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Desplante a Obama refuerza imagen política de Rousseff

Brasil. La defensa de la soberanía del país pesará en las elecciones

Info espionaje de Estados Unidos a Brasil.

Info espionaje de Estados Unidos a Brasil.

El País / Río de Janeiro

00:08 / 19 de septiembre de 2013

El desplante de Dilma Rousseff al gobierno de Barack Obama con la cancelación de su visita oficial a Estados Unidos (EEUU), programada para el 23 de octubre, parece favorecer la imagen política nacional e internacional de la Mandataria brasileña.

Tal como estaban las cosas, con las denuncias sobre el presunto espionaje realizado ilegalmente en Brasil por los servicios de inteligencia de EEUU, a Rousseff le resultaba difícil realizar una visita oficial a Washington, cuyo ceremonial supone el punto álgido de las buenas y amistosas relaciones entre dos países amigos.

“La visita hubiese supuesto una hipocresía después de las revelaciones de espionaje, escribe, Fabio Zanini en el diario Folha. Nada más publicarse las primeras revelaciones sobre el espionaje a ciudadanos, empresas y a la misma Rousseff, el Gobierno brasileño las interpretó como un hecho “grave”, que suponía, en palabras de la Presidenta, “un atentado a la soberanía nacional y a los derechos humanos e incompatible con la convivencia democrática entre países amigos”.

Efecto. Enfocada así la cuestión, la Mandataria, mujer de carácter, escogió el camino del desafío al mismísimo Obama, al que hizo responsable directo del escándalo. Y pidió que la respuesta y las excusas las diera él en persona, “por escrito” y en esa misma semana. Washington no se podía esperar una respuesta tan dura y tajante.

Todos sabían que Obama no iba a pedir perdón y menos por escrito y en el plazo exigido por Brasil, pero con aquel rosario de exigencias, Rousseff pasaba a ser el primer presidente brasileño que sabía imponer su autoridad al líder de la primera potencia mundial. Con aquel gesto por primera vez Brasil, se escribió, salía de su atávico cliché de sometimiento al imperio yanqui para decirle que debía tratar con respeto a la nueva potencia emergente.

Por ello mismo, la visita oficial fue cancelada cuando Rousseff presentó aquellas exigencias “imposibles”, aunque desde su punto de vista legítimas, porque Brasil se había sentido violado en su derecho al respeto a su intimidad.

Rousseff ha sido hábil, inteligente y diplomática al presentar la cancelación del viaje como un “aplazamiento” sin fecha. Tan sin fecha que, en la nota de la Casa Blanca, se advierte al Gobierno de Brasil que el presidente Obama necesitará “varios meses” antes de poder dar informaciones sobre el supuesto espionaje a Brasil.

Resuelta la vertiente de política internacional como un gesto de defensa de la soberanía de Brasil, Rousseff metió otro gol en la política interna. Según escribió Gerson Camarotti, comentarista político de Globo News, “el discurso de soberanía nacional será un componente importante de la campaña presidencial de 2014”. Y añade que en ese contexto su visita a la Casa Blanca hubiese sido vista por el electorado como “una señal de debilidad”.

Y al contrario, como apuntó el jefe de imagen de la Mandataria, Joâo Santana, en la reunión del Gobierno, en la que participó el expresidente Lula da Silva, la decisión de cancelar una visita de Estado a Obama le traerá réditos electorales. Ello permitirá poder presentar a Rousseff en la campaña no sólo como la mujer fuerte, capaz por tanto de dirigir la política nacional, como pasó en las elecciones de 2010. Esta vez podrá ser presentada también como la candidata capaz de defender, sin que le tiemble el pulso, la soberanía del pueblo brasileño, según Santana.

Al mismo tiempo, con ese gesto duro, aunque revestido de diplomacia, frente a Washington, Rousseff se sitúa ante los otros líderes latinoamericanos como quien es capaz de marcar goles a la misma Casa Blanca. Como escribe Zanini: “Lo más importante es que nunca se ha visto a un líder de América Latina perder votos por enfrentarse a los yanquis”.

La Presidenta de Brasil irá la semana próxima a la ONU para pronunciar un discurso contra el espionaje no sólo en Brasil sino en el mundo. Y llega con la aureola de la heroína brasileña que supo decirle no al gigante de EEUU.

Aguardan respuesta sobre Snowden

El embajador de Rusia en Brasilia, Sergey Okopov, se comprometió a intermediar un posible encuentro del exanalista de la NSA Edward Snowden con parlamentarios brasileños, que investigan las acciones de espionaje en Brasil. El diplomático afirmó que tendrá la  respuesta en una semana.

Okopov le garantizó a la comisión del Congreso de Brasil que consultará con las autoridades de su país sobre la posibilidad de que los parlamentarios puedan interrogar a Snowden, asilado en Rusia. El diplomático, sin embargo, aclaró que cualquier reunión está condicionada a la aprobación tanto del Gobierno de Rusia como del propio Snowden y a que el encuentro no viole las normas que garantizan el asilo del estadounidense en Moscú. El diplomático ruso, según la versión del diputado Iván Valente, considera que Snowden estaría interesado en colaborar con el Congreso brasileño incluso porque “en cuanto más el mundo sepa de su situación, más se sentirá seguro”.

La Cámara de Diputados de Brasil aprobó la semana pasada el viaje a Moscú de una comisión integrada por al menos seis legisladores para que interrogue a Snowden sobre las actividades de espionaje de ese organismo a ciudadanos y empresas brasileñas.

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