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Colisión de trenes en Argentina deja tres muertos y 315 heridos

Servicio. La línea Sarmiento sufrió la desgracia de la estación de Once, el año pasado

Accidente. Varios socorristas bajan a un herido de uno de los vagones afectados.

Accidente. Varios socorristas bajan a un herido de uno de los vagones afectados. EFE.

La Razón / EFE / Buenos Aires

01:42 / 13 de junio de 2013

Tres personas murieron y 315 resultaron heridas por el choque de dos trenes en hora punta al oeste de Buenos Aires, un accidente que revivió la tragedia de Once y desató nuevas críticas contra el Gobierno por el precario estado del servicio ferroviario en Argentina.

El siniestro ocurrió por causas hasta ahora no determinadas a las 07.07 hora local en la localidad de Castelar, a unos 30 kilómetros de Buenos Aires, cuando una formación que circulaba con destino a Moreno embistió por detrás a otra que estaba parada en las vías.

Varios pasajeros relataron que en el momento de la colisión se apagaron las luces y sintieron un estruendo parecido a una explosión, a la que siguieron numerosos gritos y pedidos de auxilio.

“Como todavía era de noche fue muy difícil todo y los que teníamos celulares alumbrábamos y había personas atrapadas entre los fierros”, relató Germán Garay, quien viajaba en el último vagón.

Equipos de salvamento se desplazaron hasta el lugar del siniestro para rescatar a personas atrapadas en el interior de los vagones, mientras los heridos recibían asistencia médica en una carpa habilitada al lado de la vía o eran evacuados a hospitales de la zona.

Choque. Tras visitar uno de ellos unas horas más tarde, el ministro argentino de Transporte, Florencio Randazzo, indicó que el número total de heridos en el accidente fue de 315. La dirección provincial de Emergencias Sanitarias informó que de ellos sólo 32 permanecen internados, cinco en terapia intensiva, la mayoría con fracturas múltiples, en especial craneoencefálicas, neumotorácicas y en las extremidades inferiores.

En una rueda de prensa, Randazzo tildó de “muy grave” la colisión y anunció que el servicio de la línea Sarmiento permanecerá interrumpido durante 24 horas para buscar indicios que permitan determinar “si se pudo evitar” y buscar a los responsables.

Una de las pruebas clave para la investigación será la caja negra del tren, que fue puesta a disposición de los peritos para conocer la velocidad a la que circulaba la formación, la distancia del conductor y el frenado, entre otros indicadores, según Randazzo.

El titular de la cartera de Transporte desmintió las versiones de delegados sindicales que denunciaban que el tren siniestrado no estaba en condiciones y señaló que “tenía frenos nuevos” y “había sido totalmente reparado”.

El Gobierno argentino asumió la gestión de la línea de Sarmiento, tras el accidente ocurrido en la estación de Once, una de las más transitadas de Buenos Aires, en febrero de 2012, que dejó 51 muertos y más de 600 heridos.

La fiscalía y el juzgado que investigan el accidente ordenaron la detención de cuatro personas, entre ellas el conductor de la formación, y el secuestro de todo el material fílmico de la zona del siniestro. Según la empresa concesionaria, el conductor se saltó una señal de precaución y tres de peligro antes de colisionar su formación contra otra que se encontraba detenida a unos 300 metros de la estación de Castelar.

“De acuerdo con el reglamento operativo, ante una señal de peligro el conductor debe detener completamente la formación, situación que no ocurrió”, detalló la empresa en un comunicado.

Fallas. El siniestro revivió entre los argentinos el recuerdo de la tragedia de Once (22 de febrero de 2012) y reavivó las críticas contra el Gobierno, que retiró la concesión a la anterior empresa licenciataria de la línea Sarmiento y anunció mejoras en el servicio que ahora son duramente cuestionadas. “Pintar los trenes y poner los plasmas no soluciona nada”, indicó a EFE María Luján Rey, madre de un joven de 20 años fallecido en Once.

“Venimos diciendo que los cambios son estéticos”, denunció su marido, Paolo Menghini, quien señaló que “la tragedia se repite”.

El titular de la Auditoría General argentina, Leandro Despouy, aseguró ayer que el país se encuentra frente a una “tragedia nacional del transporte”. Despouy, autor de un duro informe de 2008 sobre el estado del servicio ferroviario en Argentina que fue ignorado por el Gobierno, aseguró que “es temerario viajar en tren”.

Angélica Ucarriaga esperaba que los funcionarios del municipio de Morón contrastasen los datos de su hijo con la lista de los hospitales que han recibido heridos del siniestro ferroviario. “He vivido toda mi vida en Morón y nunca habían ocurrido accidentes. No sé qué ha ocurrido en los últimos tiempos con el sistema ferroviario, es muy preocupante”, lamentó.

La tragedia causa temor en familia boliviana

La nueva tragedia ferroviaria que dejó ayer tres muertos causó horas de temor en una familia boliviana en Castelar (30 km al oeste de Buenos Aires), donde una mujer buscaba a su esposo, que tenía previsto abordar uno de los trenes siniestrados. Una sobrina de la mujer falleció en 2012 en el trágico choque en la estación de Once, que dejó 51 fallecidos.

“Busco a mi esposo Freddy Apaza, de 40 años”, dijo a la AFP con un hilo de voz y lágrimas en las mejillas Luisa, una mujer oriunda de La Paz que intentó sin éxito ubicar a su marido en el listado de víctimas. “Estoy muy triste porque ésta es la segunda vez que nos golpea una tragedia, ya que mi sobrina Micaela Machado, de 14 años, murió en el accidente de Once”, recordó la mujer.

En horas de la noche la calma había vuelto a los Apaza. Luisa y Freddy daban una entrevista a un canal de la televisión argentina, en la que explicaron que él no subió al tren y que estaba sano y salvo. Apaza toma cada día el tren para ir a trabajar a la localidad bonaerense de Moreno, en la periferia oeste, donde vive una gran comunidad boliviana.

Dudas sobre el estado de los frenos

Versiones

Tras el choque de trenes de la línea Sarmiento, surgieron diferentes versiones sobre las causas. Dos funcionarios de la empresa a cargo del servicio coincidieron en que la formación 3727 chapa 1 de doble piso que embistió a otra que estaba detenida tenía problemas de frenos.

Control

Por esa razón, los trabajadores de la línea ferroviaria no querían que saliera. Desde el Gobierno y la empresa se aseguró que el tren había sido sometido a una “intervención profunda recientemente”, informó Clarín.

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