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Británicos votarán el 23 de junio si continúan en la Unión Europea

El Reino Unido tendrá un trato especial tras el acuerdo de esta semana

Convocatoria. Cameron sale de su residencia oficial para anunciar el referéndum a los periodistas.

Convocatoria. Cameron sale de su residencia oficial para anunciar el referéndum a los periodistas. Foto: EFE

La Razón (Edición Impresa) / EFE / Bruselas

00:00 / 21 de febrero de 2016

El primer ministro británico, David Cameron, anunció ayer que el referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea (UE) se celebrará el 23 de junio, y confirmó que su Gobierno defenderá continuar en “una Europa reformada”.

“No amo Bruselas, amo al Reino Unido, y soy el primero en decir que todavía se necesita mejorar, y que la tarea de reformar Europa no acaba con el acuerdo”, dijo Cameron tras una reunión de dos horas con sus ministros en la que defendió un trato que, a su juicio, otorga al Reino Unido un “estatus especial” en el club europeo.

En un discurso que supone el inicio de la campaña de la consulta del 23 de junio, el jefe del Gobierno británico afirmó igualmente que su país es “más seguro” y “más fuerte” dentro de la Unión Europea, y advirtió de que romper los lazos con el continente supondría dar “un salto hacia la oscuridad”.

GARANTÍAS. El Reino Unido y sus 27 socios comunitarios consiguieron el viernes, tras dos días de intensas negociaciones, cerrar un acuerdo dirigido a convencer a los votantes británicos de que apoyen la permanencia del país en el bloque comunitario en el referendo. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en un mensaje difundió por la red social Twitter el mensaje: “Acuerdo. Apoyo unánime para un nuevo encaje para el Reino Unido en la Unión Europea (UE)”.

El acuerdo entre la UE y el Reino Unido hace frente a las cuatro principales exigencias de Cameron, en materia de gobernanza económica, competitividad, soberanía, y beneficios sociales y libre circulación. Establece principios para garantizar el respeto mutuo entre los estados miembros que quieren avanzar en la profundización de la Unión Económica y Monetaria y los que no, como el Reino Unido. La intención es permitir mayor integración dentro de la eurozona a la vez que se salvaguardan los derechos y las competencias de los países miembros de fuera del euro, manteniendo “un campo de juego equilibrado y la integridad del mercado único”.

El acuerdo establece un nuevo “mecanismo” que otorgará las garantías necesarias a los países que no pertenecen al área de la moneda única, pero que no podrá servir para vetar o retrasar decisiones urgentes ni las medidas que se consideren fundamentales para la consecución de los objetivos de la eurozona.

La UE reconoce que el Reino Unido no “está comprometido con una mayor integración política dentro de la Unión”, por lo que especifica que en un futuro cambio de los tratados se dejará claro que el concepto de una “Unión cada vez más estrecha no aplicará” al Reino Unido.

Sobre los beneficios sociales, el Consejo puede a partir de ahora autorizar a un país miembro a “restringir el acceso” a trabajadores comunitarios recién llegados a su territorio, por un periodo de hasta cuatro años desde el inicio de su empleo, pero luego tiene que consederles un acceso gradual a esas prestaciones. El acuerdo del viernes también establece el compromiso de fortalecer el mercado interior de la UE rebajando las cargas administrativas y otros costes de las empresas, especialmente las pequeñas y medianas.

Escoceses amenazan

Compromiso

Los independentistas de Escocia anunciaron que si el Reino Unido sale de la UE redoblarán su campaña, y la canciller alemana, Angela Merkel, aseguró que el acuerdo es un “compromiso justo”.

Ministros  de Cameron se oponen al acuerdo

Cinco miembros del Gabinete de Gobierno de Cameron se desmarcaron ayer de la postura oficial del Ejecutivo y adelantaron que harán campaña por la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE). El titular de Justicia, Michael Gove, afirmó en un comunicado enviado a la prensa que abandonar el bloque comunitario asegura al país un “futuro mejor”.

El ministro de Trabajo y Pensiones, Iain Duncan Smith; la responsable para Irlanda del Norte, Theresa Villiers; el titular de Cultura, Medios de Comunicación y Deportes, John Wittingdale, y el líder de la Cámara de los Comunes (cámara baja del Parlamento británico), Chris Grayling, también comunicaron que disienten de la línea oficial del Gobierno, que respalda la permanencia en la UE.

El líder del Partido Laborista británico —primero de la oposición en el Reino Unido— Jeremy Corbyn, afirmó que el acuerdo logrado con Bruselas es “irrelevante”, aunque defenderá la permanencia de su país en la UE. Al otro lado del espectro político, el líder del eurófobo Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP, de derecha, que obtuvo en las elecciones generales de mayo cerca de cuatro millones de votos), Nigel Farage, calificó como “patético” el acuerdo y defendió que el Reino Unido debe “abandonar la UE” y recuperar “el control de nuestras fronteras”.

Casi siempre gana la permanencia

Solo Noruega rechazó en dos ocasiones unirse a la Unión Europea

AFP - Bruselas

Los referéndums nacionales marcaron a menudo la dirección de la Unión Europea, al admitir a nuevos miembros o bien ampliar sus poderes mediante los cambios en los tratados. El que se celebrará en el Reino Unido el 23 de junio, para decidir si el país sigue o no en la Unión Europea, podría traducirse en el primer abandono de la historia en el club europeo.

En el caso de la primera expansión de la entonces Comunidad Económica Europea, Francia, miembro fundador, celebró un referéndum en 1972 en el que aprobó admitir un año más tarde al Reino Unido, Irlanda, Dinamarca y Noruega, después de que el presidente Charles de Gaulle bloqueara en un par de ocasiones el ingreso británico. Daneses e irlandeses celebraron a su vez referéndums para sellar su ingreso, mientras los noruegos votaron a favor de no hacerlo.

El Reino Unido no consultó a sus ciudadanos para entrar, pero finalmente, en 1975, el gobierno laborista de Harold Wilson los convocó para decidir si seguían en la Comunidad Económica Europea, y ganó la opción de continuar.

Austria, Finlandia y Suecia votaron en 1994 sumarse a lo que ya era la Unión Europea, llegando a 15 el número de miembros el 1 de enero de 1995. Los noruegos volvieron a votar en contra.

Diez países, ocho antiguos miembros del bloque comunista y dos islas del Mediterráneo, entraron en la Unión Europea el 1 de mayo de 2004, elevando los miembros a 25. Solo Chipre no consultó a sus ciudadanos. República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Eslovaquia, y Eslovenia votaron en 2003. Croacia se convirtió en el miembro 28 del bloque en julio de 2013, celebró un referéndum en enero de 2012.

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