Polideportivo

Édgar claure: ‘Si me llama Transparencia voy encantado’

Juegos Olímpicos. El cuestionado presidente del COB hace sus descargos sobre las denuncias en su contra.

La Razón / Ramiro Siles / La Paz

00:00 / 20 de agosto de 2012

Édgar Claure es presidente del Comité Olímpico Boliviano (COB) y está en el ojo de la tormenta por denuncias en su contra. A su regreso de Londres, tras los Juegos Olímpicos, dijo su verdad.

Niega las acusaciones de la tesorera del COB, Silvia Crespo, quien le sindicó de haber recibido dinero en exceso para el viaje, dando a entender supuestos malos manejos. “Como presidente del COB me siento muy tranquilo y con el deber cumplido”.

— ¿Recibió o no 9.000 dólares para viajar a Londres?

— La verdad es muy sencilla. El Comité Olímpico Internacional (COI) de cierta manera obliga a todos los presidentes y secretarios generales del mundo entero, de los 204 comités olímpicos, a que asistan, y les apoya otorgando 9.000 dólares a cada presidente y a cada secretario para su desplazamiento, es decir para el pasaje aéreo y para el hotel oficial. Esos 9.000 dólares llegaron a nuestro país en abril y debían ser transferidos a la cuenta del Comité Organizador de Londres para reservar nuestras habitaciones y adquirir los pasajes aéreos. Llama la atención que del presidente se diga de todo y del secretario general Marco Arze no se haya dicho nada.

— ¿Tiene respaldo?

— Por supuesto. El documento indica el tipo de ayuda que nosotros recibimos, y que estábamos obligados a permanecer en el hotel oficial. Es decir, no podíamos tomar ese dinero y conseguir un hotel barato, de dos estrellas, de una estrella, como nos gustaría hacerlo como buenos bolivianos y como ahorradores que somos. Cada noche ahí cuesta aproximadamente 400 dólares, pero en ese hotel está absolutamente todo: acreditaciones, seguridad, transporte, logística, traducción, oficinas del COI, de Solidaridad Olímpica. Además, los presidentes y secretarios no podíamos ir (a alojarse) a la Villa, por supuesto que nos encantaría porque era un lugar maravilloso, un paraíso completo, con un restaurante, el más grande del mundo, que jamás se ha construido en otra parte, y con todas las comidas las   24 horas abierto.

— ¿Cómo gastó usted esos 9.000 dólares?

— El costo del desplazamiento es de 2.400 dólares aproximadamente, ida y vuelta. Claro que si los pasajes los comprábamos en diciembre el precio iba a estar en el orden de 1.600. Lo que pagamos por cada persona en el hotel llegó aproximadamente a 7.500 dólares, de tal manera que los 9.000 dólares no alcanzaron para cubrir esos ítems y tanto el presidente como el secretario general tuvimos que cubrir el excedente.

— ¿Qué más recibió el COB de parte del COI?

— Recibimos 14 mil dólares a la cuenta del Comité Olímpico Boliviano, no a la de Édgar Claure, y fueron incluidos en el presupuesto que se presentó por parte de tesorería y el que fue debatido de manera amplia y suficiente para finalmente aprobar el global para el traslado de nuestra delegación. Esos 14 mil sirvieron como apoyo para gastos de logística: por ejemplo, pago de pasajes aéreos de los deportistas que venían hasta La Paz a tomar el vuelo principal; pago de los impuestos de aeropuerto, de los hoteles si tenían que quedarse en La Paz, de los hoteles en tránsito. Pagamos el seguro de viaje para cada uno de los atletas, los uniformes, hasta los pines y corbatas, absolutamente todos los gastos que fueron elaborados de manera muy detallada en el COB y que nos dieron lugar previamente a una serie de debates profundos, incluso sobre la necesidad de realizar una presentación a la prensa de nuestra delegación, o la elaboración de una revista que contenga la información y fotos de nuestros deportistas.

— ¿Quién pagó los pasajes de la delegación a Londres?

— El COB hizo gestiones previas ante el COI enviando toda la documentación, en el caso boliviano eran cinco los atletas habilitados. Hicimos la gestión para conseguir los pasajes para ellos y los oficiales, no para el presidente ni para el secretario. De manera que el COI nos autorizó por escrito adquirir los pasajes por determinada ruta, con ciertas empresas que son patrocinantes del programa olímpico. Los adquirimos por nuestra cuenta para recibir un reembolso después de los Juegos. Ahora estamos haciendo las gestiones para recibir el reembolso.

— ¿Usted recibió otros dineros?

— Voy a referirme a dos ítems que de manera obligatoria siempre entran en cualquier proyecto, de cualquier institución, hasta en un proyecto familiar.

Siempre se pone imprevistos, porque puede ser que se pierda el pasaporte, los pasajes, que tenga un accidente, por tanto tiene que llevarse un dinerito de imprevistos, y más aún cuando se trata de  una delegación deportiva. Imagínese qué diría la opinión pública si nosotros no tenemos los medios económicos para hacer frente a esas necesidades. Fueron aprobados gastos imprevistos por 5.000 dólares, que fueron entregados al jefe de Misión, al señor (Gualberto) Escobar, con la única finalidad y la única instrucción de utilizar en gastos imprevistos autorizados por el presidente. Esos fondos no se han utilizado en su totalidad, se han empleado pequeños montos, que no pasan de 500 dólares, por tanto están siendo devueltos.

— ¿Y hubo gastos de representación?

— Es otro dinero, son 2.000 dólares para gastos de representación de la delegación oficial, no de Édgar Claure. No es un dinero que utiliza Claure para irse de parranda. Los gastos de representación tienen este concepto: cuando entre el presidente y el secretario general deciden tener una reunión protocolar con algún alto director internacional para tratar temas deportivos, para mantener la imagen de nuestra institución, tenemos el derecho de invitar una cena.

Le pasamos una invitación y celebramos una reunión en la que sacamos mucho beneficio. Con una cena que nos cuesta entre 50 y 200 dólares, una cosa adecuada, ganamos mucho, ganamos proyectos que valen muchísimo. Pero eso no hemos gastado, porque los precios en Londres son terribles y la plata no nos alcanza. Así que eso también vamos a devolver.

— ¿Quién firmó la recepción de   estos dineros?

— El jefe de Misión.

— ¿Y por qué cree que la señora Crespo dice que es usted quien se llevó ese dinero?

— El asunto fue así. Yo, durante la reunión de directorio, exigí que todos estos dineros sean entregados al jefe de Misión, en efectivo, porque esta señora tiene una costumbre: el último día, cuando la delegación ya está saliendo, desaparece, usted no la encuentra, hay que montar una cacería para hacer que firme los cheques. Para Guadalajara nos hizo la misma cochinada, dijo que estaba firmando y se salió por otra puerta, se escapó y no nos dejó (el dinero).

Entonces yo le exigí de manera dura ese dinero para que le entregue al jefe de Misión, a quien le dio en cheque. Al jefe de Misión no sólo le entregamos eso, también estaba llevando los dineros para pagar los viáticos para los deportistas, mucho dinero, como 14 mil o 15 mil dólares en efectivo tenía Gualberto Escobar. Así que cuando vio el dinero dijo: ‘yo no puedo llevar tanto’, porque sólo se puede llevar 10 mil sin declarar y no se puede pasar por Brasil, que es un país peligroso, indicando tengo 15 mil, porque los ladrones, comenzando por la Aduana, están persiguiéndolo. Brasil es Brasil.

— ¿Qué hicieron entonces?

— Le dije a Gualberto: ‘Dame el dinero, yo voy a llevar 5.000 dólares y en Londres te entrego’, con todo firmado. De esa manera la señora se enteró de que yo estaba llevando los 5.000 y aprovechó para crear toda esta mentira, para decir que yo recibí los 9.000, los 5.000, que yo recibí los 2.000.

— ¿Cuánto dinero va a ser devuelto?

— Casi todo porque no lo gastamos. Gualberto me tiene que hacer el detalle de los gastos imprevistos que hizo. Cuando me pasen los recibos y hagan cuentas vamos a tener todo cerrado.

— ¿Usted no recibió ningún viático?

— Los directores tenemos un viático, pagado por el COB, por día de estadía en Londres, que se regula por el Reglamento de Viáticos del COB elaborado por Silvia Crespo, totalmente injusto, con unas reducciones elevadísimas, de impuestos, retenciones, en fin, son viáticos miserables.

— ¿Cuánto era en su caso?

— En todas las instituciones hay una tablita de viáticos. Entonces el presidente y el secretario tenemos nivel uno. Y hemos recibido unos 4.000 dólares, cada uno. Ese viático tiene la finalidad de cubrir los gastos de alimentación, que en el hotel son caros, cuestan 26 el desayuno, 36 el almuerzo y 36 libras la cena, montos elevadísimos. Entonces nosotros teníamos que pagar eso, ya sea en el hotel o en restaurantes ajenos; además sirven para cubrir otro tipo de gastos.

— ¿Usted va a presentar descargo de estos viáticos?

— Tengo que presentarlos. He gastado tanto, sí, sí, sí; o caso contrario, de acuerdo con el reglamento, uno puede sufrir la retención de un impuesto, que lo hace contabilidad directamente.

—¿El COB dio viáticos a todos, incluidos deportistas?

— Les damos viáticos a todos, en cualquier circunstancia: si mandamos a un entrenador, dirigente, le damos viático. Pero en nuestro reglamento no está la figura del atleta, no le pagamos viático al atleta porque los viáticos siempre fueron asumidos por el Estado. Es así que para los Bolivarianos anteriores se les pagó un viático de más o menos cinco dólares diarios, desde el FID (Fondo de Inversión para el Deporte). En otra oportunidad, de acuerdo con criterio, 15 dólares. Para los Panamericanos de Guadalajara hicimos todas las gestiones pidiendo los viáticos para los deportistas, pero ahí ya se produjo un desfase, el FID dijo que no iba a dar viáticos, nos metió en un problema y decidimos en el directorio darles a los deportistas un plus de 100 dólares.

Ahora, en la reunión de directorio, decidimos darles a 300 dólares, a pesar de tener todo pagado y que no era nuestra obligación.

— ¿Sólo 300 dólares a cada uno?

— Les dimos 700 dólares en total a cada uno. Primero 300, después como nos dijeron que no les alcanzaba, les dimos 100 dólares más y aparte 300 dólares para que se compren un equipo para competir, a pesar de que por ejemplo en natación la FINA (Federación Internacional) tuvo un acuerdo que hizo posible que todo atleta que ingresaba a una prueba primero pasaba por una sala grande donde con su acreditación recibía el uniforme que deseaba, sin pagar nada. Por tanto, todos recibieron por igual los 700, nadie puede quejarse. Incluso Claudia Balderrama, que estuvo tres días, recibió los 700.

— Se dijo que no tenían el uniforme adecuado para competir…

— Ese es otro cuento. Primero, a los deportistas, no-  sotros les hemos dado un zapato deportivo, dos medias blancas, un short, dos buzos; cuatro poleras, dos poleras en v: les hemos dado el maletín, zapatos Bata, calcetines, pantalones, todo el traje de Julio’s, camisas bordadas con el logo de los Juegos, dos de manga larga y dos de manga corta, una corbata de seda, les hemos dado lindo material como nunca antes, eso gracias a la colaboración de Fair Play, porque tengo que reconocer, no ser ingrato, el apoyo de una empresa a la que le bastó sólo una palabra para decir ‘tienen todo’. Y de buena calidad.

Fair Play les ha dado a todos el uniforme de su propia competencia, les ha llamado, les ha pedido la marca, la talla, número, el lugar, y les ha dado todo.  Y nosotros de nuestra parte hemos decidido darles 300 dólares más, a todos por igual.

— ¿Es cierto que usted y el secretario general viajaron con sus esposas?

— Sí. Como todo ciudadano tengo todo el derecho de ir con mi esposa y mis hijos. En el ambiente olímpico, cuando uno va como soltero queda muy mal.

Siempre somos invitados a eventos sociales, elegantes, en todo lado, reuniones sociales, entonces tengo que ir con mi señora.

— ¿Por cuenta del COB?

— No. Para nada. En los hoteles de esa categoría hay habitaciones adecuadas, con cama grande, matrimonial, y en el hotel no le cobran a uno por persona.

Dicho sea de paso, mi esposa se vino después de una semana por los escándalos que se estaban haciendo aquí (en Bolivia).

— ¿No fue usted quien de manera particular pidió habitación matrimonial?

— Esa fue otra barbaridad. Decir que Claure ‘pidió habitación matrimonial en Londres, en vez de darle ese dinero a los deportistas’. La gran defensora (Silvia Crespo), imagínese. Cómo puede sacarme en el periódico en esos términos, dónde diablos yo pedí eso.

— ¿Usted pagó los pasajes de su esposa?

— Sí, por supuesto. Cómo voy a pagar desde el COB. Alguien tendría que ser muy avezado para gastar la plata de su comité en su esposa.

— Usted se queja de las cosas que se publican; pero son ustedes, los dirigentes, que se aprovechan de los periodistas que no conocen y les hacen meter la pata…

— Claro, con mentiras, con medias verdades. Pero es obligación del periodista conocer, enterarse y, si no conoce, averiguar. Es que ellos reciben cualquier versión y porque tienen tarea para toda la semana la publican.

— ¿No teme que a raíz de estas denuncias las autoridades competentes lo llamen para que las aclare?

— Sería pues maravilloso, lindísimo. Que a mí por ejemplo me diga (el Ministerio de) Transparencia: ‘Señor Claure, usted tiene que venir’. Yo voy encantado, feliz, porque tengo los documentos, tengo todo claro. De esa manera tendría una documentación contundente y veraz, y no estaría andando de medio en medio para explicar lo que pasó.

Además quiero hacer una auditoría del proyecto a Londres. A mí me encantaría, estoy disponible. Porque yo no gano de esto (de ser presidente del COB).

Es más, he gastado de mi dinero, pero no se lo quiero pedir a la señora Crespo porque seguramente mañana voy a salir de nuevo en todos los periódicos: ‘Édgar Claure sigue pidiendo reembolsos’. Ya no se puede, a pesar de que estoy en mi derecho.

El ‘caso Balderrama’ fue solucionado en Londres

Antes de ir a los Juegos, la atleta Claudia Balderrama denunció al COB por supuestamente retener el dinero que en calidad de beca le otorga Solidaridad Olímpica.

Al regresar de Londres, Balderrama dejó sin efecto esta denuncia, a la espera de recibir el dinero.

“Yo no arreglé eso, el que arregló fue Juan José Paz (gerente técnico del COB). Como él estaba en la Villa, y también Balderrama, la invitó a visitar la oficina del COI justamente en el hotel Intercontinental. Ahí hablaron con la directora, la señora Katerine Laville, quien le explicó muy bien cómo era el tema”, contó Claure.

Según su versión, Laville “le dijo ‘tu dinero está asegurado, porque tú has participado en Londres, no así el dinero de los otros que no han participado. Tú has sido perjudicada por el deportista Morales, que no hizo los descargos adecuados’. Entonces Claudia Balderrama reconoció y le agradeció la información”.

El COI ya recibió los documentos y le comunicó a Balderrama que “no hay ninguna observación” y, por tanto, se transferirá el dinero al COB para que le haga entrega, máximo en una semana, dijo Claure.

¿Por qué el médico de la delegación era ginecólogo?

Un médico formó parte de la delegación boliviana que viajó a Londres, el doctor  Alejandro Jordán Vásquez. Llamó la atención que sea un especialista en Ginecología.

“Había sido ginecólogo”, respondió Claure.

— ¿Usted no sabía la especialidad del médico?

— Lo que pasa es que en el directorio primero aprobamos la participación de un médico. Después decidimos encomendarle al presidente de la comisión médica, el doctor Mario Paz Zamora, la nominación de un hombre adecuado, recomendándole que sea una persona conocedora en aspectos del doping, joven y que pudiera salir de sus actividades profesionales durante largo tiempo. Él doctor Paz Zamora nominó inicialmente al doctor Héctor del Callejo, le invitamos a él, pero dijo que no podía ir porque tenía compromiso con la FBF. Entonces se produjo un debate interno en la comisión médica, nosotros no nos metimos, y recibimos la nominación del doctor Alejandro Jordán, que es de especialidad ginecólogo, pero tiene mucho conocimiento con cursos de fisioterapeuta.

— ¿Es fisioterapeuta?

— No es, pero tiene cursos.

—¿No le llamó la atención a usted que fuera designado un ginecólogo?

— No sabía, lo conocí en Londres, una persona maravillosa, profesional, servicial.

— Nadie duda de sus capacidades; pero, ¿era el médico ideal para los deportistas en esta circunstancia?

— Pero lo ha hecho muy bien. Ha participado en varios cursos. La elección fue hecha por la comisión médica. Sí, no es normal que vaya un ginecólogo, da lugar a muchas interpretaciones. Qué pena que el doctor Callejo no haya podido asistir, en fin, tuvimos que aceptar esa nominación. A veces hay que aceptar cosas que uno no quiere porque van en su contra.

Tuvo un fuerte altercado con  el secretario Marco ArceClaure reconoció que tuvo un fuerte altercado con el secretario general del COB, Marco Arce, en la habitación de éste en el hotel de Londres.

— ¿Es cierto?

— Sí, es cierto.

— ¿Hasta los puñetes, o casi?

— Casi. Es que uno es hombre y los hombres somos hombres nomás, qué vamos a hacer.

— ¿Por qué fue?

— Ante tanto escándalo por las denuncias sin fundamentos que se hicieron aquí, le dije que debíamos responder de manera oficial, porque los dos estábamos en la misma situación: ‘Marco, hagamos una carta, mirá tantas publicaciones que te dañan a ti, a tu esposa, me dañan a mí, hagamos una publicación’. Y me respondió: ‘bueno, hagámosla’. Fuimos a su invitación como a las 09.00, empezamos a escribir y a discutir por cada palabrita, por cada párrafo. Bajamos a almorzar con el fin de calmar los ánimos, luego subimos otra vez. Finalmente nos pusimos de acuerdo.

Fui a imprimir, tres copias, y cuando subo de nuevo a la habitación, él me abre y estaba hablando por teléfono: ‘Sí Silvita, sí sí, así es, no te preocupes, chau chau’. Y luego me dice ‘no voy a firmar la carta, este asunto es enteramente político entre tú y Silvia’. Yo me volví loco, ‘cómo no vas a firmar la carta’, le dije, ‘estuvimos aquí todo el día redactándola para que ahora que hablas con Silvia Crespo no quieras firmar’. ‘No Édgar, por favor no me insistas, no voy a firmar’.

— ¿Y no firmó?

— No, no. Yo me volví loco, casi me paso del límite, por supuesto no hubo violencia, nada. Le dije que le iba a quitar la palabra porque era un sinvergüenza y no merecía ser el secretario del COB. ‘No quiero más tu firma, la verdad tú no la vas a poder esconder’, le dije. Discutimos y discutimos, realmente estuve a punto de darle dos golpes, caso contrario iba a reventar mi hígado.

— ¿No había más personas que vieron el incidente?

— No. Yo le juro que éramos él y yo, nadie más.

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