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El 11 de septiembre del fútbol

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Barraza

02:03 / 01 de junio de 2015

La sensación universal fue primero de asombro, luego de indignación y al final de satisfacción. El día que jamás creíamos llegaría, llegó. La justicia dio la orden y la Policía echó mano de una partida de multimillonarios de golpe, de ricos exprés, algunos señores salidos de ligas o clubes ignotos que les permitieron encaramarse en las asociaciones nacionales de sus países y desde ahí saltar a la Conmebol y a la FIFA.

Fue como una bomba atómica que tapó la re-re-reelección de Blatter y la cuestión del medio cupo sudamericano. Y ésta es, seguramente, la punta del iceberg. O el 0,1 por ciento de lo que podría encontrarse. De hecho, el Departamento de Justicia norteamericano señaló que hay 25 nombres más incriminados, los que deben ser judicializados antes de darse a conocer. Ahora uno se acuerda de Maradona, lo ve arremetiendo solo contra los molinos de viento desde 1990. Esto le va a dar un baño de humildad a más de un dirigente devenido en ricachón, lo va a tornar más prudente.

Resulta imposible dudar de la seriedad de las investigaciones realizadas por el FBI, robustecidas con los datos y las grabaciones aportadas por  el “arrepentido” Chuck Blazer, exsecretario general de la Concacaf que hizo una fortuna recibiendo coimas. Según cuentan sus allegados, hasta no hace tantos años Blazer apenas sabía que al “soccer” se jugaba con once, pero su astucia le permitió olfatear que era una actividad donde había mucho dinero y pocos controles. Con semejante país detrás y pocos competidores, hizo una carrera fulgurante y llegó al Comité Ejecutivo de la FIFA. Sabe todo el entramado de los negocios, compra de votos, matufias varias.

En este golpe que ha desatado el mayor escándalo en la historia del fútbol, la Conmebol se ha robado (nunca tan gráfico) el protagonismo. Tristemente estelar. La Conmebol es una entidad a la que ingresa muchas decenas de millones de dólares al año. Un botón de muestra: vendió la Copa América de 2015 en 75 millones de dólares, la de 2016 en 112 y las de 2019 y 2023 en 80. Y además recibe millones por la Libertadores, la Sudamericana, el porcentaje que le da la FIFA de los mundiales, los patrocinios, su hotel de cinco estrellas, etcétera. Hablamos de los dineros en blanco nomás… Los en negro los acaba de destapar la fiscal Loretta Lynch: 110 millones aparte.

Y  es muy ahorrativa la Conmebol, tiene mínimos gastos, su planta de personal hoy no debe pasar de 25 funcionarios, contando incluso la gente de seguridad y maestranza. Todo queda ahí. Pese a tanta prosperidad, no tiene ningún plan de desarrollo del fútbol, no ayuda a capacitar árbitros o entrenadores en las asociaciones, no construye canchas o estadios o sedes o centros de entrenamiento, nada. Los cursos de capacitación que se dan en Sudamérica para las federaciones son los subvencionados por la FIFA en los que participa Conmebol en carácter de nexo. A lo sumo pone el lugar.

Tiene, además, un sistema contable, o al menos lo tuvo hasta 2014, que los abogados califican de “cerrojo”, pues un pequeñísimo grupo de personas maneja el dinero y luego esas mismas personas, en un congreso, aprueban la gestión. Es decir, tal proceso no está sometido a un escrutinio externo.

El edificio de la Conmebol tiene inmunidad judicial, igual que la ONU, está protegido por una ley del Congreso paraguayo que virtualmente lo blinda, aunque el jueves un diputado guaraní anunció que presentaría un proyecto para derogar esa ley.

 Dentro de esa “caja fuerte” que es el edificio de la Conmebol, 11 personas se reúnen y deciden el destino de muchísimos dineros, dinero del que seguramente los clubes, base de la pirámide del fútbol, ignoran su existencia. O al menos ignoran su magnitud. Decenas de clubes sudamericanos que hacen malabares para subsistir o para conseguir algún refuercito de cara a alguna copa internacional. El ente continental, además, les retiene el 10% de las taquillas de los partidos por Libertadores y Sudamericana.

La Conmebol es impenetrable. Y muchos dirigentes que llegan a ella desde las distintas asociaciones llegan como asociacionistas, pero se convierten rápidamente en conmebolistas.

Según palabras de la fiscal Lynch, la empresa Datisa SA, conformada a su vez por Torneos y Competencias, Traffic y Full Play, habrían obtenido los derechos comerciales de las próximas cuatro Copa América mediante sobornos a directivos de Conmebol. Ahora los ejecutivos de Torneos (Alejandro Burzaco) y Full Play (Hugo y Mariano Jinkis) están prófugos. J. Hawilla (Traffic) fue más inteligente, se declaró culpable de varios cargos, se comprometió a pagar 151 millones de dólares de multa y a colaborar con la Justicia.

Nos preguntamos cómo será esta Copa América en Chile, coorganizada por la ahora descabezada Datisa. Porque un sinnúmero de tareas, como la generación de la imagen de televisión, las transmisiones, la atención a la prensa, a los patrocinadores, era responsabilidad de Datisa. Es más, ¿tienen validez ahora esos contratos de comercialización con Datisa…? ¿Seguirán siendo socias las empresas sobornadoras como si nada hubiera sucedido…? ¿Continuará Torneos como poseedor del contrato de derechos televisivos de la Copa Libertadores…? El presidente de la Conmebol, Juan Ángel Napout, no hizo la menor referencia al tema. Sería deseable, en una entidad seria y sana, que se anuncie si el fútbol sudamericano continuará asociado a esas empresas.

Los futbolistas, beneficiarios de premios mínimos por protagonizar la Copa, aún no se han manifestado. Y las asociaciones nacionales, perjudicadas por los millones que les escamotearon (fueron para las coimas), tampoco. ¿Dirán algo…?

No imaginamos a Joseph Blatter entregando la Copa América al capitán vencedor el 4 de julio en un estadio Nacional de Santiago repleto. ¿O sí…? ¿Se animará a exponerse al público…? ¿Se jugará la Copa América 2016 en Estados Unidos…? ¿Osarán pisar suelo estadounidense los presidentes de las asociaciones sudamericanas y quedarse un mes allí…? ¿Querrán ir los jugadores…? Messi, Neymar, Suárez, James, Falcao, etc. ¿se perderán sus vacaciones para prestarse a jugar un torneo inspirado solo en la plata…? ¿Un torneo que acordaron la sobornadora Datisa con Jeffrey Webb y Eugenio Figueredo…? Al menos Webb y Figueredo sí van a estar en Estados Unidos. Aunque no van a poder ir al estadio…

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