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‘Nanda’ Alvarez: ‘Le di mi niñez y juventud al tenis’

La mejor tenista boliviana decide retirarse de las competencias por una lesión y por falta de apoyo económico

La cruceña María Fernanda Nanda Álvarez.

La cruceña María Fernanda Nanda Álvarez. APG-Archivo.

La Razón (Edición Impresa) / Rafael Sempértegui / La Paz

00:19 / 04 de abril de 2016

Desde ayer el tenis boliviano ya no cuenta con su mejor exponente de los últimos años en damas: la cruceña María Fernanda Nanda Álvarez determinó dejar de jugar luego de nueve años de permanente competencia a nivel profesional y tras cerca de 17 años en total compitiendo en diferentes canchas de Bolivia y el exterior.

La mezcla de una lesión en una de sus muñecas —que arrastra desde hace unos años— y la falta de apoyo económico en el país la llevaron a tomar tal determinación.

— ¿En qué momento tomaste la decisión de no seguir jugando más al tenis?

— Ya venía madurando la idea desde hace un par de años, cuando cada vez se me hacía más complicado poder sostenerme para competir en los campeonatos del exterior. No es la salida o despedida que yo quería, pero así me ha tocado y no se puede hacer nada más.

— ¿Es la lesión la que te obliga a tomar una decisión o tiene que ver con otra cosa?

— Inicialmente sí, porque fue muy difícil sobrellevar la lesión no solo en lo físico, porque siento un dolor intenso en la muñeca desde hace varios años, sino también en lo mental. Ahora, la falta de apoyo económico también es un plus importante para terminar de cuadrar mi decisión de no seguir más. Durante todos estos años el único soporte que me apoyó totalmente fue mi familia, pero cada año que pasa se ha hecho mucho más duro el poder solventarme. En todo caso, me cuesta seguir jugando así, lesionada.

— ¿Tu decisión es absolutamente irreversible?

— (Piensa) Excepto que el Gobierno diga algo así como que me va a apoyar. No sé si podrá solventar $us 100.000 al año, que es lo que mi familia y algunos de los sponsors reunían para que esté en la alta competencia. El tenis exige ese gasto, sin eso no se puede seguir adelante. Dicen que no hay mal que por bien no venga, pero la alta competencia no tiene apoyo sostenido y todo recae en la familia del deportista.

— ¿No intentaste hacer un pedido de apoyo al Gobierno?

— Lo hicimos varias veces,  nos acercamos al Ministerio (de Deportes), pero nos respondieron que no pueden hacer algo, no hubo resultados favorables. Sin embargo, antes que esto, la opinión deportiva y la que está junto al tenis sabe que el apoyo hacia mi carrera fue inexistente durante mucho tiempo y no creo que aparezca ahora porque no voy a seguir.

— ¿Cómo te sientes tras la decisión tomada?

— Súper triste, porque me alejo de algo en lo que estuve vinculada casi toda mi vida, desde los seis años que comencé a jugar, desde los 10 que competí. Fue y es lo que más amo durante muchos años. En todo caso, no hay nada de qué arrepentirse, todos estos años trabajé, entrené y jugué con toda pasión, por eso mismo me tocó llegar a bastantes lugares y sitiales en los que creo que no ha estado ninguna otra tenista boliviana.

— ¿Tienes muchos recuerdos de las competencias desarrolladas?

— Bastantes, porque juego a nivel nacional desde los 10 años e internacional desde los 13; y a nivel profesional desde 2007, entonces saca cuentas de cuántos años y recuerdos puedo tener.

— ¿Los tres hechos o recuerdos más destacados?

— Muchos, pero tuve el mérito de haber competido a nivel profesional en tres US Open (Abierto de Estados Unidos), eso no me lo quita nadie; luego competí en Roland Garros y Wimbledon siendo (categoría) Junior. Gané diversos torneos internacionales para el país y creo que algo que no tiene valor es haber cosechado muchas amistades por el mundo.

— ¿Lo más triste que te tocó vivir es este momento?

— Creo que estos últimos dos años, porque ya no pude jugar con la intensidad de antes por la falta de apoyo y en parte también por la lesión. Tuve que convivir con el dolor casi a diario y se hizo un poco insostenible.

— ¿Eres la tenista boliviana que más lejos llegó en el ámbito internacional?

— Por lo que supe y me dijeron desde hace algún tiempo, creo que soy la tenista que más competencia internacional tuvo y la que más lejos ha llegado. No sé si he sido la mejor tenista de la historia, pero me hubiese gustado llegar aún mucho más lejos, igual estoy contenta y feliz con todo lo que hice.

— En tu página de Facebook agradeces a muchas personas, ¿tienes a alguien especial?

— A todos, ellos saben y ya les escribí. Cada quien que estuvo cerca mío sabe lo valioso que fue para mi carrera. Nanda Álvarez no se hizo sola, sino que hubo personas muy valiosas y queridas que me ayudaron y entre ellas obviamente están mis padres y mi hermana Daniela.

— ¿Seguirás ligada al tenis de otra manera o es un alejamiento absoluto?

— (Piensa) Es muy prematuro hablar de lo que viene, porque acabo de tomar la decisión de no jugar más. La verdad es que no sabría decirte, porque no se me cruzó por la cabeza nada específico, nada por el momento.

— ¿Es hora de tomar más atención a tu vida personal?

— Seguro que voy a priorizar ahora mi vida personal, familiar. Yo le di mi niñez y juventud al tenis, no estuve con mis amistades años y con mi familia menos, entonces pensaré más en lo personal ya que no seguiré jugando.

— ¿Qué le puedes decir a los tenistas y deportistas que vienen por detrás?

— Que se entrenen con todo, porque es así que llegarán a conseguir grandes cosas siempre. Ojalá que a ellos les llegue ayuda. Cuando el Estado apuesta a apoyar y lo hace con decisión se puede ganar mucho. No solo es que las familias apuesten por una, sino que cualquiera sea el deportista, el Estado o los gobiernos deben comprometerse.

— ¿Esto último es una crítica?

— No, es una reflexión para que los deportistas que tienen futuro no boten la toalla antes. Se debe ajustar muchas cosas de cooperación, porque solo con exigencias no se termina ayudando a nadie; además, cada deporte es distinto y la ayuda es diversa. La alta competencia necesita gran apoyo. Si Bolivia quiere tener a deportistas entre la élite, tiene que invertir, porque el apoyo de las familias solas termina por agotarse.

— ¿Crees que cambiarán las cosas?

— Que nos falta más apoyo, estoy segurísima. El 90% de los deportistas de alta competencia solo tienen respaldo de sus familias, pero los bolsillos de nuestros padres terminan vaciándose y así    ya no se puede seguir.

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