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Cierran cerco contra sospechosos de la matanza en Charlie Hebdo

Los hermanos Kouachi fueron vistos ayer en la región parisina de Picardía, donde robaron una gasolinera. El grupo yihadista Estado Islámico los calificó como ‘héroes’

Luto. Los homenajes a los fallecidos en el atentado del miércoles en Francia coparon ayer París.

Luto. Los homenajes a los fallecidos en el atentado del miércoles en Francia coparon ayer París. AFP.

La Razón (Edición Impresa) / AFP / París

04:25 / 09 de enero de 2015

Las fuerzas de élite francesas estrechaban el cerco ayer en torno a los dos sospechosos del ataque del miércoles contra el semanario Charlie Hebdo, calificados de “héroes” por el grupo Estado Islámico, en la región de Picardía, donde fueron vistos.

Los hermanos Chérif y Said Kouachi, de 32 y 34 años, fueron reconocidos la mañana del jueves por el encargado de una estación de gasolina al sur de Villers-Cotterêts, situada en la región de Picardía. Estaban “encapuchados y armados con kalashnikovs y lanzacohetes a la vista”. Said fue “reconocido formalmente en foto como el agresor”, indicó el ministro de Interior francés, Bernard Cazeneuve.

Pero pese a los esfuerzos desplegados por la Policía, ambos seguían prófugos en esa zona rural del norte de Francia al caer la noche de ayer. Un joven de 18 años que se presentó en la comisaria al saberse sospechoso de complicidad, quedó libre de cargos.

Yihadista. Los helicópteros sobrevolaron la zona y las unidades de élite del Raid (Policía), por un lado, y del GIGN (Gendarmería), por otro, rastrillaron el área a la búsqueda de los dos hombres, uno de ellos un yihadista con antecedentes. Y a pesar de no haber una reivindicación formal, la radio del grupo EI, captada en Líbano, calificó de “héroes” a los autores del atentado.

El Gobierno galo declaró el estado de alerta máxima en la región de Picardía, medida que antes solamente concernía a la región parisina. Según las autoridades hay 11 personas detenidas y están siendo interrogadas.

El ataque contra el semanario satírico Charlie Hebdo, en el que murieron 12 personas, entre ellos cinco de sus dibujantes, es el más mortífero cometido en Francia en medio siglo. Lo ocurrido hizo salir a las calles a cientos de miles de personas, que se manifestaron en distintas ciudades del país, y una ola de indignación sacudió al mundo entero.

La Policía difundió la fotografía de los dos hermanos Kouachi. Los investigadores los identificaron tras encontrar el documento de identidad de unos de ellos en el coche utilizado para el atentado, abandonado por los agresores durante su huida. Chérif Kouachi es un yihadista conocido de los servicios de Inteligencia. Fue condenado en 2008 a tres años de prisión, uno y medio condicional, por participar en una red de envío de combatientes a Irak para Al Qaeda.

Desde el miércoles por la tarde, varios lugares de culto musulmán fueron blanco de ataques en ciudades de Francia, en aparentes actos de venganza por el atentado. Por otra parte, una policía murió y otra persona fue herida en un tiroteo que se produjo la mañana de ayer en la periferia sur de París, aunque la sección antiterrorista de la Fiscalía de la capital no pudo “establecer un vínculo” entre ambos actos.

Los ministros del Interior europeos y norteamericano se reunirán el domingo en París para coordinar la lucha contra el extremismo islámico, anunció el ministro francés del Interior, Bernard Cazeneuve. El mismo día está convocada una marcha multitudinaria de rechazo a la matanza en el semanario. Ayer fue declarado día de luto nacional en Francia y todas las banderas seguirán ondeando a media asta durante tres días. Toda el país mantuvo un minuto de silencio al mediodía en homenaje a las víctimas del ataque.

Ayuda en Francia

Medios de comunicación lanzaron una campaña de  donación para ayudar financieramente a Charlie Hebdo, y la ministra de Cultura, Fleur Pellerin, anunció que desbloqueará cerca de un millón de euros para apoyarlo.

Evo condena el ataque y manifiesta su solidaridad

“Ninguna fe religiosa, ninguna ideología o posición política justificará la pérdida de vidas inocentes”, expresó el mandatario boliviano, Evo Morales, en una carta enviada ayer a su colega francés, François Hollande, por el atentado contra el semanario Charlie Hebdo.

Agregó que “estamos esperanzados de que la Justicia llegue a quienes resultaren responsables de estos hechos”. Ofreció condolencias y manifestó su solidaridad por el ataque. “Las víctimas que aún luchan por su vida, los familiares que murieron en este ataque, usted y su gobierno, y el pueblo francés deben estar seguros de la solidaridad de Bolivia en estos difíciles momentos”.

La ministra de Comunicación, Amanda Dávila, expresó también sus condolencias. “Fanatismo religioso en masacre de periodistas en París. Mi solidaridad con pueblo, colegas periodistas franceses y familias de víctimas”, escribió en su cuenta de Twitter, indicó la agencia ABI.

Una treintena de franceses residentes en Bolivia protagonizaron un plantón y un minuto de silencio en una plaza de la zona Sur de la ciudad de La Paz por el atentado contra el semanario satírico.

Dos prontuariados que pasaron desapercibidos

Los sospechosos de la masacre en el semanario Charlie Hebdo, los hermanos Said y Chérif Kouachi, son dos viejos conocidos de la Policía francesa, pero habían logrado no disparar la alarma sobre sus supuestas intenciones criminales.

Chérif, de 32 años y hermano menor de Said, de 34 años, tiene el historial delictivo más nutrido y ya había pasado por prisión por sus vínculos con redes yihadistas en París de captación de combatientes para Irak. Mientras que Said solo aparece en los documentos policiales de forma periférica, Chérif fue condenado en 2008 a tres años de cárcel —la mitad exentos de cumplimiento— por participar en la llamada “red de Buttes Chaumont”, nombre de un parque en el noreste de París, que reclutaba a jóvenes marginales para la causa fundamentalista.

En 2005 le llegó a él mismo el momento de viajar a Siria para entrar ilegalmente en Irak y unirse a la yihad. Capturado justo antes de embarcar hacia Damasco, el pequeño de los Kouachi era entonces repartidor de pizzas.

Nacidos en el distrito X de París, huérfanos desde su infancia y criados en un hospicio en Rennes, los hermanos presentaban un perfil de jóvenes sin apenas oficio ni beneficio que un día se sintieron atraídos por el discurso radical. Un oscuro imán, Farid Benyettou, que predicaba en la mezquita Al Dawa del barrio de Stalingrad, atrajo a los Kouachi, como a muchos otros jóvenes, a su visión fundamentalista del Islam.

En los últimos años, los Kouachi parecen volatilizarse para los servicios de la Inteligencia francesa. Dejaron la capital para instalarse en provincias, en Reims, donde sus vecinos los recuerdan como tranquilos y educados. Ahora permanecen en paradero desconocido, aunque fueron vistos ayer en una gasolinera que atracaron en una carretera cerca de Villers Cotterêts.

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