Miscelánea

La Razón / Lorenzo Carri

10:03 / 17 de septiembre de 2012

El reciente episodio de violencia en un estadio motivó una reacción de la Liga que creó un organismo de seguridad  y adoptó varias medidas urgentes que han comenzado a aplicarse (y que los sufridos colegas del campo de juego —siempre buscados cuando hay que desfogarse, pero siempre eludidos cuando llegan con preguntas molestas— han empezado a padecer).

Como la cosa ha sido hecha con apuro, permitan opinar que se agarró el rábano por las hojas. Que hay urgencia pero no serenidad ni profundidad. El problema no se presenta casi nunca en los alrededores del campo de juego y si el flamante organismo de seguridad hubiese nacido con calma, podría haber reiniciado varias investigaciones.

Averiguar cuál es el motivo de las divergencias, roces y luchas entre sectores de hinchas fogosos, ultras, barrabravas o como se llamen. Investigar si son malas, buenas o inexistentes las relaciones entre esos grupos y las directivas de los clubes. Insistir en un tema nunca agotado como es el ingreso de material pirotécnico (y a veces más que eso) o bebidas alcohólicas a ciertos sitios de los estadios.

Hacer un análisis (porque en este tema casi todos miran hacia otro lado) sobre la tensa, inadmisible relación que hay entre árbitros, por un lado, y entrenadores y futbolistas por otro. Sobre la exaltación que provocan en sus parciales los jugadores y técnicos que siempre encuentran un culpable principal, un sospechoso en todo fallo erróneo o adverso. Hacer un recuento de las expulsiones, y de las reincidencias tan frecuentes.

Trabajar en todo eso y mucho más, y luego proceder.

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