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Hugo Suárez: ‘Soy uno de los jugadores más discriminados en el fútbol boliviano’

En los equipos que ha jugado se ha convertido en un referente, hoy sucede lo mismo en Blooming. Hace una semana estuvo en La Paz para jugar contra Bolívar y los hinchas se burlaron de él.

Hugo Suárez durante un cotejo en el fútbol boliviano. Foto: Archivo La Razón

Hugo Suárez durante un cotejo en el fútbol boliviano. Foto: Archivo La Razón

La Razón Digital / Jaime Ayllón / La Paz

11:44 / 29 de agosto de 2018

El arquero Hugo Suárez es uno de los veteranos de nuestro fútbol. Este año cumple su temporada 18 en el balompié profesional. En los equipos que ha jugado se ha convertido en un referente, hoy sucede lo mismo en Blooming. Hace una semana estuvo en La Paz para jugar contra Bolívar y los hinchas se burlaron de él, tanto en la tribuna como en las redes sociales. Dice que sucede porque en el país falta cultura.

— ¿Quién le puso Chila?

— El periodista Fermín Zabala, por mi aspecto físico y los goles que marqué de tiro libre, además José Luis Chilavert (exarquero paraguayo) fue uno de mis ídolos a quien seguí.

— ¿Registra sus goles?

— Son 12 de tiro libre y 6 mediante la vía del penal.

— Las lesiones lo persiguen mucho…

— Es algo normal porque el fútbol es un deporte de contacto, por ejemplo en La Paz todos pensaron que estaba fingiendo para ganar minutos cuando empatábamos con Bolívar, pero no fue así, el adversario me pisó el tobillo y se hizo una contusión fuerte que hasta ahora me impide entrenar.

No es que un jugador se hace al lesionado, son cosas que suceden. Mi peor lesión fue en 2002 con una hernia de disco y dos artrosis facetarias (degeneración del cartílago). Cuando todos decían que iba a dejar el fútbol apareció el doctor Mario Quiroga y me curó. Hasta hoy doy gracias a Dios porque apareció el médico e hizo el milagro, la molestia se fue en nombre de Dios.

— ¿Usted cree en Dios?

— Sí, pero no tengo religión. Siempre digo que Dios es amor no religión, me acerco al creador con mucha oración, si me invitan, asisto a la iglesia católica o cristiana y me gusta mucho ayudar a la gente. Estos valores me enseñaron mis padres (Luis Emilio y Bertha) quienes también me ayudaron en mi carrera profesional.

— ¿Qué opinión tiene de la discriminación?

— En el país y en Sudamérica hace falta mucha cultura  en ese sentido porque si uno ve por ejemplo en Europa no hay mallas cerca de los terrenos.

Siempre dije que a mí no me hace daño la discriminación, pero soy uno de los jugadores más discriminados del fútbol boliviano por mi aspecto físico.

Serginho, jugador de Wilstermann, la está pasando mal por el color de su piel, porque en Bolivia no tenemos cultura en ese sentido, debemos ir mejorando y creciendo día a día. La gente debe pensar que detrás del futbolista hay una familia. En mi caso los de Bolivarmanía hicieron mal discriminándome por mi peso. Mi esposa y mis padres vieron esos mensajes y eso duele.

— ¿Cómo se hizo arquero?

— En mi época no había preparadores de goleros, uno aprendía mirando solamente, hoy hay profesionales que se dedican a ello, antes no se le daba la importancia de hoy.

El puesto es muy importante, es diferente, donde los errores se notan rápido, es difícil, es un puesto complicado de mucha presión, cometes un error y todo el mundo te cae encima.

Aprendí mucho mirando y siguiendo a Mauricio Soria, Marcelo Torrico, Hugo Justiniano y Joel Zayas. Cuando era joven también corregí a un golero grande que no salía bien a los costados no manejaba los pies y se le facilitó la tarea.

  • El golero en un entrenamiento del club Blooming. Foto: Hugo Suárez.

Ahora mismo trato de enseñar algunas técnicas a Rubén Cordano y Marco Vaca porque en el fútbol uno debe ayudar; muchos me dicen ‘para qué ayudas, si te pueden quitar el puesto’, pero ese no es mi lema, uno tiene que ayudar para que algún día lo recuerden. Antes era difícil que te enseñen, había mucho egoísmo mucha envidia.

— ¿Cómo observa el presente de nuestro fútbol?

— Siempre hay algo que mejorar, pero seguimos hablando de los mismos temas como de las divisiones inferiores, pero, ¿qué estamos haciendo para mejorar? Sé que habrá un Sudamericano Sub-15 y ya debería estar entrenando a esa selección para foguear a los chicos, pero no hay nada. Ojalá todos nos pongamos a trabajar de una manera organizada y planificada.

— ¿Las escuelas de fútbol contribuyen al crecimiento de nuestro balompié?

— Creo que antes las escuelas eran más de carácter recreativo, pero últimamente el sistema de trabajo cambió, se está enseñando, vamos creciendo en formación y eso es importante, de a poco se va sumando en la formación de futbolistas. Hay profesionales capaces que incursionaron en este aspecto.

— ¿Aún no jugó en La Paz?

— Hubo opción para ir a Bolívar y The Strongest, pero en ese tiempo Wilstermann era dueño del pase y no pudo dar las facilidades.

Además se me presentaron problemas familiares  fuertes porque falleció mi mamá, y en el club no entendieron esto, así que me vi obligado a romper el contrato y trasladarme a Santa Cruz, donde apareció Blooming, a cuyo directorio le agradezco la confianza.

He pasado tiempos muy difíciles porque también falleció mi suegro (Héctor Arteaga) y hace poco un sobrino. Siempre digo que antes que el fútbol está la familia, nosotros somos personas, sentimos, pero eso la gente no entiende, piensa que por la plata el futbolista cambia de equipo y no es así, la profesión nuestra es corta, no disfrutamos de la familia, no hay tiempo, pero elegimos esto porque nos gusta.

Viví momentos muy duros a nivel familiar y es difícil, pero aquí estamos siempre. Es como la frase del triste payaso, porque río por fuera y por dentro estoy desecho. Esta es la vida, esto continúa y tenemos que meterle el pecho a lo que venga.

— ¿Apunta para ser preparador de arqueros?

— No. Soy técnico graduado, acabé la carrera de entrenador en 2016 y pienso ejercer la profesión cuando deje la práctica activa; pero ahora me siento bien con ganas de entrenar, trabajar y continuar en el fútbol unos años más.

Para dirigir es importante tener carácter, al técnico boliviano no le dan las mismas condiciones algunas veces, pero lo importante es trabajar si hay opciones. Yo dejaré el fútbol antes que él me deje a mí, pero aún no sé cuándo me retiraré, solo Dios sabe qué pasará.

— Al parecer el apellido perdurará algunos años en el fútbol nacional...

— Ojalá se dé esa oportunidad, mi hijo Héctor Luis que está en la Sub-15 de Blooming tiene buena calidad para jugar, buena pegada, y le estoy ayudando bastante a que pueda mejorar y progresar; sobre todo dándole conceptos de disciplina que es lo más importante en esta carrera. Quería ser arquero, pero le expliqué que es un puesto muy complicado y se inclinó por ser jugador de campo, juega como volante de contención.

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