europa y que sigue sin encontrar las fórmulas, encajonado en un recetario neoliberal inservible. Pero todo ese panorama que tiene desconsolados a culés y madridistas podría cambiar porque uno de los principales códigos de este juego pasa por eso que se llama revancha. El martes y el miércoles, entonces, los oncenos que reciban a los alemanes deberán efectivamente conseguir equipararse a sus rivales en temperamento en primer lugar si de verdad creen que es posible la proeza de revertir las goleadas sufridas en Munich y en Dortmund.

Mientras Mourinho es cada vez más claro en las señales que refieren su partida hacia el Chelsea, Vilanova ha sido ratificado en el Barça para la próxima temporada y con esas noticias ha transcurrido la semana más crítica que hayan podido vivir en los últimos años estos dos equipos que se han convertido en los más universales de toda la historia del fútbol por la enorme cantidad de seguidores con que cuentan en todo el planeta.

Julio Peñaloza Bretel es periodista y asesor de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF).

Los alemanes rehúyen los festejos adelantados

El Bayern Múnich y el Borussia Dortmund tendrían que jugar desastrosamente para dejar escapar las inmejorables posibilidades que tienen de producir una final alemana en la Champions.

Consecuentes con su seriedad en eso de ir paso a paso, evitando festejos prematuros, saben que deberán aplicarse del mismo modo en que lo hicieran de locales, pero tienen claro también que el Real Madrid y el Barcelona entrarán a jugar con otra predisposición anímica, en lo posible más encendidos y enchufados para intentar contrarrestar la superioridad de unos desempeños basados en la reciedumbre, en la eficacia de la marca y en la rapidez para pasar a la ofensiva.

El fútbol tiene estas cosas maravillosamente imprevisibles: Los nombrados mejores futbolistas del mundo, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, han debido vivir la semana más desdibujada de todas sus trayectorias si se tiene en cuenta la inteligencia con la que sus rivales los borraron en los partidos de ida de estas semifinales que acabaron en estrepitosas goleadas.

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