Miscelánea

El fútbol al diván

Porque el actual estado de cosas no ha sido una creación de los que están ahora, que no son los únicos culpables.

La Razón / Lorenzo Carri, periodista y estadístico. / La Paz

00:16 / 04 de marzo de 2013

Escucho en el taxi a un animador radial que repite la vieja broma después del cotejo Sao Paulo-The Strongest: “Jugamos como nunca y perdimos como siempre”.Percibo que hay algo detrás del aparente buen humor, y que comenzará la enumeración de resultados adversos, y que no se encontrarán (no encontraremos) las razones.

Claro está que se establecerá una especie de frontera entre clubes y selección, porque a ésta le debemos —dirán los que tienen años o memoria— el triunfo de 1963, del que este mes celebraremos el medio siglo y, fundamentalmente, la clasificación para el Mundial de 1994.

Los que no son muy jóvenes suelen preguntarse: “¿Cómo bajamos tanto?”, sin reflexionar sobre el estado de nuestro fútbol. Sin recordar —porque tenemos la costumbre de olvidar fácilmente— que miles de personas han dejado de concurrir a los estadios y que abundan en motivos para explicarlo; pero que vuelven ocasionalmente si un éxito pasajero de sus colores favoritos los lleva a sentirse provisionalmente felices, a festejar, a echar al olvido lo que decían unos meses atrás.

Si vamos con el tema del fútbol al sillón del psicoanalista, deberíamos comenzar por preguntarnos si somos justos al descargar sobre un equipo de club, o dos, o tres, toda la amargura acumulada. Esa amargura del “no le ganamos a nadie” —que se atenúa con algún triunfo ocasional— debería cesar sus acusaciones al presente.

Porque el actual estado de cosas no ha sido una creación de los que están ahora, que no son los únicos culpables.

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