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Chile evoca golpe con disturbios y llamado a dejar traumas pasados

Los chilenos conmemoraron los 40 años del golpe de Estado en medio de reclamos por el sistema político y económico heredado de la dictadura de Augusto Pinochet

Capital. Policías chilenos arrestan a una manifestante que protestaba en la avenida Alameda de Santiago.

Capital. Policías chilenos arrestan a una manifestante que protestaba en la avenida Alameda de Santiago. AFP.

AFP / Santiago de Chile

01:03 / 12 de septiembre de 2013

Chile conmemoró ayer los 40 años del golpe de Estado que instaló la dictadura de Augusto Pinochet, con disturbios en barrios periféricos y un llamado del presidente Sebastián Piñera a superar los traumas del pasado.

La jornada estuvo precedida de enfrentamientos y barricadas en algunas poblaciones de la periferia de Santiago, tradicionales puntos de oposición a la dictadura de Pinochet, que derrocó al gobierno del socialista Salvador Allende y se saldó con más de 3.200 víctimas. Los enfrentamientos, de menor intensidad a los esperados por el Gobierno, dejaron al menos 68 detenidos y cinco autos quemados, según la Policía.

En la céntrica comuna de Providencia el chofer de un autobús del transporte público pudo sofocar un intento de quemar el vehículo con pasajeros a bordo. “El balance ha sido muy positivo con relación a lo que se esperaba”, dijo el ministro del Interior y Seguridad, Andrés Chadwick, al entregar un primer balance en el palacio presidencial de La Moneda. En el país, agregó, se “están desarrollando las actividades en forma total y completamente normal”.

Los disturbios son habituales en esta fecha, cuando en las poblaciones pobres de la capital chilena, en su mayoría jóvenes, se dan licencia para atacar a la Policía pero también para saquear algunos comercios, tras cortar el suministro de electricidad.

Confrontación. Para enfrentar la fecha, la Policía estableció un plan especial de vigilancia, que comprende el resguardo adicional de la ciudad de unos 8.000 policías. El comercio y casi la mayoría de los servicios públicos cierran sus puertas más temprano de lo habitual, para permitir el retorno de los trabajadores.

El presidente Sebastián Piñera lideró temprano un acto religioso en el palacio presidencial de La Moneda, bombardeado por aire y tierra el día del golpe de Estado, del 11 de septiembre de 1973. Al hacer una intervención, llamó a superar los traumas del pasado.

“Llegó el tiempo, después de 40 años, no de olvidar, pero sí de superar los traumas del pasado”, dijo Piñera. “El mejor legado que podemos entregarle a nuestros hijos es legarles un país reconciliado y en paz”, agregó Piñera, el primer mandatario de derecha tras la llegada de la democracia en 1990.

En el marco de la conmemoración, Piñera se ha desmarcado de la posición mostrada hasta ahora por el sector político que representa, haciendo un mayor énfasis en las responsabilidades de los políticos de la dictadura y de sus “cómplices pasivos” en el atropello de los derechos humanos.

El gobernante también se refirió al papel de periodistas y jueces de la época, lo que motivó un reconocimiento por parte de la Corte Suprema de sus omisiones en el resguardo de las víctimas de la dictadura, tras rechazar miles de recursos de amparo en su favor.

Responsabilidades. Piñera reiteró también ayer su condena a los responsables directos de la violación de los derechos humanos en Chile, pero “también de los que pudiendo haber hecho más porque tenían cargos de responsabilidad, influencia o investidura, simplemente no lo hicieron”.

“Para poder seguir reconciliando nuestro país, vamos a tener que seguir avanzando por los caminos de la verdad y de la justicia”, indicó el Presidente de Chile.

El golpe de Estado de Pinochet, el 11 se septiembre de 1973, derrocó al gobierno socialista de Salvador Allende, instalando por 17 años una dictadura que se saldó con más de 3.200 muertos y unos 38.000 torturados. El lunes, el gobierno de Piñera y la oposición de centroizquierda evocaron, en dos actos distintos, el aniversario del golpe de Estado, muestra de que la fecha aún divide a la sociedad chilena.

La conmemoración encuentra a Chile en medio de reclamos de cambios al sistema político y económico posdictatoriales. El modelo neoliberal instaurado por Pinochet ha logrado que Chile tenga una reconocida estabilidad económica pero con una enorme desigualdad social tras la privatización de la educación, la salud y las pensiones. En términos políticos, legó una democracia muy poco representativa, producto de la Constitución que impuso Pinochet.

“No son solamente los movimientos sociales los que han dicho basta en 2011, en 2012 o en los años que vienen, sino que ésta es una lucha por la libertad de los pueblos que se viene desarrollando desde hace mucho tiempo”, dijo el estudiante Gabriel González.

Los estudiantes chilenos iniciaron sus movilizaciones hace dos años para acabar con el sistema educativo instaurado por Pinochet, exigiendo educación pública, gratuita y de calidad como la que había bajo el gobierno de Allende, motivando también los reclamos de otros sectores sociales.

“Allende se habría sentido orgulloso de ver a los estudiantes en la calle, exigiendo esa educación de calidad y gratuita, dijo ayer su hija Isabel, senadora del Partido Socialista, durante un acto de homenaje realizado ante una estatua en honor de su padre.

La fecha además estuvo precedida de una profunda y lapidaria revisión del contexto político y de la represión a los opositores durante la dictadura, en programas de televisión, teatro, prensa y otras artes, amplificada en las redes sociales, sobre todo por jóvenes. “Si comparamos este 40 aniversario con el aniversario número 30 en Chile, no vimos esta eclosión de debates, de reflexión, de documentales y con alto nivel de interés”, indicó a la AFP el politólogo Patricio Guajardo.

Cuestionamientos. “Hay una generación de los nietos de los protagonistas del 73 que se están atreviendo a preguntarle a sus abuelos qué pasó y por qué pasó lo que pasó, y reclaman su derecho a saber y a juzgar de acuerdo con sus parámetros morales”, dijo a su vez el politólogo Cristóbal Bellolio.

Con elecciones encima, la oposición de centroizquierda ha sacado ventajas del pasado que la confrontó a la cruenta dictadura de casi dos décadas de Pinochet frente a una derecha, hoy en el poder, que apoyó al régimen.

La exmandataria Michelle Bachelet, hija de un general asesinado por la dictadura y víctima ella misma de torturas junto a su madre, es la amplia favorita para adjudicarse la elección del 17 de noviembre. Bachelet fue parte central de las conmemoraciones, a diferencia de su contrincante de derecha, Evelyn Matthei, hija de un exmiembro de la junta militar de Pinochet, que estuvo casi ausente.

Quito exige reparación

Víctimas

El Congreso de Ecuador condenó el golpe de Estado que hace 40 años instaló la dictadura de Augusto Pinochet en Chile,   y exigió reparación por los cuatro “ecuatorianos asesinados” por ese régimen. AFP

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