Polideportivo

Son padres de familia y padres en el deporte

Son hombres del deporte boliviano, algunos de ellos marcaron historia, otros aún la escriben en sus respectivas actividades. Son papás que decidieron vincularse a la actividad deportiva y en la mayoría de los casos ‘jalaron’ a sus hijos por la misma senda.

La Razón / La Paz

00:04 / 19 de marzo de 2012

En estos seis ejemplos están reflejados decenas de deportistas bolivianos, de todas las disciplinas, y por eso para todos ellos también es especial este Día del Padre.Esteban Quelale nació el 3 de agosto de 1944, tuvo 14 hijos, 10 de ellos aún viven. Tiene 25 nietos y cinco bisnietos.

Más allá de su enorme familia, se lo recuerda por sus años mozos en el deporte. Primero fue futbolista, porque jugó en la juvenil de Municipal (conoció, entre otros, a Willy Camacho, Cainzo y los hermanos Julio y Alberto Tórrez).

Cuando regresó del cuartel no lo quisieron habilitar en Muni y decidió saltar al atletismo, donde se hizo famoso compitiendo —y ganando— en la marcha atlética.  Fue medalla de plata en los Juegos Bolivarianos de 1977 y ahí comenzó una larga historia. Hoy, más allá de que los años no pasan en vano, sigue compitiendo en la categoría senior’s. Y de tanto en tanto asiste a competencias a nivel internacional.

“Desde 1977 hasta hoy tengo 120 medallas de oro y plata. Aún espero ser campeón del mundo, voy a luchar por conseguirlo hasta mis 90 años”, dice este papá, ejemplo de deportista. Grover Echavarría lleva casi medio siglo en el relato deportivo. Tiene la enorme suerte de trabajar en el mismo rubro con varios de sus hijos.

Sin embargo, el Día del Padre  es el único en el que se reúne indefectiblemente con los tres: Javier, Fernando y Mauricio, y con sus siete nietos. Echavarría se siente un privilegiado porque dice que la vida no sólo le permitió tener hijos sino en ellos colegas de trabajo, con quienes también comparte en los partidos de fútbol.

En automovilismo están los Alanoca: don Víctor padre, que corrió años de años por las rutas del país, y sus hijos Jesús y Víctor. Y hasta tiene nietas a las que los fierros les han encandilado y el vértigo y la velocidad les ha atraído por siempre. Gustavo De Rada en autos, Roberto Pavicic en voleibol y Marcos Ferrufino en fútbol, son también parte de esta historia.

Esteban Quelale - Un marchista con nietos y bisnietos

La familia de este otrora subcampeón bolivariano y sudamericano de marcha es enorme. En la foto lo acompañan parte de sus nietos y sus bisnietos.

Gróver Chavarría - Sus hijos son sus colegas

Casi medio siglo relatando fútbol. Con el tiempo sus hijos aprendieron de él y se animaron a seguirle los pasos. Hoy comparte cabina con Fernando y Mauricio, ya no con Javier.

Gustavo de Rada - Una familia de ‘tuercas’

Gustavo De Rada fue campeón nacional de automovilismo y la cosa no se quedó ahí. Sus hijos mayores compitieron en autos y los dos menores hoy están en karting, con la promesa de ser grandes.

Víctor Alanoca - Padre e hijos, en los autos

El papá recorrió todo el país compitiendo en sus épocas. Los hijos Jesús y Víctor le siguieron los pasos. Además, don Víctor tiene nietas que también se han subido al carro.

Marcos Ferrufino - El fútbol los unió más

Marcos Ferrufino y su hijo Douglas trabajan en San José. Uno es técnico y el otro jugador. Los dos sienten la misma pasión por el fútbol que los juntó para defender al conjunto orureño.

Robert Pavicic - Una vida llena de ‘mates’

Don Roberto inició una carrera en el voleibol —hasta llegar al playero— y sus hijos no desentonaron: Carlos Antonio, Jorge Alberto, Bernardo Javier, Sergio Alejandro, Javier Marcelo y Claudia Eugenia.

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