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La pedagogía innata de Xabier Azkargorta

Perfil Azkargorta fue el seleccionador, el constructor táctico del equipo boliviano, el pedagogo con manejo del psicoanálisis

La Razón / Julio Peñaloza Bretel / La Paz

00:48 / 23 de septiembre de 2013

ra en la que naciera nada menos que Ignacio de Loyola, ese hombre con juvenil trayectoria militar, años más tarde beatificado, fundador de la Compañía de Jesús, hoy la orden religiosa más influyente del mundo católico si tenemos en cuenta que Mario Bergoglio, el Papa Francisco, proviene de esa cultura jesuítica en  la que hay un precepto rector que guía su misión de vida: Servir a los demás.

Azkargorta cuenta que prácticamente podría considerarse bautizado en la misma pila bautismal por la que pasó San Ignacio de Loyola, influyente formador de formadores comprometido con el discurso jesucristiano imbuido de un fuerte contenido social en el que se imponen como prioridades el pensar en el otro, en cultivar la solidaridad como forma de vida,  en generar condiciones para orientar a hombres y mujeres abiertos al mundo en los que la conciencia es un motor que guía hacia la trascendencia humana.

Conocí a “Shabier” —así se pronuncia su nombre en euskera— en 1994 cuando el entonces presidente de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), Guido Loayza, buscaba un jefe de prensa para la selección boliviana que participaría en USA 94 que no estuviera directamente involucrado en el gremio del llamado periodismo deportivo. A partir de ese momento tuve la posibilidad de registrar cuidadosamente muchísimas alocuciones del seleccionador de Bolivia, el más influyente de toda la historia de nuestra verde camiseta, conversando con él durante las tardes en las que no había trabajo de campo, en una oficina de la avenida Arce de la ciudad de La Paz y más adelante grabando en San Cugat del Vallés, Barcelona (Centro de Alto Rendimiento)  tres sesiones que sumaron algo así como seis horas para producir un libro-entrevista que a través de cien preguntas en la primera edición y ciento veinticinco en la segunda (luego de que Bolivia interviniera en la Copa del Mundo), a través del que conseguimos dejar testimonio histórico periodístico de lo acontecido entonces con esa talentosísima camada de futbolistas bolivianos que ya habían mostrado sus virtudes en las eliminatorias de 1989 y que nada más por un gol de diferencia quedó afuera de Italia 90, superada por la selección de Uruguay.

Tuve oportunidad de participar como oyente, además, en varias charlas ofrecidas a nuestros seleccionados, departía almuerzos y cenas en concentraciones para partidos amistosos con su cuerpo técnico (López, Aragonés, Orozco, Zaiduni, Rocha) y para viajar a Chicago y Boston al Mundial, y lo primero que debo hacer es desmentir rotundamente que Xabier haya sido el “psicólogo” del grupo y otro el estratega. Falso. Azkargorta fue el seleccionador, el constructor táctico del equipo boliviano, el pedagogo con gran manejo del psicoanálisis, herramienta con la que sabía hablarle al grupo, y también a cada quien de manera individual y reservada, y quiero subrayar lo de pedagogo porque el poder de su palabra fue notablemente asimilado por sus talentosos dirigidos que se metieron en la cabeza y en el alma unas ideas-fuerza que comenzaban con la actitud y en el campo de juego con la aptitud, y para comprobarlo, miremos los nombres de quienes conformaban la zona de creación ofensiva de Bolivia: Melgar, Etcheverry, Sánchez, Baldivieso y Vladimir Soria.

Diecinueve años después he regresado a trabajar en el mundo institucional del fútbol boliviano, y de lunes a viernes tengo la posibilidad continua de conversar con Xabier acerca de temas futbolísticos y no futbolísticos en las oficinas de la FBF en Santa Cruz de la Sierra. El nuevamente seleccionador de Bolivia cumplirá el próximo jueves 26 de septiembre, sesenta años, y entre tantas cosas interesantes que ha podido desarrollar en su carrera profesional en estas casi dos décadas en Chile, Japón, México, España y China entre otros países, vuelvo a encontrarlo con ese talante pedagógico de siempre, con una vocación innegociable por su amor al fútbol y convencido de que en la Bolivia de hoy ha nacido una nueva camada de muy buenos futbolistas a los que hay que formar, estimularlos a competir y darles partidos con la selección boliviana para buscar objetivos mayores.

Julio Peñaloza Bretel es periodista y asesor de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF).

‘No los llevé al Mundial, los acompañé’

Las innatas cualidades de líder de grupo y pedagogo no son razones para que Xabier Azkargorta viva pendiente del homenaje y el reconocimiento de la gente.  A él le basta con recordar el tamaño exacto de su influencia en la Selección boliviana clasificada en la eliminatoria del 93 y por eso dice siempre que no “llevó” a nuestros seleccionados, sino que sólo “los acompañó”.

Con esto queda claro que los hombres seguros de sí mismos no andan por la vida buscando certificación permanente de sus logros, porque entre otras cosas, se conocen al dedillo los códigos del fútbol: Los protagonistas son los jugadores y los técnicos sus guías, situados por fuera del campo, y los demás, desde una tercera fila, estamos para ayudar con nuestros esfuerzos profesionales para que nuestros equipos entrenen y jueguen de la mejor manera posible.

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