Polideportivo

Si no está preparado, no lo haga

El ascenso es duro, además subir genera algunos cambios en el organismo. Solo lo pueden hacer los deportistas con entrenamiento

Impactantes escenarios, además de peligrosos, recorre la prueba mientras sube desde Yolosa a La Cumbre.

Impactantes escenarios, además de peligrosos, recorre la prueba mientras sube desde Yolosa a La Cumbre. Foto: Wara Vargas

La Razón (Edición Impresa) / Jaime Ayllón / La Paz

00:03 / 20 de octubre de 2014

El “ascenso al cielo por el camino del infierno” no es una prueba que la pueda realizar cualquier persona. Hay que estar preparado y reunir ciertas condiciones para lanzarse al ascenso. Si uno no lo está, corre el riesgo de que su salud sienta los rigores no solo del esfuerzo, sino del cambio de altitud.

En las tres ediciones anteriores, equipos médicos efectuaron pruebas para llegar a conclusiones sobre la práctica del deporte en la altitud.

El último estudio fue el realizado el año pasado por el médico Nataniel Claros. La conclusión fue que no hay diferencias entre los deportistas nacidos en la altitud o entrenados en ese nivel, con los provenientes del nivel del mar.

“Hay una dosificación  de la mioglobina, que es un transportador intercelular de oxígeno. Su concentración en la sangre entre las personas nativas de altura con las de costa no tiene una diferencia estadísticamente significativa, lo que quiere decir que  se comportan de la misma manera, por lo tanto esto indica como conclusión y apoya el hecho de que hagamos deporte en la altura o a nivel de la costa no hay ninguna contraindicación”.

Lo que sí hay que tomar en cuenta es que en el ascenso de Yolosa a La Cumbre, de 1.229 metros sobre el nivel del mar a 4.657, puede conspirar contra el estado de salud, pues al subir a un lugar más alto el deportista tiene menor presión barométrica, o sea una menor presión dentro de los pulmones, por lo tanto disminuye la oxigenación.

“Al practicar este ascenso no hablamos que lo pueden hacer personas comunes y corrientes, sino los deportistas, que tienen una preparación adecuada”.

Agregó que “obviamente en ellos la influencia de riesgo disminuye por su carácter de deportista que está acostumbrado al esfuerzo físico y de actividad constante. No es lo mismo para una persona que no hace deporte”.

Por eso recomendó que este tipo de prácticas solo las deben hacer las personas entrenadas. “No es que porque viva en la altura lo va a poder hacer, sino que requiere de un ritmo de entrenamiento durante muchos años”.

Cada vez son más los que corren

En aumento

La competencia comenzó en 2005 con 19 pedalistas, en 2010 hubo 112; el año pasado llegaron a 228 y en esta gestión a 259. La competencia está dividida en dos: ciclistas de élite y amateurs, damas y varones.

Lo recaudado va para el Hospital del Niño

Organizar la prueba de ascenso entre Yolosa y La Cumbre cuesta unos 25.000 dólares, suma que en su gran mayoría es cubierta por los sponsors.

No entrega premios económicos, y más bien lo recaudado después de cubrir todas las obligaciones, va a una bolsa a beneficio del Hospital del Niño.

El año pasado el aporte a esa institución fue de 20.000 bolivianos. Los organizadores esperan que, como la participación ahora fue mayor, ese monto sea superado y ayude más.

Manfred Aguirre, integrante del grupo los Huanca, que organiza la prueba, dijo que a partir de la siguiente edición la idea es “internacionalizar la prueba, pero manteniendo su espíritu amateur. Así vamos a procurar que, a la vez que venga gente de afuera, aquí vayan apareciendo nuevos talentos”.

Este año, aparte de deportistas bolivianos participaron extranjeros de Uruguay, Chile, Perú y Brasil, “fue una buena cantidad entre los que vinieron de afuera, y eso ayuda a nuestro objetivo, que es la beneficencia, porque de ese dinero tras descontar los gastos de organización, la contratación de la empresa que hace el control, la adquisición de material deportivo y otros gastos como el hospedaje y la alimentación, lo que queda es donado al Hospital del Niño. Queremos continuar en este tipo de acciones”.

Doña Mirtha, un ejemplo

Doña Mirtha Muñoz tiene 65 años, edad que no le impide ascender de Yolosa a La Cumbre todos los años. El sábado fue su novena vez.

Ella es una de las fundadoras del grupo de los Huanca y pionera de esta competencia, que comenzó en 2005.

El sábado volvió a conseguir una proeza, la de cruzar la meta luego de un gran esfuerzo. Tardó para los 63 kilómetros nueve horas, dos minutos y 27 segundos.Fue un nuevo triunfo para una persona que ha dedicado gran parte de su vida al deporte.

“Es una competencia durísima, pero siempre es un reto a vencer. Para ello una se prepara y trata de mantenerse en forma, cuidándose en todos los sentidos”.La señora Muñoz es una deportista. Siempre le saca tiempo a su día a día para practicar.

“Para esta prueba en particular cuido desde la alimentación hasta el entrenamiento que realizo. A pesar de todo el sacrificio que se hace es algo lindo, hacer el recorrido supone un esfuerzo enorme, pero también hay una gran motivación. Es que terminar de por sí le brinda a uno, una satisfacción enorme”.

Hace 20 años que decidió practicar  el ciclismo de montaña, sin fallar y “ya son nueve años que realizo este recorrido, el ascenso de Yolosa a La Cumbre es muy lindo. Por supuesto que voy a seguir”.

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