Marcas

Un tucumano goleador que echó raíces en Bolivia

Marcelo Ibáñez Morales - ‘No olvido la calidad de Ramiro Castillo y del camerunés Tomás N’Kono’

Marcelo Ibáñez Morales.

Marcelo Ibáñez Morales.

La Razón / Jorge Quispe

03:09 / 09 de noviembre de 2012

A más de 360 kilómetros de la ciudad de La Paz, un antiguo goleador de Chaco Petrolero enseña fútbol a niños, jóvenes y mujeres de la mina aurífera Rayo Rojo en el municipio de Pelechuco.

El tono de su voz es diferente al de los mineros de esa zona fronteriza con Perú, donde es admirado por haber vestido además las camisetas de The Strongest y Bolívar, los dos grandes clubes del país en los 90. “¡Hola! ¿Qué hacés?”, saluda amablemente Jorge Marcelo Ibáñez Morales, el tucumano que llegó en 1993 a la sede de gobierno y que el próximo año cumplirá 20 años en Bolivia.

Ibáñez no cambió mucho. Su sonrisa franca y amigable, con la que recibía a los periodistas, aún le distinguen lejos del estadio Hernando Siles, donde en más de una ocasión terminó como el mejor jugador del partido cuando vestía la camiseta de su “querido Chaquito”, como dice él, por el cariño que le tiene a ese club.

En el campamento de Rayo Rojo, Ibáñez prepara a los niños, jóvenes y mujeres para un campeonato interno que empezará en diciembre. “Me salió la oportunidad de enseñar fútbol aquí, en Rayo Rojo y en la mina La Banderani”, cuenta mientras frota sus manos para calentarse un poco en ese poblado cercano a la cordillera Real.

Casi 12 años después de haber dejado el fútbol activo, El Tucu, como algunos de sus amigos le llaman, habla de Ramiro Castillo, el gran ídolo paceño con quien compartió camarín en el Tigre (1994). Recuerda las atajadas del mundialista Tomas N’Kono, con quien fue compañero en Bolívar (1995), cuando la Academia era dirigida por el ruso Vitaly Schevchenko. No obstante, admite que sus mejores días los vivió en Chaco.

“Fue también en 1995 cuando después de empatar en Santa Cruz nos jugamos el descenso con Blooming, le ganamos y nos quedamos en la Liga”. Esa tarde, el argentino marcó un gol de tiro libre con el cual fueron a los penales, instancia en la que Chaco fue más efectivo.

Su buena campaña hizo que el Tigre lo fichara para la Copa Libertadores de 1994, en el aurinegro sus compañeros fueron además Luis Ibarra (+), Miguel Gariazú y Gonzalo Berdugo, Olsen Borja, Claudio Mir, Arturo García, Johnny Villarroel y William Roca, entre otros.

Ibáñez se lesionó, estuvo parado más de un mes y medio, y aunque no pudo confirmar sus buenos antecedentes con Chaco, llegó a la Academia de las grandes figuras. Un año después, en 1996, regresó a filas chaqueñas.

Marcelo volvió a ser vital en la campaña del club, con el cual hasta ahora sigue identificado. “Jamás olvidaré una tarde cuando perdíamos 2-1 y con dos goles míos ganamos 3-2”, infla el pecho al hablar de ese inolvidable partido.

Luego fichó por Independiente Petrolero de Sucre, jugó en otros equipos, y mientras los años avanzaban decidió radicar en La Paz. “Bolivia y La Paz me han dado todo. Yo llegué en 1993 por unos meses y el próximo año cumpliré 20 años en Bolivia”.

Ibáñez tenía 21 años cuando arribó al fútbol boliviano. Aún se comunica con sus familiares en Tucumán, pero sus raíces están en su nueva patria, donde nacieron sus dos hijas: Dayana Nicole (8) y Christian Marcelo (10), además de su pareja, la beniana Lenny Limpias Cahuana. Marcelo trata de devolver ahora lo mucho que le dio Bolivia enseñando fútbol a los más jóvenes.

Perfil

Nombre: Jorge Marcelo Ibáñez Morales.

Nacimiento: San Miguel de Tucumán, el 25 de julio de 1969.

Sus clubes: San Martín de Tucumán (Argentina), Chaco Petrolero (1993), The Strongest (1994), Bolívar (1995), Chaco Petrolero (1996), Independiente Petrolero (1997).

Ocupación: Trabaja en el campamento minero de Pelechuco, donde no olvida su pasión y entrena a los niños en la escuela de fútbol.

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