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Secretario regional de Brasil denuncia que estados pactan con presos

"La prisión no es un hotel y el preso no es un huésped", declaró el secretario de Justicia y Ciudadanía Wallber Virgolino, quien dijo que está retirando los ventiladores en las prisiones de Río Grande do Norte "para que el preso lo sienta".

Fotografía cedida hoy, domingo 8 de enero de 2017, por SEAP, de detenidos que permanecen desnudos para una inspección el día en que cuatro personas murieron en un nuevo motín en una prisión de Manaos, Brasil.

Fotografía cedida por SEAP, de detenidos que permanecen desnudos para una inspección el día en que cuatro personas murieron en un nuevo motín en una prisión de Manaos, Brasil. Foto: EFE

La Razón Digital / EFE / Río de Janeiro

11:37 / 10 de enero de 2017

El secretario de Justicia y Ciudadanía del estado brasileño de Río Grande do Norte (noreste), Wallber Virgolino, denunció este martes que los estados hacen acuerdos con los presos para evitar rebeliones como las que causaron más de cien muertos desde inicios de año.

En declaraciones al diario O Globo de Río de Janeiro, Virgolino, quien también es comisario de la Policía, aseguró que los responsables regionales del sistema penitenciario brasileño se hacen los de la vista gorda en las revistas para entrar a las cárceles a cambio de evitar rebeliones y motines de los internos.

"Algunos estados hacen un acuerdo tácito con los presos. Tú te quedas quieto y yo dejo entrar todo para ti. (...) El estado recula, se queda con miedo del preso, y empieza a aceptar de forma involuntaria todo del preso, para que no se desmadre, no mate a nadie, no haga una rebelión", criticó el funcionario.

Virgolino defendió que "los criminales tienen que sentirse criminales" y deben tener duras reglas de comportamiento, sin gozar de privilegios como ventilador o televisión en sus celdas.

Según él, las prisiones brasileñas "son un hotel" porque en su mayoría hay "televisión, nevera o aire acondicionado".

"La prisión no es un hotel y el preso no es un huésped", agregó Virgolino, quien dijo que está retirando los ventiladores en las prisiones de Río Grande do Norte "para que el preso lo sienta. Si no, se pensará que puede hacer todo".

"Tenemos que encarar el preso como preso. Si la educación pecó, si los programas sociales pecaron, no es nuestro problema. Estamos ahí para custodiar", completó.

Pese a las habituales denuncias del mal estado de las cárceles brasileñas, con hacinamiento, falta de higiene y ventilación o el riesgo de contraer enfermedades, Virgorino rechazó las comparaciones de las prisiones del país con los calabozos, como han denunciado algunas entidades.

"El calabozo no tiene aire acondicionado, no tiene televisión, no tiene ventilador, no tiene plancha para la ropa, nevera, barbacoa", comentó.

Para Virgolino, "no es aceptable" el hacinamiento que sufren las prisiones del país, pero afirmó que tiene "que administrar con lo que hay. No puedo trabajar (con la hipótesis) que caerán del cielo 20 prisiones, diciendo que habrá un preso por celda. Tenemos que adoptar medidas pensando en la realidad".

El responsable de Justicia regional descartó que las rebeliones y reyertas entre facciones rivales que se han producido en otros estados del país en los últimos días se repitan en Río Grande do Norte y dijo que se trata de una lucha "aislada".

El estado de Río Grande do Norte tiene unos 8.000 presos actualmente, aunque su capacidad es de 4.500 internos.

El sistema penitenciario brasileño se encuentra en el ojo del huracán tras las más de cien víctimas que han dejado varias rebeliones en los estados de Amazonas y Roraima (norte del país), atribuidas a la disputa entre bandas criminales rivales por el control del tráfico de drogas. (10/01/2017)

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