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Alemania y Austria abren sus fronteras a los refugiados

Crisis. La fotografía del niño sirio fallecido en una playa de Turquía logra movilizar a la Unión Europea

Asilo. Una familia de refugiados sirios esperan ser reubicados tras arribar a Múnich, ayer.

Asilo. Una familia de refugiados sirios esperan ser reubicados tras arribar a Múnich, ayer. AFP.

La Razón (Edición Impresa) / EFE / Berlín, Austria

00:05 / 06 de septiembre de 2015

Alemania y Austria afrontan el reto de recibir a los miles de refugiados que, tras varios días atascados en Hungría, lograron la noche del viernes el visto bueno de los gobiernos alemán y austriaco para seguir su camino. La Policía austríaca ha cifrado en unos 10.000 los refugiados de Oriente Próximo que llegaron ayer a Austria procedentes de Hungría. Así lo dijo Hans Peter Doskozil, jefe de la Policía del estado federado de Burgenland, fronterizo con Hungría, donde desde las primeras horas del sábado arribaron aproximadamente 6.500 refugiados a bordo de autobuses especiales enviados por el Gobierno húngaro. “Prácticamente todos quieren continuar el viaje a Alemania. El viaje ulterior se les permite”, se dice en un comunicado del Ministerio del Interior austriaco publicado en Twitter.

A su vez, las autoridades alemanas calculan que ayer llegaron al país entre 7.000 y 10.000 refugiados procedentes de Hungría, lo que triplicará el flujo de los días anteriores. “Es tres veces más que en los otros días. Poco a poco llegamos a los límites de nuestras capacidad”, dijo el portavoz de la Policía federal, Ivo Priebe.

El Gobierno alemán repartirá a los varios miles de refugiados que llegaron a su territorio siguiendo el sistema de cuotas fijado bajo la llamada fórmula de Königstein, que tiene en cuenta tanto la población como los ingresos fiscales de los 16 estados federados. Siguiendo ese sistema, actualmente el estado federado que más refugiados recibe es Renania del Norte-Westfalia, seguido por Baviera.

El sistema se diseñó en 1949 para fijar los aportes a la financiación de instituciones de investigación por fuera de las universidades, pero posteriormente se ha aplicado a otros asuntos en los que hay que repartir las cargas en todo el territorio alemán; y desde 2005 la fórmula de Königstein se aplica también para el reparto de refugiados entre los 16 estados federados.

En Alemania, la mayoría de los trenes procedentes de Austria con refugiados se encaminaron hacia Múnich, aunque algunos fueron trasladados a campos de acogida en una escala en la ciudad bávara de Rosenheim. Varios cientos de agentes de la Policía federal, encargada de la seguridad en las vías ferroviarias, se ocuparon de asistir a los refugiados, registrarlos y trasladarlos a campos de acogida.  El Gobierno alemán dijo también esta semana que prevé recibir este año hasta 800.000 refugiados, una cifra que reconoce que será difícil de gestionar.

Imagen. La fotografía del cuerpo sin vida del niño sirio-kurdo de tres años Aylan Kurdi registrada el miércoles en una playa turca ha logrado lo que no habían conseguido las más de 3.000 muertes de inmigrantes y refugiados en el Mediterráneo en lo que va del año: movilizar a los países de la Unión Europea (UE), que siguen sin solución a largo plazo.

Los gobiernos nacionales, de los que realmente depende la política migratoria europea, se han visto obligados a suavizar sus posiciones y a proponer nuevos pasos para responder a la crisis de refugiados más grave que ha vivido Europa desde la Segunda Guerra Mundial, ante la presión ciudadana y la vergüenza de un drama que han ignorado durante demasiado tiempo.

“Se ha acabado el tiempo del juego de culpas, es el momento de tomar decisiones y transformar las decisiones en acciones y hacerlo de manera unida, como europeos”, dijo ayer en Luxemburgo la Alta Representante de la UE, Federica Mogherini, quien además reconoció que “ha llevado desafortunadamente algunos meses” a los Estados miembros darse cuenta de que se trata de un problema europeo y no de un país en concreto.

Proponen cuotas de refugiados

Acogida

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados instó a las autoridades europeas a establecer un plan global en el que se organice la acogida de unos 200.000 refugiados.

Rechazo

Los países del Este ven con reserva la fijación obligatoria de cuotas de refugiados entre Estados europeos. Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia reafirmaron ayer su rechazo a un modelo que gana adeptos en el club comunitario.

ACNUR señala que hace falta plan europeo

La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) elogió ayer la decisión de las autoridades alemanas y austríacas de acoger a miles de refugiados que han llegado a sus fronteras, lo que demuestra su “liderazgo europeo basado en valores humanitarios”, pero reiteró que lo esencial es delinear una política de asilo en la UE.

Asimismo, la agencia felicitó a los ciudadanos que se han movilizado para ayudar a los desesperados solicitantes de asilo, y destacó que esta movilización en muchos casos ha obligado a los gobiernos a actuar y a modificar posturas anteriores mucho más restrictivas. “Sin embargo, la situación actual de que solo unos pocos países estén dispuestos a recibir a los refugiados y a los migrantes no es una solución sostenible. Hay una necesidad urgente de establecer un plan de emergencia para lidiar con la crisis de los refugiados”, señala un comunicado de ACNUR.

Hungría no afronta la crisis humanitaria

EFE

El Gobierno de Hungría rechazó ayer de nueva cuenta las cuotas obligatorias de refugiados que la Comisión Europea ha propuesto  para lograr un reparto justo de la carga migratoria, algo que respaldan Austria, Alemania y Francia.  “Es importante encontrar una fórmula para repartir a los refugiados entre todos los países de Europa. También es importante mejorar los campos de refugiados en los países cercanos a la crisis, para que los refugiados puedan quedarse allí y mejorar su vida”, declaró ayer la ministra austríaca del Interior, Johanna Mikl-Leitner, quien  además calificó de “difícil de entender” y “no satisfactoria” la política de Hungría hacia los refugiados.

Además, la cooperación con el país vecino es “extremadamente difícil”, agregó la ministra a la prensa en la estación de trenes Westbahnhof de Viena, donde el mediodía de ayer fue a saludar a los miles de refugiados que habían llegado hasta allí después de pasar días y semanas sin poder salir de Hungría.

“Los gobiernos que se rigen por criterios egoístas o de política nacional deben entender que ningún país puede asumir solo esta tarea hercúlea, se necesita más Europa, a todo el continente para dar una respuesta”, añadió. Y, en alusión a la valla alambrada construida por Hungría en su frontera con Serbia, advirtió: “Nadie puede creer que se dé una discusión sobre cómo proteger a Europa con alambre de espino o el levantamiento de fronteras físicas, esa no es la solución”.

El Gobierno húngaro decidió el viernes, pocas horas después de que el Parlamento aprobase una ley que castiga con cárcel a las personas que cruzan las fronteras de forma ilegal, trasladar a miles de refugiados a la frontera con Austria.

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