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Cinco razones para recordar los Juegos Paralímpicos de Río

Vibrantes competiciones en las que se batieron récords deportivos, así como momentos de solidaridad o de tristeza y algunas controversias marcaron el evento.

La alegría de los atletas paralímpicos en Río 2016. Foto: AFP

La alegría de los atletas paralímpicos en Río 2016. Foto: AFP

La Razón Digital / AFP / Río de Janeiro

07:35 / 19 de septiembre de 2016

Vibrantes competiciones en las que se batieron récords deportivos, así como momentos de solidaridad o de tristeza y algunas controversias marcaron los Juegos Paralímpicos de Río, los primeros de América Latina, que finalizan este domingo.

 

Lágrimas

Un tropezón al inicio... y una caída fatal hacia al final. Y en el medio, entusiasmo y emociones ante el empeño de muchos de estos atletas para vencer en las pistas, en impresionantes esfuerzos de superación.

En la ceremonia inaugural, el 7 de septiembre en el estadio Maracaná, la velocista Marcia Malsar, que había obtenido en 1984 el primer oro paralímpico de Brasil, tropezó cuando avanzaba ayudada por una muleta y dejó caer la antorcha olímpica. Pero se levantó, la recogió y completó su trayecto, bajo la ovación del público.

La belga Marieke Vervoort -titular de varias medallas en carrera en silla de ruedas- recordó al mundo los padecimientos que deben superar muchos atletas discapacitados, al evocar la posibilidad de someterse a una eutanasia.

Pero en una conferencia de prensa, Vervoort, que sufre una enfermedad degenerativa, negó que estuviese pensando en recurrir a ella inmediatamente después de los Juegos. "Estoy en paz y todavía quiero disfrutar de mis amigos, de mi familia", pero "llegará el día en que habrá más días malos que buenos", afirmó.

En el penúltimo día, la competición fue enlutada por la muerte del ciclista iraní Bahman Golbarnezhad, de 48 años, como consecuencia de una caída durante la carrera masculina de las categorías C4-5 (de atletas con ligeras deficiencias físicas y mentales). En la ceremonia de clausura, se observará un minuto de silencio en su honor.

 

Récords    

Los Juegos Paralímpicos, que celebraron inmediatamente después de los Olímpicos, están dejando de ser considerados como parientes pobres en términos de resultados deportivos.

Incluso sin el sudafricano Oscar Pistorius -que entró en la historia al competir en carreras tanto de los Olímpicos como de los Paralímpicos antes de ser condenado a seis años de cárcel por el asesinato de su novia- hubo numerosos atletas de gran destaque, que siguieron erosionando la frontera entre las dos series de competiciones.

El argelino Abdellatif Baka, con una fuerte deficiencia visual, estableció un récord en la carrera de 1.500 m, con un tiempo de 3:48.29. Y su hermano gemelo Fuad, que sufre de la misma deficiencia, llegó cuarto (3:49.84), pero aun así fue más veloz que el campeón olímpico, el estadounidense Matthew Centrowitz (3:50.00), vencedor de la carrera más lenta desde 1932.

 

Muchedumbres     

Existían fuertes preocupaciones de que las pruebas se celebrasen en estadios vacíos, debido a que los organizadores se quedaron sin dinero para asegurar la promoción. Un mes antes de la inauguración, solo se habían vendido un 12% de las entradas.

En los primeros días, esos temores parecieron confirmarse: en algunas competiciones, se le pidió al escaso público que se concentrase en algunas tribunas, para parecer más compacto en las pantallas de televisión.   Pero el primer fin de semana hubo una afluencia récord, impulsada por los buenos resultados de los atletas brasileños, como el nadador Daniel Dias, que el sábado sumó un oro y un bronce a su palmarés y se convirtió, con 24 medallas, en el deportista paralímpico con más medallas de la historia.

Al final, las ventas despegaron y hasta el sábado se habían vendido 2,1 millones de entradas, una cantidad superior a la de Pekín-2008 pero bastante por debajo del extraordinario éxito de Londres-2012 (2,8 millones de entradas).

 

Controversia con Rusia     

La mayor controversia de estos Juegos se produjo antes de su inicio, con la exclusión de todos los atletas rusos tras la revelación de la existencia de una política de Estado que propiciaba el dopaje.

La sanción contrasta con la decisión del Comité Olímpico Internacional (COI), que un mes antes había autorizado la participación de un centenar de deportistas de esa nacionalidad. Un miembro de la delegación de Bielorrusia fue expulsado a su vez, por desfilar en la ceremonia inaugural con una bandera rusa, en señal de protesta por la medida tomada por el Comité Paralímpico.

También provocó acrimonia la ausencia en la ceremonia inaugural, en ruptura con la tradición, del presidente del COI, Thomas Bach, quien alegó que tenía otros compromisos.

La polémica sobre la exclusión de Rusia recrudeció hacia el final de los Juegos, cuando el grupo de hackers Tsar Team (APT28), también conocido como "Fancy Bears", que estaría compuesto por rusos, pirateó el sistema informático de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA).   Según los datos divulgados por los piratas, una treintena de deportistas se habrían beneficiado de autorizaciones de uso con fines terapéuticos (AUT) para tomar medicamentos inscritos en la lista de productos prohibidos de los Juegos.

 

Abucheo   

La crisis política que vive Brasil irrumpió en los Juegos, cuando el discurso inaugural del presidente del comité organizador fue interrumpido por una copiosa silbatina antigubernamental. Y los abucheos cubrieron igualmente la breve declaración de apertura oficial pronunciada por el presidente Michel Temer, investido pocos días antes tras la destitución de la mandataria de izquierda Dilma Rousseff.

(19-09-2016)

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