Polideportivo

‘Mi meta es ser uno de los primeros 20’

Juan C. Salvatierra. El Chavo cruceño está ubicado en el puesto 62 de la clasificación general de motos. En las seis etapas corridas ha tenido dos estupendas, la tercera y la séptima (la sexta fue suspendida). La peor de todas fue la segunda, que lo retrasó demasiado, y esa es la razón por la que no está más adelante. En su segunda participación en el Rally Dakar hace valer la experiencia obtenida en la primera, cuando en 2011 pagó derecho de piso. Quedan siete etapas   y no desmaya, ya se ve llegando a Lima el domingo.

El motociclista nacional cuenta cómo le ha ido en las siete primeras etapas de la carrera

El motociclista nacional cuenta cómo le ha ido en las siete primeras etapas de la carrera Foto: Miguel Carrasco

La Razón / Eugenio Aduviri / La Paz

02:12 / 09 de enero de 2012

— ¿Qué hizo durante la jornada de descanso en Copiapó?

— Sobre todo, revisar la moto hasta el mínimo detalle. Cambiamos todas las piezas y le pusimos un nuevo motor para correr sin problemas hasta Lima. Personalmente descansé y dormí, lo más que pude, así que recuperé los sueños de las anteriores jornadas en las que fue difícil descansar. 

— Después de recorrer siete días en el Dakar, ¿cuál es la primera evaluación que hace acerca de su participación?

— Se cumplió con el objetivo trazado, que era subir y dar pelea. Pese a los problemas que tuve en la segunda etapa, logré estar entre los primeros 20 de la clasificación (en dos de las etapas). De manera que estoy satisfecho por lo que realicé hasta aquí y felizmente sin tener mayores inconvenientes.

— ¿Con cuál etapa se queda?

— Me quedo precisamente con la tercera, que corrimos entre San Rafael y San Juan, en la que me ubiqué en el puesto 20.

— ¿Y cuál fue la peor?

— Sin lugar a dudas la segunda y también en la quinta me atrasé mucho por problemas técnicos en la moto. Es que entre Santa Rosa y San Rafael se rompió el soporte del GPS y tuve que manejar más de 200 kilómetros con la mano agarrando el GPS, y con la otra pude conducir la moto. Además tenía que parar cada 20 kilómetros para amarrar el soporte. Ahí perdí mucho tiempo. En la quinta, entre  Chilecito y Fiambalá, se calentó la bomba de la gasolina y tuve que parar muchas veces, empujar la moto, y lo hice a una temperatura de 40 grados, de manera que ahí se me terminaron las energías.

— ¿Cómo tomó el abandono de Gustavo de Rada primero y luego de Marco Bulacia?

— Fue una pena, porque uno invierte mucho tiempo, dinero y dedicación para estar en esta carrera. Duele abandonar de esa manera. Les pasó lo que a muchos en esta carrera, y es que es así, es muy difícil.

— ¿Qué le gustó más hasta esta parte de la competencia?

— Me gustaron las dunas, que son las más altas del mundo, de unos 50 metros, así son las que pasamos en la séptima etapa (Copiapó-Copiapó). Después afrontamos la parte desconocida de la ruta, porque nunca antes se la había recorrido. En ese tipo de etapas sólo noche antes te dan la hoja de ruta del día siguiente y uno tiene que ir navegando, y conociendo los lugares con el pasar de los kilómetros.

— ¿Se siente cansado después de siete etapas?

— No. Para nada. Porque me ayudó mucho el estar bien físicamente, pues el trabajo que hice seis meses antes del Dakar justamente era para soportar todo esto, eso fue primordial y está rindiendo sus frutos, caso contrario hubiera sido imposible aguantar. 

— ¿Qué tarea hace para recuperar las energías perdidas?

— Dentro del equipo tenemos un kinesiólogo y después de la competencia nos hace los masajes para rehabilitarnos rápidamente para el día siguiente. Además de descansar lo que se pueda.

— ¿A qué hora comienza ud. el día en una jornada del Dakar?

— Lo más temprano que salí fue a las 04.30 en la segunda etapa y lo más tarde fue en la sétima etapa, a las 10.30.

— ¿Qué tipo de alimentación tiene en la carrera?

— Como en el desayuno lo que puedo, generalmente en las estaciones de servicio de gasolina como un sandwich, una medialuna, tomo un café, jugo de frutas, etc., y después hay que aguantar todo el día. En los abastecimientos tenemos 15 minutos para consumir algunos gels, vitaminas, etc. Y después de llegar a las 18.00 como algo dentro del campamento.

— ¿Ha contado cuántas caídas tuvo hasta el momento?

— No las conté, pero deben ser unas ocho como máximo. Todas las sufrí en una etapa, que fue la quinta, porque la moto se me apagaba justo donde no había para asentar el pie en la arena. Pero las caídas no fueron graves.

— ¿Cómo ha llevado la navegación? ¿Alguna vez se perdió?

— Hasta el momento no, no me perdí aún y estuve navegando mejor que el año pasado.

— Después del descanso de ayer, ¿hacia dónde apunta?

— Ahora vienen las etapas larga y mi meta es seguir escalando posiciones en la general, además hacerlo también en mi categoría. Me gustaría acabar en Lima entre los primeros 20, pero con los retrasos que tuve está un poco difícil. Estaría conforme y satisfecho si termino entre los 30 primeros.

— ¿La moto está bien, como para llegar a Lima?

— La Honda ha estado muy bien, salvo el problema de la bomba de gasolina. La diferencia en relación con la del año pasado es que ésta es más liviana y pequeña, de fácil manejo; la anterior era más grande y bastante pesada.

— ¿Ya quisiera estar en Santa Cruz descansando?

— No, para nada. Todavía quedan siete etapas, mucho por recorrer, y no me quiero perder ninguna.

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