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Se fue Chavela Vargas, la voz que resucitó convertida en mito

México. La artista de 93 años murió de un paro respiratorio tras convalecer una semana

DESPEDIDA. La cantante, portando su tradicional poncho rojo que acompañaba con su medallón de chamana.

DESPEDIDA. La cantante, portando su tradicional poncho rojo que acompañaba con su medallón de chamana. Foto: AFP

El País y EFE / México

00:00 / 06 de agosto de 2012

Dirán que el 5 de agosto ha muerto en Cuernavaca, Morelos, Isabel Vargas Lizano, nacida en 1919, natural de Costa Rica, referente de la canción mexicana, cantante de oficio y dueña de un sentimiento que conquistó ambos lados del Atlántico.

Pero la verdad es que Isabel Vargas Lizano, conocida como Chavela Vargas, la voz que trascendió rancheras, boleros, corridos revolucionarios, tangos y canciones cubanas para forjar un estilo dulce y desgarrado, hondo y bravío, macho y femenino… la verdad es que no ha muerto, sólo ha comenzado su balada inmortal.

A Chavela no le dio la gana de morirse en su último viaje a España, cuando el 12 de julio fue ingresada en el hospital por agotamiento. Los peores augurios tuvieron que esperar. Pisaría de nuevo México. Todo fue aterrizar para que comenzara el canto chavelesco: “Ya vine de donde andaba, se me concedió volver. A mí se me figuraba, que no les volvería a ver”. La letra de El Ausente fue el saludo que pusieron sus amigos en la cuenta de Twitter abierta a su nombre.

Del Chalchi, su escarpada montaña de Tepoztlán, se despediría el 30 de julio, cuando se la llevaron al hospital donde dejó de respirar ayer a los 93 años.

Confesiones. A Chavela le aburría que le preguntaran por Frida Kahlo, pero le divertía recordar lo que vivió con la pintora y Diego Rivera al poco tiempo de llegar a México. “Me invitaron a una fiesta en su casa. Y ya me quedé, me invitaron a quedarme con ellos a vivir y aprendí todos los secretos de la pintura de Frida y Diego”, dijo en 2009, cuando cumplió 90 años.

Cuando nadie creía que podía cantar, dio un recital en el Teatro de la Ciudad. Cuando todos se resignaban a la eternidad de clásicos como La Macorina o Piensa en Mí, produjo en 2011 el disco La Luna Grande, en honor a Federico García Lorca. Cuando pocos creían que podría viajar, regresó a Madrid.

Tuvo recuerdos amargos de Costa Rica, país que dejó a los 17 años y al que regresó al arrancar el siglo XXI para confirmar, siete meses después, que ella era de México. Para amanecer en sus últimos años eligió Tepoztlán, un pueblo de clima templado donde ella amanecía dialogando con El Chalchi, su monte-chamán.

Cuando sus amigos habían muerto y ella había tocado fondo a causa del alcohol, resurgió en 1991: cantó en Coyoacán y volvió a convivir con los grandes, para empezar con Werner Herzog, que la invitó a El grito de piedra. Quince años de retiro no hicieron mella: “se me abrieron las puertas: esperaban que yo volviera”. Los discos suman 80 y son variadas sus participaciones en películas, entre ellas Frida (2002) de Julie Taymor y Babel (2006), de Alejandro González Iñárritu.

“Quiero que un día se entienda que mi mensaje ya no es de la garganta, (...) es lo que no me deja morir hasta que la gente sepa que mi canto no es canto, es algo más allá del dolor, más allá de la angustia, más allá del saber, más allá de todo, del arte en sí mismo”, dijo en 2003, anticipándose a su deceso.

Ayer, su amiga María Cortina relató que Chavela Vargas pidió a sus enfermeras que le retiraran la máscara de oxígeno para pronunciar su última frase: "Me voy con México en el corazón".  "No se quejó ni siquiera un segundo, mantuvo una gran dignidad, una gran sonrisa para todos los que la atendieron". Así se fue, tras cumplir su sueño final:  viajar a España para despedirse del poeta Federico García Lorca.

La voz  que hizo llorar al mundo

Nacimiento

Nació el 17 de abril de 1919 en San Joaquín de Flores, un pueblo ubicado a 20 km de San José de Costa Rica.

Alcohol

Por 15 años se dedicó a la bebida: llegó a calcular que bebió 40 mil litros. Lo dejó y no lo probó desde 1990.

Lesbiana

Fue amante de la pintora Frida Kahlo (1907 - 1954) y se declaró abiertamente homosexual el año 2000.

Mariachis en su adiósEFE - México

Los mariachis de la plaza Garibaldi de la capital mexicana recibirán hoy junto a la cantante Eugenia León y los guitarristas de Vargas, Juan Carlos “Che” Allende y Miguel Peña, a los que se conoce como los “macorinos”, los restos de Chavela Vargas para acompañarla hasta el Teatro de Bellas Artes, donde estará la capilla ardiente, explicó su amiga Mariana Gyalui.

Tras proceder a la incineración de los restos de Vargas, sus amigos procederán a esparcir sus cenizas en el cerro del Chalchi, frente al que ella tenía su casa de Tepoztlán (Morelos).

Cuando Chavela Vargas estaba hospitalizada en Madrid —entre el 12 y el 21 de julio—, “ella sabía en su fuero interno que se moría y por eso se quería ir a toda costa, porque quería morir en sus casa”, a la que regresó el 26 de julio, según Gyalui.

La mañana de hoy, el féretro de la cantante de La llorona será trasladado a la plaza Garibaldi, donde se reúnen a diario los mariachis.

Después, sus restos serán trasladados al Teatro de Bellas Artes de la capital mexicana, donde sus compatriotas de adopción podrán rendirle un último tributo.

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