Polideportivo

La campeona quiere ser profeta en su tierra

Natalia Méndez Erlwein (Santa Cruz de la Sierra, 28 de enero de 1997) conquistó el sábado 14 en Santo Domingo, República Dominicana, su quinto título mundial juvenil de ráquetbol, que la acredita como una de las mejores jugadoras bolivianas de la actualidad.

Natalia Méndez, con la bandera boliviana en sus manos, aparece en lo más alto del podio tras coronarse campeona mundial de la categoría Sub-18.  Foto: Natalia Méndez

Natalia Méndez, con la bandera boliviana en sus manos, aparece en lo más alto del podio tras coronarse campeona mundial de la categoría Sub-18. Foto: Natalia Méndez

La Razón (Edición Impresa) / Marcos Bonilla / La Paz

01:52 / 23 de noviembre de 2015

Natalia Méndez Erlwein (Santa Cruz de la Sierra, 28 de enero de 1997) conquistó el sábado 14 en Santo Domingo, República Dominicana, su quinto título mundial juvenil de ráquetbol, que la acredita como una de las mejores jugadoras bolivianas de la actualidad.

Obtuvo el nuevo título en la categoría 18 años, pero antes ya tuvo la oportunidad de ser campeona mundial de 10, 12, 14 y 16 años. En 10 años, además del campeonato de singles, se coronó también en dobles.

No se acuerda con precisión dónde conquistó cada uno de sus logros, el último en Los Ángeles, Estados Unidos; otro en Cochabamba “hace muchos años”; pero “la verdad es que no recuerdo muy bien”.

En 2016 cumplirá 19 años y será su última temporada como juvenil. Coincidentemente en noviembre del próximo año, Santa Cruz será sede del campeonato mundial juvenil y ya se ha fijado como objetivo conquistar su sexto cetro del mundo.

“Queremos cerrar con broche de oro nuestra presencia en los mundiales juveniles”, dijo y ya empezó a soñar: “sería algo indescriptible el poder ganarlo con tu público, con tu gente apoyándote”.

Le gustaría ser profeta en su tierra, pues hace dos años no pudo coronarse en Sucre, al perder en la final de 16 años frente a la mexicana Diana Aguilar.

Su preparación a partir de ahora apunta al mundial que se jugará en suelo cruceño; aunque en medio existen otras competencias en las que va a participar.

Tampoco se olvida que en 2018, Cochabamba será sede de los Juegos Odesur, “y sería una muy linda experiencia poder ganar también en el país”.

Lamentó que el ráquetbol no sea reconocido como disciplina olímpica, pero encontró consuelo en que en los Juegos Panamericanos sí incluyen dentro de su programa a la disciplina.

“En los Panamericanos de Toronto llegamos hasta cuartos de final, y para los próximos juegos (Lima 2019) nos gustaría ganar una medalla, no importa si es de oro, plata o bronce”.

Cree que es posible, pues considera que Bolivia es una potencia en la disciplina en el contexto internacional. “Sin ir lejos, en el último Mundial fuimos segundos en el medallero general”.

Natalia, además de ser cinco veces campeona mundial, es múltiple ganadora nacional, aunque no tiene precisión de cuantos cetros ha conquistado a la fecha. “Desde mis 10 años juego campeonatos nacionales, y desde entonces he ganado en todas las categorías que he jugado tres títulos por año.

También soy campeona de mayores en Bolivia”.

Sus hermanos mayores fueron su inspiración

Natalia empezó a jugar al ráquetbol a sus nueve años aproximadamente, siguiendo los pasos de sus hermanos mayores: Harold y Hans. “Yo empecé gracias a que ellos jugaban”.

Fue, sin embargo, la más consecuente de la familia pues prácticamente desde sus inicios empezó a participar en campeonatos: primero departamentales, luego nacionales y posteriormente internacionales. Los éxitos comenzaron a llegar hasta convertirse en una de las mejores jugadoras bolivianas de la actualidad.

“Los dos eran muy buenos, sin embargo no llegaron hasta este nivel”, sostiene.

Entrena diariamente en las canchas del Urbari Racquet Club de la ciudad de Santa Cruz, donde aprendió a jugar. En sus inicios su entrenador fue Ricardo Monroy, un destacado de la disciplina en el país. Ahora trabaja junto a Carlos Keller, uno de los mejores jugadores nacionales del momento.

El ráquetbol se convirtió en parte de su vida y no se ha puesto límites hasta cuando lo practicará. “Lo bueno del raquet es que no existe una edad límite para jugarlo, lo haces hasta que te dé el físico, hasta cuando te sientas bien en la cancha”.

Entre los estudios y el ráquetbolEntre los estudios y el ráquetbol

Desde sus nueve años, Natalia Méndez ha repartido su tiempo entre los estudios y el ráquetbol, y nunca descuidó ninguna de las dos cosas.

El año pasado salió bachiller del colegio La Salle de Santa Cruz y ahora estudia la carrera de Derecho en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, también de la capital oriental. “Estoy por finalizar el primer año”, cuenta.

Asiste a la universidad por las mañanas, y generalmente por las tardes —aunque algunas veces lo hace por las noches— entrena alrededor de dos horas diarias.

La misma rutina que cuando iba al colegio. “Mi tiempo siempre lo he repartido entre los estudios y el deporte”.

Por eso se da modos para no descuidar ninguna de sus actividades, gracias a una buena planificación de su tiempo. Para ello cuenta con el apoyo de sus padres: Aroldo y Marioly, y también de sus hermanos: Harold, Hans y Teresa.

De hecho es su familia que le ayuda a solventar sus gastos. “Gran parte se financia con esfuerzo personal y familiar”; aunque además recibe la cooperación de la Gobernación de Santa Cruz, que “para cada viaje nos ayuda con los pasajes nacionales e internacionales”. La semana pasada fue precisamente la Gobernación cruceña la que distinguió a Natalia y a otros 30 deportistas de ese departamento, quienes tuvieron destacadas actuaciones en competencias sobre todo internacionales.

La raquetbolista fue una de las más ovacionadas en el acto, por el campeonato mundial que conquistó en República Dominicana, motivo por el que tuvo el honor de hablar a nombre del resto de los distinguidos.

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