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Juárez, el hijo paceño de San José

Es uno de los pocos jugadores paceños que triunfa. Hace algunas fechas alcanzó los 200 cotejos oficiales con la ‘V’ azulada, que es un sinónimo de continuidad, competencia y progreso.

Juárez en una de las canchas de entrenamiento de San José, en Oruro, luego de una sesión de práctica. Foto: Vladimir Blanco

Juárez en una de las canchas de entrenamiento de San José, en Oruro, luego de una sesión de práctica. Foto: Vladimir Blanco

La Razón Digital / Rafael Sempértegui / La Paz

12:42 / 14 de noviembre de 2018

El cariño de la afición, la pasión con la que se vive el fútbol en Oruro, el sentirse como en casa y el haber tenido continuidad futbolística en San José hicieron que el lateral derecho Ariel Juárez quede “atrapado” en el club santo, al que llegó por un año y ya lleva viviendo y jugando seis.

“El santo es un equipo grande de Bolivia”, afirma.

Es uno de los pocos jugadores paceños que triunfa. Hace algunas fechas alcanzó los 200 cotejos oficiales con la ‘V’ azulada, que es un sinónimo de continuidad, competencia y progreso.

“Llegar a esa cifra pienso que es producto de mucho trabajo y esfuerzo personal, y también por el apoyo de los compañeros. Me deja satisfecho el hecho de ser titular prácticamente desde que llegué. Gracias a Dios no tuve lesiones, y creo que con trabajo y perseverancia me gané un lugar en el club. Me siento más maduro, con mucha confianza. Lo cierto es que en Oruro crecí mucho, me entregué con todo al equipo y creo que me gané el cariño de la afición”, explica el lateral.

No se le pasó por la cabeza estar tanto tiempo, siendo que en su momento solo llegó por una temporada, a ver qué podía pasar después. “La verdad es que la afición es muy comprometida porque te da cariño, más del normal. Todo Oruro está pendiente del equipo, pero si le fallas, es igual de fregada; todas esas cosas me sirvieron para disfrutar, madurar y progresar bastante”, afirma.

Destaca la cercanía de la gente con los jugadores, diferente a lo que ocurre en otros clubes. “Estuve en Bolívar, en Real Potosí y tienen lindas hinchadas, pero lo que viví y vivo con San José no lo había sentido antes. En la calle, adonde vas, en las prácticas, en los partidos, el hincha es muy ligado al futbolista. Te hace sentir muy bien y por eso mismo uno tiene una entrega mucho mayor, porque sabe que está pendiente de ti y de todo el equipo”.

Vivió momentos duros. En  2016 se fue el presidente, quedaron muchas deudas y no había dinero para pagar y hacer otras contrataciones.

“Por el contrario, los momentos bonitos fueron cuando peleamos el título y por poco lo logramos en 2015. Como ahora ocurre, teníamos un gran equipo, un buen técnico, pero nos faltó muy poquito para ser campeones; ojalá que ahora se nos dé”.

Sostiene que está muy estable y maduro en lo personal y en lo profesional, aunque no deja de aprender de los compañeros y entrenadores. “Siempre hay algo más”.

Juárez considera que está en uno de sus mejores momentos futbolísticos; sin embargo, no se conforma, no quiere tener un techo y busca en lo posible su mayor superación en lo profesional.

  • Juárez en acción, en su primer año en San José frente a Bolívar. Foto: Archivo

Con relación al panorama general de San José, dice que hay un plantel muy capaz y con jerarquía por sus jugadores para lograr un título nacional, y que en Oruro se considera que es el momento.

“Está en el pensamiento de todo el plantel, del profesor Eduardo (Villegas), el de querer consagrar todo este trabajo levantando la copa de campeón. Sabemos que hay grandes rivales que buscan lo mismo, otros buenos planteles con excelentes futbolistas. Ojalá que este campeonato termine con un título para Oruro, para San José y la Virgen del Socavón, como dicen los aficionados aquí”.

Juárez no quiere dejar de pasar la oportunidad para agradecer y destacar su paso por Real Potosí, que fue el punto de partida para resurgir luego de una dura lesión que sufrió en su carrera.

“Lo de Bolívar me había golpeado bastante, se vio la parte ingrata del fútbol, pero en Real pudimos levantarnos con mucha voluntad y sobre todo recuperar nuestro nivel de juego, eso mismo me abrió las puertas de San José, donde estoy agradecido con la afición, por todo el respaldo”.

Vive bien en Oruro, donde quisiera seguir muchos años más.

Amor y desamor celeste

A principios de 2009, cuando ya estaba buenos años en Bolívar, había rechazado una propuesta de otro club en esa época por el buen torneo que tuvo, que incluso en lo económico era mejor, pero prefirió seguir en Bolívar; sin embargo, al inicio de 2010, una lesión a media temporada lo dejó sin jugar gran parte del año y los dirigentes le dijeron que se buscará equipo porque no seguiría en la Academia.

“Soy un agradecido con Bolívar, con su afición que siempre me trató bien, además que fui tres veces campeón; pero sí me dolió cuando me dijeron que no estaba en planes, pese a que yo había renunciado a una propuesta por ir a otro lado”, recuerda.

Dice que la Academia es un club de mucho nivel y que para estar ahí uno debe mostrar buen rendimiento y continuidad; caso contrario, al año siguiente es posible que no siga.

“Con Bolívar obtuve tres títulos, es un club que siempre está en eso, peleando arriba, por el título, por el primer lugar. Esos momentos son inolvidables, por eso mismo soy agradecido con la afición”, agrega el lateral paceño.

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