Polideportivo

Las gemelas de bronce

Nacieron en Estados Unidos, pero son bolivianas por parte de sus padres. Un logro inesperado para el país

Natalia (adelante) y su hermana Laura, durante la competencia de trampolín sincronizado a diez metros.

Natalia (adelante) y su hermana Laura, durante la competencia de trampolín sincronizado a diez metros. Foto: EFE

La Razón (Edición Impresa) / Marcelo Avendaño / La Paz

00:00 / 02 de diciembre de 2013

Nunca antes Bolivia participó en la disciplina de los clavados. Por eso, fue grata sorpresa que durante los XVII Juegos Bolivarianos apareciera una pareja nacional, las gemelas Natalia y Laura Coronado, y consiguiera, impensadamente, la medalla de bronce en plataforma sincronizada a 10 metros, desarrollada en Lima.

Estas deportistas nacieron el 27 de abril de 1995 en Virginia, Estados Unidos; son hijas de bolivianos, su papá y mamá son chuquisaqueños, y por tanto tienen la doble nacionalidad; por eso, hicieron el respectivo contacto con la Federación Boliviana de Natación (Febona) y fueron inscritas para intervenir en la cita peruana.

Las hermanas Coronado, que radican en México, lograron el bronce gracias a un puntaje de 157,35; fueron superadas por el equipo de Colombia (238,65), que ganó el oro; y por el de Ecuador (199,95), que obtuvo plata.

Este logro —cuentan ellas— no surgió de la noche a la mañana, pues a los diez años comenzaron a interesarse por los clavados “por simple curiosidad” y luego se enamoraron de esta práctica hasta que hoy le dedican varias horas y varios días a la semana.

“Practicábamos fútbol y taekwondo, y un día fuimos al club Centro Deportivo Chapultepec y vimos lanzarse a unos chicos desde las plataformas y los trampolines; entonces fue cuando nos llamó la atención y las dos solas, como éramos lanzadas, comenzamos a saltar y como nos gustó mucho empezamos a practicar”, cuenta Natalia.

Con el pasar de los años obtuvieron la cinta negra del taekwondo, dejaron el fútbol —que practicaban en la escuela de los Pumas de la UNAM— y se metieron de lleno a los clavados.

Sin embargo, no fue hasta hace tres años que comenzaron a tomar “más en serio” esta actividad, pues se dieron cuenta de que tenían potencial para sobresalir.

Con la ayuda de sus dos instructores, Jorge Rueda —entrenador de clavadistas olímpicos en su país— y César Cuevas, quien las acompañó en estos Juegos Bolivarianos, le dedicaron cada día más tiempo a esta actividad.

Después de dos años y medio decidieron postular al Comité Olímpico Mexicano para subir de nivel. “Es que en el club en el que estábamos ya no les interesaba si mejorábamos, porque ya éramos las mejores, competimos en dos nacionales y sobresalimos. Queríamos aprender cosas nuevas y aún tenemos la colaboración de nuestros entrenadores”.

A partir de ese instante su entrenamiento se hizo más riguroso, hasta casi cinco horas por día y seis de los siete días de la semana —de lunes a sábado—, enfocando la preparación en acrobacias, fuerza en brazos, abdomen, entre otras cosas.

Fue así que se sintieron listas para llegar a los Bolivarianos, Juegos a los que pudieron acceder representando al país después de enviar unos videos a la titular de la Febona, Silvia Crespo, convenciéndola de sus capacidades en los clavados.

“Cuando nos enteramos de que competiríamos por Bolivia nos alegramos mucho, pero a la vez hubo algo de miedo, porque íbamos a representar a un país. Es que es más fácil cuando sólo compites por tu nombre”, confiesa Laura.

A pesar de sus temores aterrizaron en Lima, se unieron al grupo boliviano y tuvieron una buena participación. “Nos dimos cuenta de que todo esfuerzo rinde frutos”.

Eligieron Bolivia en lugar de México

El año pasado las gemelas Coronado tomaron una importante decisión: competir por Bolivia en la disciplina de clavados, pese a que desde hace tres años viven en México y podían participar por ese país, una potencia mundial en esta disciplina deportiva.

“Nos sentimos muy bolivianas; México nos ha dado mucho, pero amamos Bolivia”, comenta Laura Coronado, quien está segura de que ambas optaron por la mejor decisión.

Su hermana Natalia también está convencida de representar al país, pues argumenta que le “encanta” la gente de Bolivia y  “nos sentimos muy identificadas con el país, pese a que nacimos en Estados Unidos”.

Tras su participación en los Bolivarianos —que fue su primer campeonato internacional— aún desean competir defendiendo los colores de la nación y continuarán su preparación para mejorar su nivel.

“Si nos invitan a participar seguiremos por Bolivia, eso es lo que queremos”, indica Natalia, muy entusiasmada.

Aparte de dedicarse a los clavados, ya están pensando en asistir a la universidad porque acaban de lograr el bachillerato.

Laura tiene pensado estudiar Ingeniería Ambiental y su hermana, Ingeniería en Desarrollo Sustentable, aunque todavía no eligieron la universidad a la que van a asistir. Eso sí, dedicándole siempre un buen espacio de su día a día al deporte.

Saltos y precisión, deporte complejo

Familia

Sus padres son Jaime Coronado y María Rivera; su hermano mayor, Sebastián.

Gemelas

Nacieron el 27 de abril de 1995 y la primera fue Natalia, quien es mayor por dos minutos.

Clavados

Es un deporte complejo por sus saltos y precisión. Se caracteriza por realizar diferentes ejecuciones en el aire, de una manera elegante y estética. La puntuación de los jueces depende de la impresión, belleza, dificultad y técnica con que los saltos son ejecutados, así como las caídas al agua.

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