Marcas

La partida de un caudillo

Texeira dejó la conducción del fútbol brasileño bastante cuestionado, ahora Julio Grondona, mandamás del fútbol argentino por 34 años, anunció que se alejará del cargo.

La Razón / Julio Peñaloza Bretel / La Paz

02:33 / 01 de febrero de 2013

Cuando menos se esperaba, Julio Grondona, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) desde hace 34 años, ha anunciado que dejará el cargo —y también una de las vicepresidencias de la FIFA—el año 2015, seguramente con el sueño de que Argentina pueda obtener el título mundial en Brasil el próximo año. Con su salida termina un estilo de gobernar el fútbol, basado en las decisiones personalísimas, y se da paso a una nueva época en la que dominará la gestión en equipo del fútbol sudamericano.

Cuando se inauguraba la Copa América Argentina 2011 escribí lo siguiente: No hay masa más radical que la futbolera, que se mueve a sus anchas entre la permisividad y el ultimátum, ya que no podrían entenderse de otro modo las interpelaciones contra personajes como Julio Grondona a quien el propio Passarrella y Diego Maradona pretendían defenestrar hace pocas semanas. Y no se puede acabar con personajes como el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), que está a punto de inscribir un hito más en su carrera dirigencial con la Copa América que se inicia hoy, porque en su trayectoria exhibe resultados con un palmares notable: una copa del mundo, un subcampeonato del mundo, dos Copas América, dos medallas olímpicas de oro y una de plata, y seis títulos mundiales juveniles…catorce títulos internacionales para la celeste y blanca en tres décadas es un récord que no puede despreciarse.”

Más adelante, a propósito de la renuncia de Ricardo Texeira a la CBF, escribí en marzo de 2012: Que Texeira se haya ido no cambia nada. Tampoco en Argentina las cosas cambiarán cuando finalmente Grondona deje la AFA —me atrevo a predecir que su presidencia vitalicia acabará cuando tenga que dejar este mundo—.

Con el argumento de encontrarse enfermo, Texeira tuvo que dejar la conducción del fútbol brasileño, pero se sabe que su paso por la conducción del ente futbolístico brasileño fue profundamente cuestionado, y ahora Julio Grondona decide informar sobre su alejamiento que se producirá en 2015 y de esta manera se van cerrando progresivamente más de tres décadas de fútbol sudamericano gobernado por longevos y prorrogados mandamases que ciertamente están comprensiblemente desfasados de la evolución del fútbol en el siglo XXI, pero de los que no deben desconocerse luces y sombras fundamentales para comprender la historia del balompié sudamericano del último medio siglo.

Debo retractarme entonces porque hace un par de años consideraba que Julio Grondona dejaría la dirigencia futbolística el día de su partida de este mundo, producto de sus más de ochenta años de vida. Grondona anuncia su dejación de la dirigencia futbolística en un contexto en el que las nuevas reglas de juego del ente superior regional dicen que su presidente no debe pasar la barrera de los 72 años o que no debe ejercer el cargo por más de doce años, lo que significa que de ahora en adelante, quien vaya a sustituir a ese otro caudillo, el paraguayo Nicolás Leoz, sólo podría hacerlo por tres gestiones consecutivas y nada más.

¿Choque generacional? Sin que tal cosa se haya manifestado más allá de la sede de Luque, Paraguay, es evidente que los presidentes de las asociaciones nacionales sudamericanas que cuentan con un promedio de edad entre los 45 y 55 años, conciben el negocio futbolístico y la gestión dirigencial desde una perspectiva moderna en la que ha dejado de ser tan importante la presencia del procer en el cargo clave, debido a que las distintas especialidades de la gestión futbolística se han multiplicado y por lo tanto es ahora la capacidad de gerenciamiento y de negociación con las grandes marcas mundiales la que prima cuando se trata de perfeccionar los aspectos organizativos, los asuntos administrativos y el despliegue de los torneos internacionales —eliminatorias mundialistas, torneos de clubes, torneos juveniles—.

Algo ha comenzado a cambiar en Brasil con la salida de Texeira, quienes creían que Grondona era eterno ya saben que el mismo le ha puesto fecha a su paso al costado, Leoz es también un octogenario, y Eugenio Figueredo del Uruguay sería el último trascendente representante de esta generación que ya le ha abierto las compuertas a una nueva camada de gestores que como carta de presentación cuentan con el significativo logro de haber mejorado sustancialmente, casi en un cien por ciento, los montos que los clubes clasificados a Copa Libertadores de América percibirán por su participación, y que en el caso específico boliviano sirven de manera sustancial para sostener la planilla de jugadores de todo un año.

Cuando Julio Grondona deje la AFA y la vicepresidencia de FIFA, cuyo mandato concluye precisamente el año 2015, habrá puesto fin a una carrera de treinta y seis años, pues fue en 1979, apenas Argentina obtuvo su primer título mundial en cancha propia, que se hizo cargo de los destinos de una institución de la que dice contar con unos clubes que hoy se encuentran “en mejores condiciones” que cuando llegó a la Presidencia. En esta nueva época ya casi han desaparecido quienes pasan la década contínua al frente de gobiernos, corporaciones o empresas.

En el fútbol lo fue Joao Havelange presidiendo la FIFA, todavía permanece Nicolás Leoz y con Grondona se acabará un viejo estilo de manejar el fútbol para dar paso, ya de manera abierta y total a una administración que seguramente quiere copiar lo mejor que tiene la UEFA, allí donde se manejan diez mil millones de dólares anuales y se producen los campeonatos más perfectos que haya podido conocer la historia del fútbol mundial.

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