Polideportivo

Nogales, por la supervivencia

Maratón quiere decir que esos pilotos van solos a la carrera, con su moto y su maleta, sin asistencia de ningún tipo.

Danny Nogales en su KTM el sábado, antes de subir al podio que se instaló cerca de la Basílica de San Francisco. Foto, Pedro Laguna.

Danny Nogales en su KTM el sábado, antes de subir al podio que se instaló cerca de la Basílica de San Francisco. Foto, Pedro Laguna.

La Razón (Edición Impresa) / Jaime Ayllón / La Paz

11:08 / 09 de enero de 2017

La categoría maratón es la más sacrificada de todas y la más difícil en el rally Dakar, en ella corre por segundo año consecutivo el boliviano Danny Nogales.

Maratón quiere decir que esos pilotos van solos a la carrera, con su moto y su maleta, sin asistencia de ningún tipo.

Dentro de los más de 100 competidores que participan en el Dakar en motos, unos 20 se inscriben en esta categoría, ya sea por falta de auspicios o, simplemente, por desafiarse a sí mismos, en el rally más duro, y en la categoría más dura.

“Es una categoría diferente porque solo nos permiten llevar un baúl con repuestos, que lo maneja la organización, así que son esas las condiciones de esta división y hay que aceptarlas”.

Nogales es parte de los pilotos que corren sin ningún tipo de asistencia. Por eso, al llegar a cada campamento arma su carpa donde pasará cada noche y arregla su moto para poder competir al día siguiente, mientras ve pasar talleres mecánicos a bordo de grandes camiones que son parte de la gigante estructura de los equipos oficiales.

Mientras algunos corredores al llegar a cada vivac solo se disponen a bañarse y dormir en el motorhome (casa rodante) con aire acondicionado, el valluno debe armar su sitio de supervivencia. Además, no tiene quién le limpie la moto o le lave el uniforme embarrado.

Encima de que tiene escaso apoyo, ni siquiera la máquina es suya.

“Sé que no cuento con mucho apoyo, me están colaborando empresas pequeñas. La empresa naviera holandesa SDW Shipping permitió que participara porque me prestó la moto, es mi único auspicio mayor. La moto que me prestó es una KTM Rally Factory como la que tiene Juan Carlos Salvatierra, es la misma versión, es cero kilómetros que la hicieron fabricar para mí. Tiene un valor de 35.000 euros y al finalizar tengo que devolverla en buen estado. Si ocurriera algo, tendría que pagarla”.

Nogales, antes del inicio del Dakar, prueba la moto con la que corre en estos días.

Como es un apasionado por el motociclismo acepta el reto y las condiciones. Además, un Dakar para él es un Dakar.

“Estar en un Dakar y entrar a esta prueba no es fácil, para mí es realizar un sueño, es vivir la vida, yo corro esta prueba para poder terminarla, aunque mi objetivo en la categoría es poder subir al podio y para ello lucharé hasta el final. Sé que no corro en grandes condiciones ni con el apoyo que tienen los demás, pero me apasiona. Sé que es muy elevado el costo de estar ya en ruta, pero gracias a las empresas que me cooperan estoy aquí: Fastig Bolivia; Laburo, que me confecciono la ropa; Fasco; Importadora Ledezma; Motul; Empresa Simons, y la empresa naviera que me da una mano”.

También lo impulsa su familia. Sin ese detalle sería más difícil. Entre viernes y sábado, cuando la carrera llegó a Bolivia, sus seres queridos hicieron un video y lo colgaron en la red social Facebook para expresarle su apoyo.

“Es la segunda vez que participo y cuento con el apoyo de mi familia, aunque en parte hay el temor de que me pase algo; pero yo debo darles tranquilidad buscando hacer bien las cosas, uno debe ser calculador, correr muy concentrado; mi papá Simón, mi mamá Silvia, mi hermana Yeni, mi hermano Jimmy y la más pequeña Maibel Lizet son los que me dan su aliento para continuar adelante, y también mi enamorada Moreyra Herrera. A pesar del sufrimiento, confían en mí”.

33 años tiene Nogales

Nació en Cochabamba el 30 de junio de 1983. Es hincha de Wilstermann. Le apasiona el motociclismo, pero también juega golf, raquet, fútbol y natación.

Es un cristiano adventista y su ‘navegante’ es Dios

Danny Nogales dice que, efectivamente, el Dakar de este año es “más duro, es muy exigente, pero para afrontarlo nos hemos preparado durante meses, estamos hechos para vencer las dificultades que implica participar en esta prueba”.

“Salimos con mucho calor de Asunción, llegamos en lluvia a territorio nacional y conforme se va desarrollando la prueba los grados de dificultad van creciendo. Porque no solamente la máquina y el hombre deben estar bien preparados, sino también uno debe conocer mucho de navegación para elegir correctamente la ruta a recorrer”.

Llegar a Bolivia también fue un aliciente por el cariño que encontró en la gente y por el apoyo que ésta le brinda.

“Eso te da fuerzas, hasta acá fue muy complicado el trazado, con muchas dificultades por las zonas que atravesamos; pero la gente boliviana es apasionada, le gusta esta prueba, el recibimiento que sentimos es una cosa que te emociona, la algarabía, el buen ánimo es lo mejor para poder continuar”.

Sin embargo, admite que no ha pasado lo más duro, sino que las mayores dificultades están por venir, porque además día que pasa el cansancio es mayor.

“Ahora se vendrá lo más duro para las máquinas y para nosotros, será difícil en Argentina pasar el desierto desde Belén hasta San Juan, será lo más difícil porque está dentro de la Ruta 40, una prueba previa que se hace en el Dakar; la corrí en 2013, si bien conozco el lugar y eso de alguna manera puede ayudar, hay que tratar de vencer las adversidades”.

Y también afrontar los riesgos: “Sí, sí, uno debe salir de la mano con Dios que en mi caso es mi navegante, cada mañana me encomiendo a Él; soy cristiano adventista y creo que Él es el que te guía. Uno siempre debe ser agradecido con el Creador, en mi caso agradezco por estar encima de una moto en estos días por permitirme llegar a las metas. Uno siempre debe estar agarrado de la mano de Él”.

‘Me animé a participar en estas condiciones porque vi que la prueba estaba cerca y pasa por el país. No sé cuánto más podré  correr, solo Dios sabe, tal vez sea el último Dakar’.

‘Conozco de mecánica, tengo tres profesiones: técnico en electromecánica, en electricidad industrial y en mecánica automotriz’.

‘En lo que resta atacaré porque quiero terminar entre los tres primeros. Muchos pilotos dejaron la prueba y creo que hay posibilidades de subir al podio de mi categoría’.

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