Polideportivo

Ribera, la ‘sirena’ que crece

Nadadora. María José ha tenido un gran año. Hoy es una de las mejores de Bolivia en esta disciplina.

María José (der.), con su familia: su mamá Carmiña Pinto (centro), su hermana María Fernanda (izq.) y su hermano Bruno. Foto: María José Ribera

María José (der.), con su familia: su mamá Carmiña Pinto (centro), su hermana María Fernanda (izq.) y su hermano Bruno. Foto: María José Ribera

La Razón (Edición Impresa) / Rafael Sempértegui / La Paz

00:00 / 10 de noviembre de 2014

Este 2014 que está por terminar fue el mejor año para María José Ribera, cruceña, una de las más destacadas nadadoras del país en la actualidad. Quebró récords nacionales, ganó pruebas en el exterior colgándose en el cuello 16 medallas como nunca antes, y vivió la experiencia de competir en los Juegos Olímpicos de la Juventud, en Nanjing, China.

El roce y los logros obtenidos fuera del país ya le otorgan un lugar a tomar en cuenta a nivel internacional, gracias a la constancia en el trabajo diario, la asistencia a los eventos y, por supuesto, los resultados.

La nadadora —nació en Santa Cruz el 28 de octubre de 1995— es especialista en la prueba de 50 metros, estilos libre y mariposa.

Una foto en México, con Aldo Castillo (izq.), María José Ribera, Iván Soruco y Ana Weis.

“Salí a nadar mucho afuera, estuve en siete pruebas en el exterior y con resultados positivos. Como éste, no tuve otro año y este roce me está sirviendo cada vez más para competir con mayores posibilidades”.

En este tiempo ya se codeó con atletas de élite de otros países y eso le permite superarse cada vez más, sobre todo aprender. “Antes, mi meta era batir un récord nacional, ahora lo hago facilmente, por eso mi objetivo es lograr éxitos en el exterior, ya sea  en Centroamérica o los Juegos del Pacífico”, añadió.

El recorrido durante este año espectacular comenzó con su participación en el Sudamericano de Chile, donde obtuvo su primera presea internacional.

Luego, en los juegos de Centroamérica —compitió en Panamá, Cuba y República Dominicana— de donde regresó con 13 medallas.

Siguió su gira internacional por Argentina, donde mejoró sus registros nacionales.

“Sé que vendrán mejores años y resultados. Puedo dar más, soy joven, voy a mejorar, tendré más experiencia y estaré más fuerte”.

Con los tiempos olímpicos que hizo logró la marca B, y de esa manera Ribera obtuvo el derecho de competir en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Naning sin la necesidad de apelar al wild card (tarjeta de invitación).

Ribera en el exterior, se la ve en Nanjing, China.

“Ser una atleta de élite obliga a vivir para el deporte. Entrenarse bastantes horas, no dedicarse a otras cosas, sino que levantarse para practicar, alimentarse bien, fortalecerse y dejar de hacer otras importantes”.

La quinta salida le llevó a competir en los Panamericanos de México, donde acabó en cuarta posición y estuvo a un pelo de acceder a una final de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa). Luego compitió en la Copa del Pacífico en Ecuador, donde obtuvo dos preseas de oro.

Su objetivo a largo plazo es lograr los requisitos para ir a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016; está a medio segundo de lograrlo. “En junio del próximo año se habilitarán los torneos para buscar la marca”.

Dentro de diez días estará en el Mundial de Catar, junto con  Karen Torres y Aldo Castillo.

“Sería importante estar entre las 16 mejores, pero será duro, porque a esta instancia solo llegan las campeonas mundiales, las plusmarquistas olímpicas”.

Ribera junto a su entrenador José Quintanilla (izq.) y el nadador José Alberto Quintanilla.

Su mamá, su hermana y su técnico son los tres pilares

  Rafael Sempértegui

Yo cuidaré a Bruno, tu eres rápida, tienes mejor futuro, así que dedícate con todo, que yo me quedó en casa”, le dijo María Fernanda Ribera —otra destacada nadadora— a su hermana María José, en un acto de desprendimiento que catapultó la carrera de la “sirena boliviana”.  

Ribera recuerda ese desprendimiento de su hermana cuando su hermano menor nació y se turnaban para cuidarlo. Pero como la natación competitiva exige total dedicación, entonces una de ellas debió sacrificarse y fue María Fernanda, pese a que el deporte es también su pasión.

María José sostiene que su carrera y sus éxitos se basan en tres pilares: su madre Carmiña Pinto, su hermana María Fernanda y su entrenador José Quintanilla —es de Katherine Moreno, otrora gran nadadora boliviana—.

“Ellos tienen el 50% o más de responsabilidad en los logros que obtengo en la natación. José es un gran entrenador y me prepara de muy buena manera. Mi mamá me apoya en todo y si no se puede, ella igual lo logra para ayudarme; y mi hermana me dio el gran respaldo”.

Actualmente Ribera se entrena con el programa crossfi, mediante el cual mejora el rendimiento con base en nueve aspectos: resistencia, estamina, fuerza, flexibilidad, potencia, velocidad, coordinación, agilidad y precisión.

Según la nadadora, este programa le ha traído mayores beneficios que se están notando en los resultados registrados.

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