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Alza de tarifas de transporte desata disturbios en Brasil

Situación. Las protestas llegan en momento de crisis económica

Sao Paulo. Manifestantes rompen la noche del martes las ventanas de un bus de transporte público.

Sao Paulo. Manifestantes rompen la noche del martes las ventanas de un bus de transporte público. EFE.

El País, AFP / Sao Paulo

00:11 / 13 de junio de 2013

Los brasileños, poco acostumbrados a protestar en las calles, esta vez se han levantado en las principales ciudades del país contra el aumento de los pasajes del transporte público. Manifestantes lanzan bombas molotov a los policías, quienes responden con gases lacrimógenos y balas de goma.

Autobuses incendiados, bombas molotov, gases, basura, vidrios quebrados: el tercer día de protestas en Sao Paulo por el aumento de la tarifa del transporte público ha sido el “más violento”, según las autoridades que cuentan tres heridos y 20 detenidos. Es la tercera protesta desde el jueves en respuesta al aumento de 7% del boleto de autobús, metro y tren de 3 a 3,2 reales (de $us 1,5 a 1,6, al cambio actual).

Unos 5.000 manifestantes cortaron la noche del martes el paso en importantes vías de la ciudad. Puntos de teléfonos públicos fueron destruidos, ventanas de tiendas y bancos terminaron quebradas, así como la de algunas estaciones del metro. La Policía impidió a los manifestantes entrar a una terminal de buses para destruir a pedradas las unidades.

Con todo, dos colectivos fueron parcialmente incendiados, según el diario Folha. “Estaba con 15 pasajeros, un grupo de encapuchados amenazó con incendiar el bus. Pedí a los pasajeros a bajar y ahí lo destruyeron todo. A pedradas”, narró un conductor de autobús.

El Movimiento Pase Libre (MPS) no reivindicó los actos de destrucción. “Con más de 15.000 personas, no se puede controlar”, dijo uno de sus integrantes al sitio G1, que triplicó el estimado de manifestantes de la Policía.

Una nueva marcha fue convocada para el jueves. La Fiscalía promueve una reunión un día antes con representantes del movimiento y la Alcaldía. El alcalde de Sao Paulo, Fernando Haddad, del gubernamental PT, dijo el fin de semana que busca opciones para reducir el precio del pasaje, pero las soluciones propuestas, que pasan por la municipalización de impuesto federal, no son de corto plazo.

En Río de Janeiro, donde fueron detenidas 32 personas, hubo otro enfrentamiento de la población con las fuerzas del orden. Para hoy está anunciado un nuevo encuentro de protesta en Cinelandia, en el centro de la ciudad.

Situación. Las manifestaciones han llegado en un momento de crisis de la economía con la inflación alta, la bolsa cayendo (el martes perdió un 3%) y el dólar rozando los 2,20 reales. La presidenta Dilma Rousseff se mostró preocupada por las manifestaciones, pero también por los problemas de la economía, que le han costado por primera vez una pérdida de ocho puntos en su, hasta ahora, alta popularidad. Anoche Rousseff convocó al Palacio de la Presidencia al ministro de Economía, Guido Mántega, y al de Justicia, José Eduardo Cardozo.

En la ciudad de Natal, los estudiantes, con sus manifestaciones, obligaron a las autoridades a rebajar las tarifas aumentadas de los transportes. Y en Florianopolis la paralización de los autobuses públicos fue del 100%. Cerca de medio millón de ciudadanos se quedó sin transporte colectivo.

Los precios de los transportes públicos en Brasil son muy altos en relación al sueldo base de los trabajadores, máxime cuando no existen abonos para quienes los usan de forma regular. El billete sencillo en São Paulo, que permite un máximo de cuatro trayectos en tres horas (en la mayor ciudad de Sudamérica, con un tráfico proverbialmente infernal) cuesta 3,20 reales.

Para aquellos que hacen un viaje de ida y otro de vuelta seis días a la semana, el gasto en transporte supera los 200 reales al mes ($us 93), cuando el salario mínimo es de 678 reales ($us 315). Las manifestaciones están creando una alarma especial, pues ni siquiera frente a los grandes escándalos de corrupción política la gente salió a la calle.

Clase media apoya a las autoridades

La clase media, poco acostumbrada en Brasil a las manifestaciones de protesta en las calles, está aplaudiendo a las autoridades, que han pedido mano dura a la Policía contra las movilizaciones, las que están paralizando el tráfico en ciudades ya de por si supercongestionadas.

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